Conferencia de Emilio Romero. 
 Las fuerzas políticas de la España actual     
 
 Pueblo.    26/06/1970.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

CONFERENCIA DE EMILIO ROMERO

"LAS FUERZAS POLÍTICAS DE LA ESPAÑA ACTUAL"

Eri el Club PUEBLO, y como clausura del ciclo de conferencias del presente curso, pronunció una disertación sobre «Las fuerzas políticas de la España actual» don Emilio Romero, director del diario PUEBLO y consejero nacional del Movimiento. Nos obligamos a publicar un extracto de la conferencia, que duró, aproximadamente, hora y media.

COMIENZA sus palabras diciendo que el tema parece suficientemente expresivo, en momentos en que nos disponemos a concluir una democracia peculiar, levantada sobre los bastidores de siete Leyes Fundamentales, que constituyen la Constitución española, mediante dos textos de gran valor político que ya están en las Cámaras, y que son los proyectos de ley Sindical y de Asociaciones de Acción Política en el Movimiento. Si no acertáramos a articular la representación política y la económico-social, el futuro nos demandaría una revisión constitucional. Los principios democráticos alientan en las Leyes Fundamentales: pero la imagen de la Démocracia ha de estar en eso? textos que faltan.

En la vida contemporánea las fuerzas políticas son aquellas que en la legalidad, . y hasta fuera de pila, componen la actividad púbüca y la adhesión a programas, en la intención de alcanzar el Poder o el Gobierno. Quien viene expresando esas fuerzas a lo largo de casi dos siglos son los partidos políticos.

Ocurre que los partidos desde sus comienzos, no eran tortas las fuerzas políticas, sino que había otras, no necesariamente organizadas en partidos, e incluso algunas constituyendo como infraestructuras de partidos. Fuerzas sociológicas reales, más fuertes que las fuerzas políticas formales. Sería de una grave pobreza exploratoria identificar solamente fuerzas políticas con grupos o partidos políticos. Precisamente la crisis de los partidos políticos se produce cuando la sustancia de éstos aparece en otra parte; cuando sus divergencias políticas son mínimas y sobreviven, casi exclusivamente, como mecanismos de acceso al Poder Ahora el Estado, en sus instrumentaciones ejecutivas, tiene comunicaciones directas con los pueblos, ajenas y hasta por encima de los Parlamentos; e¡ Poder ejecutivo es ahora representativo.

Representa y tutela la prosperidad El pueblo cambia desinterés político por protección económico - social.

Cite el caso de Servan-Schreiber, quien para salir diputado por Nancy ha tenido oue aprovecharse de la política de las cosas. Los principios, romo resorte electoral, eran insuficientes. Antes era: al Poder por los principios. Dará noder defender las cosas: ahora es: por las cosas al Poder, para salvar los principios

EN la estructura formal del sistema democrático tradicional hay unas fuerzas políticas que constituyen y asumen la representación de los ciudadanos. Pero también en el fondo de la invisible mecánica social hay otras fuerzas — corrientemente de intereses — que condicionan en una buena parte el comportamiento de las fuerzas políticas formales, y hasta en ocasiones las promueve. El planteamiento de los esquemas democráticos como sistema político es reaccionario en las sociedades desarrolladas y en las subdesarrolladas. porque en las primeras es el «establecimiento», y en las secundas es la oligarquía económica que manda. En España. (a oposición no se presenta revolucionaria, sino subversiva; no es reformadora, sino regresiva; no es solur.ionadora, sino retórica. En España son ahora liberales hasta los comunistas, como lo fueron en la Rusia zarista. Mientras que actualmente los científicos rusos son «revolucionarios» frente al orden político soviético, aquí, en España, son revolucionarios e! conde de Motrico o Joaquín Ruiz-Giménez. Este es el resultado atroz de intentar construir el presente con materiales de derribo, y fundar una dialéctica de futuro con voces del pasa tío.

