Estamos viviendo la más grande de las transformaciones que jamás hubo en la historia  :   
 El Estado no puede cruzarse de brazos ante determinadas actitudes de carácter temporal asumidas por algunos eclesiásticos. 
 ABC.    31/12/1971.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

«ESTAMOS VIVIENDO LA MAS GRANDE DE LAS TRANSFORMACIONES QUE JAMAS

HUBO EN LA HISTORIA»

E1 Estado no puede cruzarse de brazos ante determinadas actitudes de carácter temporal asumidas por algunos eclesiásticos

El perfeccionamiento integral de los españoles es tarea a la que siempre hemos dedicado especial atención. El año 1971 ha sido particularmente fructífero en este aspecto. Continuamos la tarea de aunar a los españoles en nuevas formas de participación, la, Ley Sindical de 17 de abril, al mismo tiempo que adecuaba la legislación a las exigencias del orden constitucional, establecía como principios primordiales del sindicalismo español los de unidad, generalidad y representatiyidad, autonomía, asociación, participación y libertad de acción. Complementa esta integración de los aspectos más amplios del mundo del trabajo la protección al trabajador y a sus familias, de acuerdo con la fundamental legislación social del régimen, que ha logrado este año nuevos e importantes objetivos, de forma tal que once millones de españoles están ya acogidos a la protección de la Seguridad Social, al extenderse sus beneficios a los trabajadores del campo, y nuevas ayudas han venido a aliviar la carga económica que pesa sobre las familias numerosas.

LA NUEVA LEY OE EMIGRACIÓN Por su parte los españoles que trabajan fuera de nuestras fronteras no podían quedar apartados de la protección posible del Estado. A este fin la Ley de Emigración, aprobada el 18 de julio, ampara plenamente a los trabajadores españoles en el extranjero, concediéndoles los oportunos derechos de asistencia laboral.

Los objetivos que nos hemos fijado se están consiguiendo a través de toda esta compleja trama de atención legal, económica y social del trabajador. Y asimismo es una auténtica revolución, considerada necesaria, lo logrado en el campo de la formcaión cultural. No se trata .solamente de garantizar por medio de la obligatoriedad las enseñanzas básicas, la educación de todos los sectores de nuestra sociedad.

Estamos ante un momento histórico en el cual la educación y la cultura, unidas y apoyadas por una información consciente van a modificar profundamente la sociedad española, poniéndola en condiciones, mediante una adecuada capacitación, de hacer frente al desafío de los tiempos.

EL AÑO ECONÓMICO

El signo dinámico del año que acaba se ha reflejado de manera evidente en el sector económico.

A pesar de algunas desfavorables condiciones climatológicas que perjudicaron localmente algunos de nuestros cultivos y la falta de pastos de otoño para su ganadería, la balanza global de nuestra agricultura ha sido favorable.

Igual juicio podría darse en la mayor parte de los servicios, sobre todo de los transportes y el turismo.

A pesar de la elevación de los precios, defecto general de la economía en todos los países durante el año que termina, los resultados finales y globales son satisfactorios ante la gran reserva de divisas acumuladas, la notable liquidez banca ría y sobre todo el ánimo empresarial, condición básica necesaria para iniciar un período expansivo en el nuevo año que ahora comienza.

CONFIANZA EN LA MONEDA

No voy a cansaros con el relato abrumador de los datos favorables que figuran en todas las publicaciones de final de año. Baste vecorflar que la solidez de la economía española y el alto índice de sus reservas monetarias han hecho posible que, pese al temporal financiero y a la galerna sufrida en los mercados internacionales, el Gobierno haya podido mantener la paridad de la moneda con el oro y, lo más importante, que estas relaciones, dentro de la estructura económica del país, no sufran ninguna acción violenta y menos negativa.

ABC. VIERNES 31 DE DICIEMBRE DE 1971. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 26

Esta confianza en la peseta, como comprenderéis, no es producto de la casualimía fuerte no cabe pensar qu* sea posible establecer una política avanzada y ésta, a su vez. no puede darse, sin un trabajo continuado, eficaz y colectivo. Unidad, continuidad y paz han sido las claves del renacer español, y si aspiramos a mantenerlo y completarlo, ésas deben seguir siendo las supremas consignas para el futuro.

