Autor: Pardo González, Nicanor. 
   La sombría amenaza de las sociedades secretas  :   
 Los forjadores de la anti-Patria. La esencia de la masonería y su introducción en España. Influencias de las logia en la política contemporánea. 
 ABC.    19/05/1960.  Página: 59-60. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC. JUEVES 19 DE MAYO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA PAG. 59

LA SOMBRÍA AMENAZA DE LAS SOCIEDADES SECRETAS

.os forjadores de la anti-Patria. L>a esencia de la masonería y su introducción en España. Influencias de las logias en la política contemporánea

El tema de la masonería es siempre tema do actualidad. En las columnas de A B C en 1935, después del triunfo electoral de las derechas que provocó un movimiento revolucionario para anular los resultados del sufragio y lanzó a la República contra su propia legalidad, cuando era notorio que el Poder estaba detentado y sostenido vor la masonería, ABC puüHcó, con los tíralos site preceden, la información que sigue. A B C se enfrentaba can un poder fundamentado en las logias masónicas T) en la anarquía, y el marxismo, perfectamente avenidos con ellas. Conviene releer´ estas denuncias, refiriéndolas al momento histórico en que aparecieron en nuestras páginas.

Esta sobre el tapete el tema de ia masonería. No es porque sea precisamente de hoy -sn actuación, sino porque ahora es cuantío se están tocando raás vivamente las consecuencias de su obra. Mientras ella ha estado desarrollándose, sólo algunos esjpíritns despiertos sintieron alarma. Para los dei.jás, la masonería era un juego, una distracción, incluso una fantasmagoría de Sas gentes. Atribuir a la acción de la masonería tina influencia, en ia marcha de los acontecimientos políticos era propio de espíritus sencillos, dispuestos a creer en toda clase de explicaciones estrafalarias. Las personas serías no podían creer en .los masones, como no creían en duendes ni en trasgos.

Sin embargo, los masones existíau. Y actuaban. Su labor, oculta y callada como ¡a de los termes, era, cual la de los insectos, demoledora. Bajo la apariencia intacta e inconmovible del edificio, todas sus partes vitales estaba» siendo atacadas y roídas por la terrible plaga. Llegó el hundimiento que descubrió la existencia. Los elementos defensivos de la sociedad han reaccionado contra el peligro y, advertidos áe sus causas, han mostrado intención de dirigir contra ellas su acción curativa. Los masones, eficaces y demoledores como insectos, como ellos también incapaces de variar su modo da actuar, siguen lanzando los mismas tópicos de antas: "la masonería no existe; es un prejuicio de mentes sencillas..." La táctica no puede ser ya tan eficaz. Mas si todo el mundo ha advertido ya la realidad de la masonería, no todo el mundo aprecia del mismo modo el alcance de sus efectos.

Para contribuir a ilustrar este punto liemos juzgado de mayor interés una conversación con un diputado de las actuales Cortes que por esta circunstancia y por sus conocimientos históricos nos puede ofrecer una información de actualidad con autoridad reconocida.

La masonería—comienza nuestro interlocutor—aparece a los ojos de sus afiliados como una sociedad que busca la fraternidad humana por encima de las religiones y dé las fronteras. Su moral no es^á sujeta a Jiingún dogma religioso; De estas posiciones, aparentemente inofensivas, pasa lógicamente la .masonería a ser un instrumento de combate contra !a difusión de un dogma religioso: el católico y contra la Iglesia Católica, y Kómana. Esto ha hecho >jue en los últimos dos siglos la masonería sea una organÍ2acióu al servició de 3a revolución, pues todo el orden sociai europeo estaba apoyado en la oficialidad de la Religión Católica y en la sumisióli 3 los Poderes de Roma.

Es, pues, una Institución fundamentalmente anticatólica, y así conio desde la afirmación de la moral £¿n dogrma religioso ha llegado lógicamente al ataque a la Religión, sn otro dogma de la fraternidad universal la conduce también fatalmente a atacar la idea de Patria y los sentimientos nacionales. La masonería ha sido y es, por tanto, la organizadora, y la cabeza, de Is. revolución contra la Iglesia Romana, contra el sentimiento patriótico y contra todo poder constituido csue acate y defienda estas ideas.

—¿Qué nos dice usted de las circunstancias secretas en ««e se mueve esa sociedad?

—No creo que sea secreta su existencia. ni siguiera los nombres de rauciios qué a ella pertenecen. Los que son verdaderamente místenosos son los fines últimos que persigue-la entidad, sus enlaces y mandos internacionales y sus procedimientos que, como se aa probado de una manera irrefutable, recientemente han llegado en mu» chas ocasiones al asesinato vulgar. Quien quiera ver pruebas de estos asertos que lea. el libro de León Daudet "La Pólice- Politique", y "La Dictadura de la Masonería", de Vallew Kaclot.

—-Ante ios ataques de los masones, ¿qué actitiscf ha adoptado la Iglesia?

—Ha condenado con pena de excomunión a los afiliados a la masonería y a, cuantos la apoyan directa o indirectamente.

