La comedia de la promiscuidad     
 
 ABC.    10/06/1962.  Página: 80. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA COMEDIA DE LA PROMISCUIDAD

I/o que ha ocurrido en Munich, y que damos, por versión del "France-Soir", en nuestras primeras páginas, es episodio tan descaradamente hostil a los intereses, actuales y futuros, de España que nos vemos obligados á adelantar la faz y profesar nuestra reprobación airada. ¿Qué turbias promiscuidades se están ahora mixturando por ahí, y a quién representan esos ingredientes físicos, personales, humanos, que aparecen en las versiones de los periódicos extranjeros, y no sólo de "France-Soir", diario que se ha hecho famoso por sus calumnias a España, sino de muchas otras publicaciones europeas? Nos preguntamos sencillamente: ¿Qué tienen que ver esas promiscuidades con la realidad de España y con los problemas de los españoles? Unos republicanos que sirvieron a la República, y unos delirantes demócratas de viejo estilo, y anos antiguos "dictatorialistas" cebados, otros tiempos, en el "hitlerismo", y doctrinarios y sociólogos • apelillados y resentidos, enemigos sempiternos de España, ¿qué tienen que ver esos vejetes y mocetes con la España de ahora? ¿Y, sobre todo, a quién representan? Se arrogan con fatuidad unos marbetes, unos rotulillos de partidos políticos. Se arrogan la representación de ideologías enraizadas en la Historia de España. Podríamos preguntarles: "¿Y a ustedes, quién los presenta?"

El episodio es más ruidoso y descarado que importante. Pero nos interesa hoy adelantar la repulsa. España no tiene vinculación alguna con hombres que tratan de bullir fuera de España. Ni ellos representan a nadie, ni nadie, aquí o fuera de aquí, se considera por ellos representado. Han querido hacer la comedia burlesca de la promiscuidad política, jugando "al coro", como los chiquillos; pero jugando con los auténticos y vivos intereses de España.

Como dice muy bien la crónica del corresponsal en Munich de la Agencia "Efe", que reproducimos más adelante —y repitánioshj a la manera sinóptica—, estos señores no representan nada ni a nadie.

 

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