Autor: Álvarez del Vayo, Julio. 
   Tareas claras     
 
 F.E.L.N. (Frente Español de Liberación Nacional).     Páginas: 2. Párrafos: 13. 

F.E.L.N Órgano del Frente Español´ de Liberación Nacional

MADRID, 2° ANO 1965

TAREAS CLARAS

por Julio Alvarez del Vayo

Mientras la Asamblea de las Naciones Unidas en medio de una irritación creciente de los delegados por la semi-parálisis en la que se la ha dejado caer, ensaya de reducir los daños causados a la Organización internacional, resumamos hoy algunas de las impresiones sobre £spaña comentadas en los pasillos. Tocan a las Naciones Unidas en tanto que no se ha abandonado el propósito por parte de algunos de hacer que la Comisión de los Derechos del Hombre de la O.N.U. se ocupe de la situación de los presos políticos en España. Es un tema de incuestionable actualidad ya que la represión franquista se excede a si misma en estos momentos con relación a su récord desde el 58 exceptuadas las ejecuciones asesinas de Grimau, Delgado y Tranados.

Ya hace tiempo que en poder de la Comisión obra, entre otras demandas y requerimientos de origen español, un telegrama redactado así: «Durante años esa honorable Comisión se ocupó de la represión en Hungría, en el Tibet. ¿Es que tendría una tarde para dedicarla a España? En ese caso los abajo firmantes comparecerían ante ella con la documentación que ha sido reunida ». Inútil decir que no hubo contestación. Pero, el deber de solidaridad con los presos políticos españoles obliga a insistir en el intento y en ello se está ahora otra vez.

Naturalmente el planteamiento del problema de los presos políticos trae consigo la discusión de la actual situación española. Las informaciones más recientes destacan particularmente estos tres aspectos: 1) La cuestión de la sucesión de Franco, relacionada con las noticias, auténticas o imaginadas, sobre su salud comienza a dominar la actualidad política, divide a las fuerzas gubernamentales (tres tendencias según el corresponsal en Madrid de « Le Figaro * de Paris) y mina el postulado mismo de la estabilidad del sistema; 2) El Plan de Desarrollo, plataforma y esperanza fundamental del régimen, se presenta cada día más claramente como condenado a fracasar y esa es la opinión de algunos economistas, industriales y banqueros de dentro de España, en mejores condiciones de juzgar. Y no porque carezca de proposiciones e ideas valiosas, merecedoras de ser retenidas por lo que el día de mañana influyan en el porvenir de una España liberada de su presente dictadura, sino por la lucha de rivalidad y concurrencia desencadenada entre los respectivos ministerios, por la imposibilidad del franquismo de vencerlas resistencias internacionales que se oponen a la asociación de la España de hoy con el Mercado Común, y por la falta de participación en él del pueblo español; .3) Franco, en vez de abrir el camino a alternativas posibles de sucesión pacífica, lo cierra con renovada obstinación, en reto abierto a las sugestiones conciliadoras.

Es precisamente ese último punto el que se oye hoy comentar con mayor insistencia. Se explica porque la propaganda del ministro de la Información Fraga Iribarne, sostenida en el exterior con un despliegue de medios considerablemente superiores a los del pasado, en el sentido de una Hberalizactón y humanización crecientes del franquismo, había convencido, o confundido intencionadamente o ingenuamente a muchos. De pronto la gente se encuentra, de un lado con que apenas pasa una semana sin un proceso en España, con condenas que varían de ocho a veintisiete años, y del otro lado con que en un nivel superior al policiaco, el de las pretendidas «Cortes *, se da un mazazo en la cabeza a los que hablan tomado al pie de la letra el desarrollo hacia una situación de mayor tolerancia.

En relación con esto dos testimonios difícilmente sospechosos de estremismo o pasión partidista: el- del profesor Ruíz Giménez, antiguo ministro de educación nacional del gobierno franquista, y el del señor Paul Hofmann, corresponsal en Madrid del «New York Times *. El primero, considerado como uno de los dirigentes del catolicismo liberal declaró: «No tengo la intención de volver a las Cortes ». Era la respuesta a la ley sobre la libertad de asociación que acaba de ser votada.

