Autor: Calvo Serer, Rafael. 
 Salido de España. 
 Reinstaurar la libertad     
 
 Excelsior.    02/04/1974.  Página: 7,8. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Salida de España

Reinstaurar la Libertad

POR RAFAEL CALVO SERER

LONDRES—El hecho más sorprendente, por lo contradictorio en la gestarión de la España, posfranquista fy la reaparición del anticlerlcalismo. Fenómeno éste Hpi´o de la España contemporánea, y que fue decisivo con-i´-´ In Ifqiúblira pues a él se debió, en buena parte, que

1 i , .miamionto de] 18 de julio de 1936, convertido en •">´ (Tu-Mda para un gran número de combatientes no •i" -I•´• ´• relucido a una frustrada sublevación militar o a u;: l.illidn rrolpe de Estado. Por eso, en fcl país vasco la gunin. r\\ il se hizo particularmente dura debido a que un pian numero de católicos no se transformaron en "cruzados1 . sino que lucharon por sus convicciones autonómicas contra quienes pretendían "liberarlos" del comunismo ateo. Ti ¡nía y cinco años después de aquella guerra, que truin .1 i .-ligo franquista de la supresión de las libertades prin-iini-tiativas que restaban a los vizcaínos y a los g¡M-IIM -i ´MUÍ);;, una homilía de monseñor Antonio Afioveros, leída

• n i,..; tiimpins el domingo 24 de febrero, en la que defendió ´•! ´lni´r´ht.1 del pueblo vasco a las libertades, ha invertido i-´ r´iuaciñii. Ahora los sucesores de los "obispos de la

• MI .,)•," hacen ver que son los franquistas quienes están 1 n ´ 1 lado al que no asiste ni la razón ni la justicia. l´sia \>-7, son los partidarios de Franco qiiiencf; "han

´"t´•!» ron l´i Ipli-pia". Bastó con que rtv In mrni´loiv´dfi

´´• ´i´11´1 i ilijcra lo que rs un sentir general rn el pueblo

i .|>t´ • ii´ririó,, qiir los vascos tienen, derecho a su lengua

••> ´´ihiiia. para que el gobierno de Ciarlos Arias Na-

•´••> \´"n> tu dio un crimen contra la unidad de la

1 ´´ii-i. IVov todavía, las medidas que adoptó fuero/tY pura-

.....i´ - i´oliríaras de detención y expulsión del obisp* Ante

1 ¡ ´´Hiria actitud de éste y el respaldo de la Gonlfrcncia

••i´.ii ´´•´ los obispos de Andalucía, de las autoridades

1 ´¡´ ´" .1 rio Cataluña, del clero y de los fieles de la

•´• •´ i ´i" l´ilbao, del Vaticano mismo, el gobierno des-

l ´•. il, mmncr el Concordato —aunque no llevó a efecto

1 ´ i´iiKit´m de monseñor Añoveros— insiste en seguir en

¡ i lín´ i >lo sabor anticlerical. De este modo, al enlrentaf-

>-n la Tplosia como sus predecesores republicanos, estos

!> ´´1´ini 11-; han emprendido el camino que puede también

´• luiría´lo´* políticamente.

NO liay que olvidar que el actual ministro de la Gw-

i i Marión se adiestró en el poder con el ex republicano

• >nh¡> n ex ministro del Interior) Blas Pérez¡ del que1

•´"• igualmente colaborador el ministro de la Vivienda

> "p --i que comenzó su carrera el actual presidente Arias

¡ ´ ! ´" ; i t t´ n

*

´•• ´ T/\ fon examinar los dos lados del conflicto para !•i .-•«-)• oí próximo rumbo de los acontecimientos. .•.i.´ui.´-´irs están con el gobierno? ¿Qué propugnan los •´•´• i" quirnes les siguen y cuál es su fuerza?

(´"n r-l gobierno y contra los obispos está lo que se !´ i i1 un.iriii "la derecha establecida", es decir, todos los i" üMvn alguna parte de poder, sea política, administra"

S1GITB EN &A FAGINA OCHO

Signe 4* in r"?iin ilptn

tivo, militar económico y buena parte del social. Esta derecha está con Franco y Con el gobierno, sea el de CMIT^-O o el de Arias Kavarro, el de los demócratas cristianos de Martín Artajo o de Federico Silva, el de los "tecnócratas" de López Rodó o el de los actuales "franquistas tí´ísideolo-glzanos".