ABC. JUEVES 19 DE MAYO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 60

Por primera vez, zl Papa deciente ÍI, en el ano 1738, la condenó, en la "Bula Ineminenti". Luego, sin Interrupción, los Pontífices han ratificado, ampliado y puntualizado esta condena en constituciones y encíclicas. Benedicto XIV, en 1751; Pío-Vil, en 1829; Gregorio XVI, en 1833; Pío IX, en 1846; el Papa León XIII. en su magnífica encíclica "Humanum Gemís", documento Heno de belleza y de doctrina, y, finalmente, el Papa Benedicto XV, al promulgar el Código de Derecho Canónico vigente en 1917, c.onfirma las sanciones de todos estos documentos pontificios en los Cánones 1,065, 1.240, 1.241, 2.335 y 2.336. Y el actual Papa Pío XI ha condenado la masonería en diversas constituciones apostólicas. En 3 dé junio de 1933, condenando severamente la ley de Congregaciones religiosas y otras leyes dadas por la actual República española, se ocupó de las sectas, y atribuyó a ellas esta legislación contra el Señor y su Cristo. Todo buen católico debe conocer esta documentación a que acabo de/aludir. Se encuentra publicada en el libio del padre Tusquets "La Iglesia y la masonería" (Editorial Vilamala, 1934).

—¿Puede señalarnos detalles concretos sobre la actividad de la masonería en España?

—En estos ultimes tiempos es notoria y son varias las publicaciones en que se denuncian hechos. Entre ellas, la del padre Tusquets "Ordenes de la revolución española" y la colección ´que, con el título de "Las sectas", viene publicando el mismo autor. Ya van editados diez volúmenes, y son todos ellos muy interesantes.

—¿Cuándo se introdujo la masonería en nuestro país?

—Reinando Fernando VI. A partir _de . esa época, la mayor parte de los historiadores coinciden en señalar el momento de disociación del sentimiento nacional, empezando entonces a forjarse lo que hoy se conoce por la, aníi-Paíria centra el sentido tradicional de nuestra Historia. Gran parte de los dirigentes, en la época de la guerra de la Independencia, estaban captados por la masonería. Los afrancesados son masones en su mayor parte, y todo el movimiento afrancesado y la política del Rey José fue dirigida por las logias. Claro es que el movimiento de resistencia nacional fue también minado por la institución masónica, y todo lo que significan las Cortes de Cádiz, de ruptura con la tradición nacional, fue obra de la funesta sociedad secreta.

La pérdida de las colonias fue dirigida también »or la masonería internacional. El movimiento nacionalista americano fue en un principio de rebeldía contra la invasión francesa, con «na cierta autonomía, pero siempre dentro de la órbita española de sumisión a la Corona. En la "Vida de Andrés Belio". por Amunáíegui, puede verse muy bien la desviación que este movimiento sufrió ñor influencias de las logias de Londres. Allí vemos cómo Bolívar, que llevaba un mandato en el sentido anteriormente indicado, se produjo de una manera radica] en pro de la independencia. Bolivar pertenecía a la logia Lautaro (americana) .

La sublevación de Riego en Cabezas de San Juan impidió que el Ejército a aue aquél pertenecía fuese a luchar en América para defender nuestra presencia en aquellos países. Esta sublevación fue obra de la masonería, y una de las más indignas traiciones nue se hayan podido cometer contra la Patria, pues fue una verdadera (deserción frente ;>! enemigo, bastando este Hecho para cubrir de ignominia toda la tradición política que en él pueda fundarse.

También la masonería intervino eficazmente en la organización de las sublevaciones de Filipinas y Cuba. Puede afirmarse que no hay pérdida territorial española durante dos siglos que no haya sido amparada o dirigida por las logias.

En el último movimiento revolucionario la masonería ha sido el lazo de unión entre la sublevació_n anarco-sindicalista y la rebelión separatista de Cataluña.

—Este punto reviste un especial interés. ¿Tiene usted datos sobre el particular?

—Desde luego. La última fracasada revolución era una necesidad en vista_ del triunfo de las derechas en las elecciones de noviembre. En el libro de Tusquets "Secretos de la política española", páginas 8 a 15, se demuestra con documentos fehacientes la alarma que la masonería sufrió ante la constitución del actual Parlamento, y cómo ella planteó la defensa a cuyo desarrollo venimos asistiendo como si fuesen hechos casuales de la política nacional.

Pero esto es evidente y no necesita demostración. Antes de ahora la masonería ha dirigido movimientos nías complicados. Su influencia constante en la política del siglo XIX está archiprobada. La claVe histórica de las luchas de los partidos´en el período de 1820 al 23 está en las divergencias surgidas entre la masonería, ,en sus dos ramas d_e comuneros y masones. La desamortización d# ´Mendizábal, la revolución de 1854 y" el bienio progresista, verdadero período revolucionario, fueron dirigidos en absoluto por las logias masónicas. La revolución del 68, el reinado de Amadeo y la primera República fueron también dirigidos políticamente por elementos masones, y el sectarismo anticatólico que hizo fracasar todos los movimientos nacionales fue impuesto por la política masónica. En la "Historia de las sociedades secretas", de D. Vicente La-fuente; en el tomo III de la "Historia de los heterodoxos españoles", de Menéndez Pelayo, hay pruebas sobradas, incontrovertibles de lo que acabo de afirmar a usted.

Salimos a la calle meditando estas.palabras, cuyo eco aún nos resuena en los oídos y que si lograran ser escuchadas de todos los españoles llevarían la luz a muchas inteligencias

.—Nicanor PARDO GONZALEZ.

 

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