Una suciedad mental:. 
 El fanatismo     
 
 La Codorniz.    19/12/1965.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EL FANATISMO

AHORA que tanto se habla de fomentar el diálogo y de que debemos discutir unos con otros civilizada y correctamente, resulta que a muchos ciudadanos se les empieza a ver el plumero cerebral.

Basta fijarse en algunas polémicas periodísticas para darse cuenta de que si un señor empieza diciendo «A» y el otro «B», ninguno de ellos acaba admitiendo ni la más mínima de las razones del contrario, aunque sean unas razones del tamaño de la Torre de Madrid. Ya pueden estar publicando réplicas y contrarréplicas durante un año, que siempre el primero terminará diciendo «A» y el segundo «B».

Y lo peor es que, a veces, se enfadan y todo, empleando argumentos que nada tienen que ver con el tema discutido, para salir por los cerros de Ubeda de las alusiones personales, sacando a relucir que mientras ellos se compran las corbatas en cualquier tienda de saldas —pues llevan una vida ascética—, el que se atreve a polemizar es un señorito derrochón, ya que se marcha todos los meses a París a comprarse las corbatas.

Todo esto es ridículo. La primera condición para dialogar es no ser fanático y admitir que los adversarios pueden tener razón, aunque sólo sea en parte.

Creemos, con toda sinceridad, que conviene ir acabando con estos orgullosos fanatismos si queremos mantener limpia —mentalmente— a España

 

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