Para hacer un análisis sobre la imagen de tas fuerzas politicas actuales hay que partir de la fecha que traslada a nuestro tiempo la realidad que vamos a ver: e| 18 de julio de 1936. Toda nuestra generación política es residual, aunque se apuntan ya otros florecimientos. La vieja izquierda nnida constituyó entonces la España de Madrid. La derecha disociada por la manipulación electoral de febrero constituyó la España de Burgos. Esta ganó la guerra y estableció un orden político con su propio pluralismo. Los derrotados estaban proscritos y no contaban. Lo mismo hubiera ocurrido, aunque a la inversa, si hubiera granudo Madrid. La España de Burgos tuvo dos urgencias principales: modificar su imagen conservadora e integrar su pluralismo en nn orden político de coincidencias fundamentales y de des avenencias instrumentales: éstas no debían comprometer los cálculos de resistencia del sistema; y una sola fuerza no podría ser es chívente ni establecer un poder de grupo. Los vencedores, realmente no estaban mentalizados para fraccionarse en partidos; todos reclamaban la administración de la victoria; todos exhibían legítimas credenciales de acceso a) Poder, La Unificación era algo más que un decreto.

Constituía el reconocimiento de todos para el compromiso de gobernar Apareció luego, con e| acorralamiento internacional. la segunda unificación: la de los amenazados. El pluralismo tendría que esperar. LAS postrimerías de la década de los 50-60 abren el período de la evolución del Régimen, desde una dictadura constituyente, como define el profesor Carvajal, hacia una democracia gobernada, en la feliz expresión de Salvador de Madariaga Se había realizado el desarrollo social y empezado el desarrollo económico. Entonces empezaron a oírse las voces que pedían un desarrollo político El lema del

deseo era: «Después de Franco, las instituciones..-La nueva ley (le Prenw de 1966´aceleraría intensamente este proceso.

De todo aquel horizonte de encuariraínienío politice insuficiente empezó a destacarse muy pronto, y e configurarse con autonomía e imagen reales, el Sindicalismo La fuer/a de ios intereses laborales y empresariales desbordó en seguida el esquema de las leyes de fundación y organización sindical de ios años 40. A quien recibían los nuevos Sindicatos era nada menos que al país en su dinámica socioeconómica. Aparecieron dos grandes líneas, la política y la de representación, que ere la primera realidad democrática de todo el orden político. La evolución de este Sindicalismo comenzaría en las primeras elecciones de • 1.944: ahora trate ñe conseguir, mediante una ley, la consolidación del pasado hasta ahora mismo más el avance que se registra en las Leyes Fundamentales. A este Sindicalismo ya no se le puede frenar ni reducir. La caldera la tiene abajo, y arriba, el dirigente, no puede hacer otra cosa que moderar la fuerza. Nadie como el Sindicalismo se sabe la lección de que lo importante es conseguir una pretensión inmediata. El socialismo es su pariente lejano, y el empresariado un rival al que hay que golpear sin derribarle. El Estado es su interlocutor predilecto.

SE exige una respuesta al tema de las fuerzas políticas en la España de hoy. ¿Cuáles son? LO que ocurre verdaderamente es que el Régimen es una *ola fuerza con varios generadores de corriente. Los Sindicatos, el Movimiento, el Ejército, la Iglesia, la Banca y la alta empresa son fuerzas sustanciales, y no son fuerzas para mover o cambiar el orden del Estado, sino para crear su equilibrio en el universo político. En vida de Franco este armazón es definitivo V suficiente. Pero sin Franco podría resultar insuficiente La gran incógnita es el comportamiento del Príncipe Juan Carlos en los primeros años >le su reina, do. N´o va a estar obligado a hacer las mismas cosas que Franco, peni no habrá de separarse runcho del modo como las ha hecho.

Lógicamente, las fuer/ai políticas básicas de la España actual deben ser: las corporaciones shnli cales, con sus asociaciones de trabajadore* y empresarios; las ¡isoeiaciones políticas, establecidas en e! Movmiento, y el aparato político, Secretaría General-Oonsejo Nacíonal. Ahora el Movimiento se propone hacer lo que no pensó siquiera en Salamanca: crear la variedad dentro, formalizar un pluralismo que tratara lie buscar una peen. Maridad de difícil aunque probable hallazgo y eficacia como solucion a c.orto y medio pla/o.

Hace, por último, una consideración alusiva al Opus Dei. L» presencia de miembros de este instituto en el Gobierno ha creado un ambiente polémico. Los signos externos contradicen la creencia de que estemos ante un movimiento político organizado, sino más bien ante una suscitación de vocaciones públicas, en un movimiento relig´oso original. Realmente, este Gobierno no tiene más ministros pertenecientes al Onns Dei que el anterior. Una fuente nada sospechosa es «Ruedo Ibérico» que en so «Horizonte español» dice que, e1 Opus Dei no tiene ideología, ni teología, ni mística, ni ideología social ni política propias. Sería un error atribuir a las personalidades del Opus Dei una significación exclusiva de leenórratas. Lo que tienen es ana fisonomía política diferente, vienen de otras bates, conectan con un tiempo más pragmático que «teologizado. Carecen de mitos extrarreligioso. Consideran el Poder corno un instrumento jurídico de realización y no como una convocatoria deliberante.

