Autor: Maverick, Ángel. 
   La derecha se queda sin enemigo (artículo humorístico)     
 
 Madrid.    22/05/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

La derecha se queda sin enemigo

(Artículo humorístico)

Vaya por delante que los conceptos de izquierda y derecha a mí me parecen extraordinariamente lúcidos, útiles y expresivos para entender la sustancia de la política de nuestro tiempo, y más para España, el último país que superará la clásica dicotomía. Es claro que son de la derecha las personas que dicen que no existen ni derechas ni Izquierdas (antes se decía en plural). A la izquierda pertenecen todos los que manifiestan una alta propincuidad a pasar por la cárcel por delitos que no lo son en Francia (pongamos por ejemplo). Que. conste que no entro a valorar nada: no sólo hay personas decentes y de acrisolada virtud en la derecha; no sólo la izquierda produce tipos levantiscos, rebeldes e inquietos. La famosa distinción es válida precisamente porque se compone nada más y nada menos que de dos etiquetas.

A mí lo que me preocupa es la derecha. Lo he dicho más de una vez y lo avalan algunos centenares de artículos, conferencias y demás piezas del "show" intelectual que profeso. Y lo que me intriga hoy, tras algunas semanas y meses de acopio informativo, es que la derecha se queda sin enemigo. Vamos a ver qué es esto para que no haya malas interpretaciones.

Los enemigos son cuatro

Nadie discutirá que las fuerzas dominantes en la escena política española—singularmente la llamada izquierda nacional— pertenecen a la derecha. En rigor, así ha sido por más de un siglo, salvo alguna minusválida excepción.

En esta suerte de tensión "amigo-enemigo" por la que transcurre la vida política, vamos viendo que cada vez más fuerzas oponentes se integran en la derecha, ¿Dónde está el enemigo contra quien luchar? ¿De qué amenaza van a librar al pueblo los honrados y competentes poírtico» 69 la derecha?

Históricamente—y me Defiero a «na historia cercana—la cosa no podía estar más dará. Los enemigos, por orden de aparición en la escena pública, eran, o fueron, estos cuatro:

1. Liberalismo (con todas sus corruptelas).

2. Masonería (o sea, "las sectas").

3. Marxismo (es decir, lo que venía de "Moscou", que así a la francesa so escribía).

4. Judaismo (desde los que expulsaron los Reyes Católicos hasta los banqueros yanquis).

Natura (mente el enemigo público número uno era el liberal-masón-comunista-judío, es decir, el mismísimo diablo.

Lo que ocurrió es que, con el tiempo, los dichos enemigos fueron perdiendo virulencia en España y en el mundo entero. Significaba en cierto modo el triunfo de la derecha, pero también la decadencia de los antiguos estímulos.

Los liberales

M primer deshielo de esta guerra fría entre las dos fuerzas polares comenzó en la época de Roosevelt, cuando el liberalismo se disolvió en simples y formales civil liberties que en casi ningún país se tienen ya en cuenta. Los ingredientes autoritarios aumentan sin interrupción como las partícula» de polvo en la atmósfera. Ya nadie muere por la libertad, y menos por la libertad de otros. Descartado, pues. Ser liberal es ser reaccionario.

Los masones

La masonería secularizó sus intereses, se pequefioaborguesó. Llegaron un día » la mismísima España las Convenciones de los Skel, los Rotarios, los LVOM y no sé qué más, de! brazo del turismo y coa el beneplácito do las autoridades. ¡Dichosa tolerancia! SI la propia Iglesia se desdericalizaba con el Concilio Vaticano u, ¿qué peligro podían representar los nuevos masones, alegres, gastadores de la ansiada divisa? En el colegio nos decían que tener contactos con masones producía automáticamente la excomunión. Los primeros masones que vi en Estados Unidos, años después de esa amenaza, eran la más viva representación de la amabilidad, la ingenuidad y también la sosez del americano medio. Podrían pasar por socios fervorosos de las Conferencias de San Vicente. Así que la masonería perdió virulencia.

Los judíos

Lo del judaismo es más lío. En primer lugar, en España no hay judíos como tal grupo, y el gentilicio se aplica sólo metafóricamente a los comerciantes (de ahí los acaparadores, intermediarios, etc., como víctima propiciatoria) y luego al personaje que interese: de cualquiera se puede decir en España que tiene sangre judía y a lo mejor es verdad.

Lo del judaismo se tuvo que aliar por ello con el marxismo para que representara una real amenaza y nos pudiéramos poner en línea con los nazis. Es sintomático el esfuerzo que se hizo en los años cuarenta para unir estos dos apelativos. Venía muy bien que Carlos Marx hubiera sido de raza judía.

Esta asociación de ideas últimamente se ha complicado un poco. Los judíos son el Estado de Israel, de factura típicamente socialista. Están subvencionados por el capitalismo americano frente a la U. R. S. S., que ayuda, en cambio, a sus enemigos, los árabes. España es un país proamericano y antisoviético, pero curiosamente ayuda a los árabes y no reconoce a Israel, a pesar de que en ese país muchos hablen ladino.

Por razones de política económica, estamos teóricamente más cerca de ese país "occidental" que es Israel que del Tercer Mundo al que pertenecen los árabes. Total, que ya no hay forma de mantener la alianza del sionismo y el marxismo. Una persona de derechas ya no sabe bien si tiene que ser pro o antí Israel.

El marxismo

El marxismo como enemigo deja progresivamente de identificarse con "Moscou" en la medida en que los países del Este devienen un interesante mercado, y la U.R.S.S. y los U.S.A. acuerdan una repartición convencional del mundo. Los países que quedamos en medio no nos corresponde iniciativa estratégica ninguna. Se insinúa incluso para el futuro un nuevo peligro: la posible entente USA-URSS. Pero está por ver.

Ante este deterioro, la derecha mundial tuvo que crear una nueva amenaza: China. No era muy origina1 lo del "peligro amarillo", pero durante unos años ha valido. Empleo el tiempo pasado, porque como es notorio, este último enemigo se ha deteriorado: ¡Ahora resulta que la China le cae bien a Nixon! ¡Y nosotros que recogíamos papel de plata de pequeños para convertir a los chinos!

Todo empezó, como es sabido, por una partida de ping-pong. Entre los muchos comentarios sobre el tema no he visto señalar la verdadera razón de que el ping-pong sea el deporte nacional chino y dentro de poco lo será del mundo entero (a sport for all nations se ha dicho ya): es el que emplea la cancha más reducida.

En un mundo congestionado demográficamente será un lujo odioso mantener campos de golf, fútbol y (tina de tetris. Las chinos nos han dado el segundo gran invento después de la pólvora: el ping-pong.

Esperemos hacer un mejor uso de esta nueva invención.

Los estudiantes

Ante esta disolución de los enemigos exteriores se ha producido en muchos países de derechas la localización de un enemigo interior: la subversión estudiantil. A pesar de que los líderes de la revuelta estudiantil se convierten pronto en brillantes ejecutivos, siempre hay una promoción dispuesta a alterar el orden, e influida, además, por ´lo pro-chino". La derecha no sabe cómo conjurar esta nueva plaga. De momento está el calmante de la porno-subpsicodélica-cultura.

Sorprendente nuevo enemigo

Sólo un nuevo y peligroso enemigo puede otra vez movilizar a la derecha, dar contenido a la política de orden, poner sobre aviso a las clases honradas: la organización de la extrema derecha. Los sectores más radicalizados de ella, todo a la diestra de que son capaces, viriles y violentos, al amenazar el orden establecido, constituyen la verdadera garantía para que ese orden siga funcionando.

Ángel MAVERICK

 

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