El primer artículo de dicha ley estipula que los fines de una asociación serán considerados ilícitos cuando sean contrarios a los principios del Movimiento y otras leyes fundamentales.

La pregunta surge de si un hombre como Ruiz Giménez no encuentra un hueco en la situación franquista para su política moderada ¿que clase de romanticismo indujo el pasado verano a un grupo de socialistas del interior a pedir a Franco que les consintiese constituir un partido socialista legal al mismo tiempo que condenaban publicamente la posición combatiente de otros socialistas?

El corresponsal del « New York Times» en Madrid llega en su análisis de fin de año a la misma conclusión que el dirigente demócrata-cristiano. Interesante también ya que Paul Hofmann es de los que se habían hecho eco de la voluntad líberalizadora de Fraga Iribame y de los ministros «progresistas ».

«Prefiero a los ministros guardia civiles, a Camilo Alonso Vega, por ejemplo, escribía desde España uno de los que guardan la cabeza clara en medio de tanto tomar el deseo por la realidad. Esos, los Ministros Guardia Civiles, son mas consecuentes consigo mismos ».

« El aire de la inmovilidad » cablegrafía Paul Hofinam: al diario neoyorquino (« New York Times » 27 de diciembre 1964) crece en España. Algunos grupos al margen del régimen que habían manifestado la esperanza de una cercana evolución hacia una • mayor libertad, parecen desanimados. Partidarios del régimen hubiesen preferido por su parte ver alguna clase de acción que asegurase la continuidad después de que el general Franco cese como jefe de Estado. En alusiones discretas, en discursos o artículos, le han requerido a hacer algo sobre el problema de la sucesión. Hasta hoy Franco, no ha reaccionado aunque incidentalmente haya reconocido la necesidad de leyes constitucionales.

La pregunta se plantea, pues, de nuevo ¿sobre que clase de hechos concretos construyen su posición aquellos que fuera o dentro de España abogan por una política de evolución gradual, sin violencias, una política rechazada por Franco y que no encuentra en los elementos que se trata de ganar para dicha manera de actuar, la influencia o la determinación suficientes para hacerla triunfar?

1964 ha sido un año de ganancia política. En el sentido de haber aclarado las cosas, de haber demolido la teoría de que hay margen en la España de hoy para una política de preparación para una sucesión tranquila en la transmisión de poderes gracias a la liberalizacion del régimen. Los que abrazaron esa teoría se volvieron más intolerantes y agresivos contra los que defendían la política de lucha por todos los medios contra la dictadura franquista, que contra el proprio Franco. Se les acusaba de irresponsables, de « golpistas » como dicen los venezolanos, de frustrar las grandiosas perspectivas que se abrían para haver evolucionar al régimen en un sentido de mayor libertad, autorizando la aparición de ciertas publicaciones mientras se encarcela a quien distribuye una hoja clandestina reclamando la libertad sindical.

«Mejor partir de cero, comenzar mañana mismo como si no existiese nada de Resistencia militante, pero de no existir nada ¿porque están llenas las cárceles? que continuar engañando a la gente », nos escriben en una carta desde Madrid cuya firma por lo sensacional tendrá que ser un día revelada. Y en ella se anticipan, para 1965, huelgas mayores y más duras que las de los tres años anteriores. «Porque el gobierno se opone a un aumento en los jornales, porque el precio de los artículos de primera necesidad aumenta y porque la clase trabajadora no obedece ya a Solís (Ministro del Movimiento y de los Sindicatos) ni a nadie más que a los nuevos dirigentes que están saliendo y muy buenos de sus filas ».

Las tareas para el Frente Español de Liberación Nacional están claras. Aparte de aquellas que deben ser desarrolladas en el mayor secreto, siguiendo las instrucciones de su Ejecutivo, agrupar alrededor del Frente a cuántos dentro de España y en el exilio quieran luchar de veras. Y responder a los que desde los sectores de la Oposición atacan al Frente con un ensañamiento y una perseverancia jamás puesta en práctica contra ningún otro movimiento anti-franquista, que el argumento de que no es un « Frente de partidos » tendrá sólo validez el día en que los partidos se entiendan entre sí para crear un vasto Frente de lucha al que apoyaremos con todo nuestro entusiasmo.

 

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