EN cuanto a la oposición —tai y como se presenta—, no es posible en la legalidad. La única oposición posible tenia que ser de programas, no cristalizada y circunstancial. El correctivo institucional, por otra parte, tendría que hacerse desde dentro. Pueden generarse oposiciones parlamentarias concretas, en razón de coincidencias pasajeras. Lo que viene llamándose oposición al Régimen ha sido incapaz, hasta ahora de crear una imagen de oposición con todas las piezas unidas. Parece que intenta ahora utilizar la dialéctica de Europa en 1945, planteándola en España veinticinco años más tarde. En resumen las fuerzas políticas de ¡a España actual podrían ser ésías:

En el marco institucional:

El Movimientoo-organizacion. con sus élites de relevantes personalidades; ios- Sindicatos, en sus áreas representativas y en sus cuadros de dirección; el Ejército, a quien la Ley Orgánica del Estado le confia «la defensa de! orden institucional»; la Asamblea Episcopal de la Igle´sia. que trasciende su doctrina y comportamiento a los movimientos católicos que intervienen en la vida pública; le Banca y la alta empresa, que contienen personalidades y especialistas relevantes.

En una oposición intrarégimen:

El Carlismo, d« la via Parma - Carlos Hugo; los Círculos José Antonio, devotos de las raices históricas de la Falange y so. fielmente radicalizados; los antiguos miembros del Frente Juventudes, menos respetuosos con las raíces v más aptos para buscar sitio en la realidad actual En el merco específicamente político, los alféreces provisionales, como fuerza sin programas, pero depositaría de antiguas fidelidades, y el sector católico agrupado alrededor de la Editorial Católica y de la Asociación Católica NacionaJ de Propagandistas.

Y en el marco de oposición extrarrégimen:

El Partido Socialista Obrero Español el Partirlo

Comunista, las Comisiones Obreras, el movimiento democristiano reclutado alrededor de «Cuadernos para el Diálogo» y los cuadros monárquicos afectos a la legitimidad representada por don -luán de Borhón. Podría n aparecer, también, actitudes con un pie en el Régimen y otro fuera de él, como el núcleo de intelectuales pilotados por personaidades del Opus Dei en el periódico «Madrid», el núnleo Areilza y el sector democrisíiano dirigido por Ftuiz-Giménez. Pero la fuerza política nada problemática, eficaz, la que cristaliza el poder y se adueña del sufragio universal, es todavia la del General Franco. El problema de España ea la distribución de esa fuerza específicamente política, entre un vasto pluralismo que mantenga la convivencia pública, integre a log españoles contemporáneos —si es que se puede— y no paralice el progreso. Un pluralismo racional, que siga permitiendo una comunicación básica de intereses entre el pueblo y e! Estado —que ya resalta inmodificable— y que la política ejerza en exclusividad, con realismo y con grandeza, la necesaria corrección del rumbo e» te* circunstanciad mudable».

La conferencia de Emilio Romero, que fue seguida con un creciente interés por el numeroso público que abarrotaba los locales del Club PUEBLO, f entra los que destacamos un gran numero de jóvenes — íiniverftitarios y obreros— y destacadas personalidades de la i:ida política, social, económica e intelectual, entre tas que recodamos a don Joaquín Bau, don Manuel Aznar, don Ramón Serrano Suner, don Fernando Martin Sárirhez-Juliá, don Alfonso Osario, don Fernando González, el general Díez-Alegría, y los señorea Lcemple Operé, Espinosa Poveda. García Garres, Castro Vüla(•f>ñas. García Ribes, Martines: Emperador, clon Sancho Dávila, los doctores Flórez Tascan y Zumel, y tata nutrida representación de los medios informativos entre los que se encontraban don Aquümo Morcillo, don Manuel Blanco Tobio y don Manuel Salvador Morales.

Cometeremos -muchas omisiones, pero con un áuditorio tan numeroso, distribuido en varios salones, nos el practicamente imposible rebordar a todos.

 

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