A tal derecha la une la satisfacción de los l>"ttef icios que Jes reporta el "orden Imperante" o el miedo n perder los privilegios, o "1 temor a la exigencia de responsabilidades por los abusos cometidos. Hay que añadir 8 todo ello, que no es poco, el clima autoritario o "fascista" etv el que viven desde hace treinta y cinco años, adema? de la ignorancia de la realidad por la falta de libertad",? públicas, de expresión y de asociación sobre todo.

Esta derecha reacciona siempre contra el que dlülmto, por mínima que sea su discrepancia. La victima mayor ha sido el conde de Barcelona, y parecida suerte han Corrijo, entre otros, Sñinz Rodrigue?;, Rulz Jiménez, el cardenal Tarancon y. ahora, monseñor Añoveros. Al produchíie k ya fumosa homilía lo menos que desde la derecha F-P Ir dijo n! obispo de Bilbao es que había sido "Impmdenl*» e inoportuno". Es el eufemismo que habitualmente se ptn-plea en una prensa r-iempre partidaria del gobierno, para así no entrar en el fondo de los problemas y continuar encubriendo la violencia de la posicl&n que se empHl* «i sostener.

A falta de organizaciones políticas legalment» reconocidas, esta derecha manifiesta diversas tendencia * través- de varios periódicos. Una, marcadamente ?nnr-*rv*-dora y reaccionaria, en el "ABC"; otra, de signo mA«; Capitalista, en "Informaciones". Más curiosa es la posición del "Ya". Este diario, que despertó por su marcado vatT canismo una clara hostilidad de Carrero Blanco, ahmn lia adoptado una actitud favorable al gobierno. Ello «r ´Míe a dos razones: una positiva y otra negativa. La ptluiría es que se ha eliminado a los "teenóoratas", que S"M «VMI-sidetorlos como rivales por creer que les disputan el ttil.-w» srr´fdf do oninlñn: la segunda es que han obtenido v:ii|ar; sulwcrotarias a falta de ministerios--- que les rVm 1¡i rsnor-inza ile vrv´ver a la époc-íi comprendida cntr" MH´. • 1957, on que dieron el tono político al régimen • on oí apoyo casi total de los obispos de entonces. De* la-- r>i>-nr, tendei^cia^ que también cuentan con órganos de opinión, tanto la "extrema derecha" con "El Alcázar", romo ´"s "tecnócratas"´ con su "Nuevo Diario", apenas tienen v|c vanóla. Por último, en este contexto apena?? vaür ^ p-iu hablar del¿ diario de los sindicatos oficiales, "P"H>lo". porque dé antemano se sabe lo que va a decir, no lenif-nri» más posibilidad que la de servir a quien le paga.

El gobierno y esta derecha, que acumulan tatito pod*T. han logrado aplastar o sujetar a la oposición obro-a y a la universitaria. Pero va a ser más difícil hacer lo mlsm» con los obispos. Y e] que éstos sigan adelanté en su rtnpr-fio dmIrinaí va forzosamente a repercutir en una líber-;! Hzación de la oposición reprimida. Esto es lo que l«-nv el gobierno, ya que la causa que propugnan los nbvipi.i» consiste en la defensa de las libertades fundamentales, de los derechos humanos que son sistemáticamente preteridos, tergiversad^ o violados por el régimen. Tan sólo llV; obispos, en medio del sentir de la Iglesia universal, snn los que pueden clamar abiertamente por estas llbei t rule´; Su fuerza moral, que Napoleón sufrió y tuvo que n- r tenida en cuanta por Stalin. no parece que pueda marión preciarla Franco, ya en plena senilidad.

Por otra parte, la acción doctrinal y moral de toi obispos, y con ella la de numerosos eclesiásticos y >J" muchos fieles, contribuirá a debilitar el soporte poli 11« o que al gobierno presta la derecha. Esto ya no pod´ á jU"-tiflcarse por la ignorancia a que las sometió la Injusli e ilegal censura que ahora sigue bajo una forma encubierta.

Quienes forman parte de esta derecha franquista y lamentan que la Iglesia se vea envuelta en las actuales discusiones respecto del ámbito de su misión espiritual —y temen que se desfigure en una actuación poflltica— «on los que de modo más eficaz pueden exigir que se abra f 1 camino de salvación: la reinstauración de las libertades públicas que el régimen, tiránica o aictatorialmente. li* suprimido desde 1936.

 

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