Autor: López Pina, Antonio. 
   La oposición, al banco de pruebas     
 
 Madrid.     Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LA OPOSICION, AL BANCO DE PRUEBAS

Por Antonio LÓPEZ PINA

En torno a los recientes cambios operados en el Gobierno español y desde diversos ángulos, se ha venido, indistintamente con fines de defensa o de crítica, utilizando el argumento de una política eficaz. Yo participo de la preocupación de los sectores más sanos del Gobierno, de la Oposición no-convencional y de la Oposición histórica sirviéndome de los términos empleados por Amando de Miguel , por una Política que haga frente con éxito a las necesidades de los españoles. Tal Política estimo debe tener como meta esencial, el servicio a una necesidad no resuelta y heredada de siglos: el entendimiento, la convivencia, el hacer frente solidariamente a los problemas comunes—algo ante lo que, al menos por esta vez, deberían ceder los intereses de clase.

En este sentido me arriesgo a afirmar que las alternativas del pos-franquismo se reducen a dos: gobierno de unión nacional y gobierno de turno — de lo que en otros países y en España hasta 1939 se ha entendido por Partidos—. No hay más. Dudo de que la homogeneidad del Gobierno baste por sí sola, por razones obvias, para satisfacer las demandas de nuestra vida pública. Por otra parte, el sector más polarizado de la Izquierda sabe que no concurren las condiciones objetivas para la revolución.

Las soluciones que apunto están en la mente de todos, e históricamente han surgido como solución a situaciones de excepción Los gobiernos de gran coalición*—Austria, Colombia, Líbano, etc.— han sido producto de un pacto entre élites ideológicamente antagónicas y en abierto conflicto, en el que éstas acertaron a subordinar el triunfo de la propia Weltanschauung al logro de una fórmula de convivencia.

El turno político es una pauta con carta de naturaleza en la tradición democrática occidental. En un país de tan arraigadas tradiciones autoritarias corno España, el turno para un período inicial de "rodaje institucional", pareció aconsejable en la época de la Restauración y hoy mantiene una enorme actualidad como modelo.

Al llegar a este punto más de un lector verá aparecer de nuevo, el fantasma del caballo de Troya del conflicto y de la división: el Partido político No hay por qué asustarse. El consenso y la división a un cuerpo político son resultado de procesos complejos, en los que intervienen de forma distinta según sociedades y ´épocas, divisiones sociales, régimen electoral y sistema de Partidos y en modo alguno es correcto inferirlos de un único factor. No voy a entrar en el socorrido debate de si las asociaciones son distintas de los Partidos, porque me. parece que Ja solución al caos semántico que padecemos-que diría Carlos Moya—no está en la retórica, sino que va a venir dada por la realidad política misma.

Cualquiera de las alternativas qué planteo, pueden tener cabida en el principio del contraste de pareceres, de la Ley Orgánica, y hombres más doctos que yo, desde el escaño o Ja cátedra, podrían buscar la fórmula legal o interpretación más adecuada al respecto

Los españoles actuales estamos, sin embargo, ya corriendo el riesgo de desaprovechar la oportunidad histórica que se nos viene encima. Enlazando con un tema apuntado por Juan Ferrando, no v me parece que el reconocimiento de la Oposición vaya a obtenerse gratltamente del grupo a los grupos en el poder.

Desde que los humanos hacen Política, la Oposición nunca disfrutó de nada que no hubiera arrancado metro a metro. La situación no va a ser distinta en la España de los setenta. Creo que no ayuda a resolver el problema ignorar, que no va a haber reconocimiento para una Oposición que no sea fuerte y que no suponga una alternativa real. Y esta Oposición, no nos engañemos.., esta Oposición todavía no existe

Amando de Miguel ha hablado recientemente de una serie de ciudadanos que están caracterizados por un modo no convencional, de encararse con los acontecimientos políticos; y añadía, "vaticinar la aparición y el triunfo de esa nueva oposición es fácil..., aquí se Impone una salida equidistante de la de Lisboa y París. Yo diría, que la masa de ciudadanos no convencionales existe y es movilizable, pero que a menos que haya un banderín de enganche, no va a tener el pesó que un tanto optimistamente le atribuye el profesor de la Universidad Autónoma.

Los indudables buenos deseos de tantos españoles, de la capital y de provincias, no alcanzan a llenar un vacío. Yo me permito creer, que una respuesta feliz al problema sólo parcialmente puede proceder del Gobierno y del potencial no-convencional. Ni unos ni otros pueden inventarse la Oposición. La urgente demanda de fuerza imaginativa, capacidad organizativa y temple, de verdadera casta política en los líderes de la Oposición no tiene sustitutivo Cuando Amando.de Miguel habla de desfase en algunas de estas figuras, yo con el más profundo y cálido respeto para la noble ejecutoria histórica de las mismas, no puedo por menos de compartir su opinión. Entiendo con todo, que una España solidaria y distinta no debe intentarse al margen de ellas; su rico humanismo y su caudal simbólico son inapreciables y de suyo insustituibles; la plataforma no precisa ser excluyente, sino tan sólo jerarquizada Y. en el proceso abierto de alineamiento y jerarquización deberá operarse un paula tino relevo, que permita hacer sitio a los ciudadanos no-convencionales.

Creo que todos los es pañoles conscientes estamos emplazados, pero que en la distribución del juego es ahora a la Oposición a quien toca emplearse a fondo.

 

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