TRASCENDENTAL CAMBIO EN EL ORDEN EDUCATIVO

En el orden interior ha sido trascendental el cambio operado en las líneas directrices de la educación española. Medidas excepcionalmente renovadoras, que demuestran el espíritu social que inspira toda nuestra acción política. Ni un solo joven tendrá cerradas las puertas del estudio, no sólo en la enseñanza secundaría, sino en la superior, si reúne las condiciones y aptitudes necesarias para ello. España necesita de esa juventud laboriosa, capaz de dar, mediante su estudio y trabajo, nuevos títulos que la engrandezcan y dignifiquen. Es de justicia el que la juventud de hoy reconozca ese celo que el Estado pone en mejorar sus condiciones de trabajo, en facilitarle el acceso a los distintos grados de la educación, en renovar sus planes de enseñanza conforme a las. exigencias más modernas que inspiran las reformas de la educación en todo el mundo. Con un ejemplar esfuerzo de renovación, el Gobierno trata de poner al servicio de las exigencias docentes cuantos resortes e instrumentos se aconsejen como necesarios para la mayor eficacia del aprovechamiento y formación de nuestra juventud.

Por esto, a las generaciones jóvenes deseo enviarles, junto a mi saludo, un mensaje de exigencia. Si aspiráis a ser mejores que vuestros padres y a lograr más altas metas, vuestros conocimientos habrán de ser también más profundos, vuestras jornadas universitarias impregnadas de un mayor rigor, vuestra preparación más cois nieta, y esto nunca podrá lograrse más q¡i¡e con el trabajo continuo y metódico de profesores y alumnos en un mismo quehacer y con un mismo ideal. De vosotros depende Que la Universidad pueda marchar a la vanguardia de nuestro progreso. Estamos viviendo la más grande de las transformaciones que_ jamás hubo en la Historia, y sólo la acción común de todos hará posible alcanzar las altas ambiciones que nos hemos trazado, para superar injustificados desfases y ponernos, tanto en lo material como en lo espiritual, a la altura que exige nuestra historia y nuestro propio decoro.

EL PROBLEMA RELIGIOSO En el orden espiritual importa que una vez más recapitulemos. sobre la necesidad de que el pueblo se_ mantenga fiel a las esencias de la Patria, a cuyo servicio se ofrendaron los mejores haciendo posible con su sacrificio estos treinta y cinco años de paz y de progreso.

En ese sentido se ha inspirado la política nacional en relación con el problema religioso. La propia confesionali-dad de nuestro Estado nos obliga a mirar el futuro libres de prejuicios y con un perfecto conocimiento de cuáles son los derechos que limitan el ámbito entre el poder temporal y el espiritual. La Iglesia católica y el Estado constituyen dos poderosas fuerzas vitales que coinciden en el propósito de promover la perfección del hombre y su bienestar espiritual y material. Sus finalidades no pueden contradecirse, porque ello produciría una lamentable crisis social. El respeto recíproco entre las libertades de cada una de estas sociedades soberanas es la garantía de una armónica colaboración en las finalidades conjuntas que ambos persiguen. Pero lo que no puede hacer un Estado es cruzarse de brazos ante determinadas actitudes de carácter temporal asumidas por algunos eclesiásticos. El Estado se opondrá a cuantas interferencias de su soberanía le lleguen con finalidades perturbadoras de la sana convivencia entre los españoles. En último término, lo que nosotros deseamos es la consolidación de la paz cristiana dentro de nuestras fronteras y contribuir con ello a la gran empresa de la pacificación del mundo. Por eso quiero deciros cuánto agradezco ese cotidiano plebiscito que me dais de trabajar por España con el esfuerzo anónimo, callado y profundo que realizáis en el-taller, en la fábrica, en el laboratorio o en la cátedra, cumpliendo como un honor el trabajo de cada día.

ALIENTO Y ESPERAN/A

A vosotros, los que trabajáis envíos más apartados rincones de la geografía española o del extranjero, a los que creéis que vuestro denuedo es ignorado, quiero llegue hoy con mi pensamiento de aliento y de esperanzas, para el año próximo, mi reconocimiento emocionado por la manera abnegada y tenaz con que estáis fraguando el futuro. Que el Señor colme de venturas vuestros hogares y haga que vuestra vida alcance los frutos de ese bienestar que, como hijos ejemplares de la Patria, os merecéis.

La firmeza y fortaleza de mi ánimo no os faltará, mientras Dios me dé vida, para seguir rigiendo los destinos de nuestra Patria.

¡Arriba España!»

 

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