Al habla Asturias. 
 La silicosis: un problema al que no se ha dado solución     
 
 F.E.L.N. (Frente Español de Liberación Nacional).     Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Al Habla Asturias

LA SILICOSIS: UN PROBLEMA AL QUE NO SE HA DADO SOLUCIÓN

Ha habido reajustes de salarios — de lo que nos ocuparemos .en otra ocasión —, la promesa de construcción de viviendas para los mineros; el gobierno ha retrocedido cuando se esperaba una nueva ola de represión, prefiriendo el método de condenar por pequeños grupos a los más significados; no falta semana sin visita oficial a la cuenca minera asturiana. Todo ello en vista de desarmar las justas iras de los trabajadores de las minas.

Pero estos no se dejarán vencer con promesas ni aumentos salariales que no corresponden ni al precio de los artículos de primera necesidad, que aumenta sin cesar, ni al sacrificio que cada día han de consentir en el fondo. Los mineros están sensibilizados hasta e¡ extremo con el caso no resuelto de los camaradas enfermos de silicosis. Hoy por los caídos, que es una manera de defender su propio porvenir.

¿Cuántos silicóticos hay en Asturias; en España entera? Nadie lo sabe, por falta de estadísticas serias y por el falso pronóstico médico en la mayor parte de los casos. Conocemos gran número de casos graves en los que se da una invalidez de cinco o diez por ciento cuando necesitarían, en toda justicia, ser considerados como ineptos al trabajo del interior.

Por otra parte, y esto es grave para los propíos interesados y sus familias; muchos picadores, silicóticos, continúan su abrumador trabajo, porque saben que si abandonan el que actualmente efectúan no ganarán lo suficiente para hacer vivir a los suyos. La responsabilidad incumbe . a los patronos, al gobierno y no a ellos, primeras víctimas de este estado de cosas.

¿Cuántos_ muertos silicóticos por año? ¿Cuántos inválidos han de abandonar definitivamente toda actividad, por imprevisión de las empresas? Es difícil establecer cifras exactas. Sim embargo, se puede calcular en más de un millar de mineros que mueren arrancados a la vida

en plena juventud por el terrible mal.

El problema tiene solución a condición de que ésta se estudie sin mirar en primer lugar, la curva de beneficios del capital, teniendo en cuenta, exclusivamente, el interés de los trabajadores, de su salud, de su preciosa vida. Hasta ahora, los patronos no han pensado más que en ganar el máximo de dinero con el mínimo esfuerzo de su parte, abandonando completamente la modernización de las explotaciones, pidiendo mayor rendimiento en espera de liquidar ránidamente les minas más pobres, que el Estado pagará a precio elevado, para quedarse con aquellas más ricas. El problema tiene solución en la medida en que los propios representantes de los mineros, de los silicóticos, tengan derecno a la palabra y controlen, a través de sus propias organizaciones, de sus propios dirigentes, elegidos libremente, sin intervención del Estado ni de los llamados sindicatos.

He aquí algunas de las reivindicaciones que nosotros presentamos a empresas y gobierno, reivindicaciones en torno a ¡as cuales hay unanimidad en todas las cuencas mineras españolas:

Los silicóticos de cualquier grado deben trabajar al exterior a partir del momento en que se declara la enfermedad, sin rebaja de salario p´or tratarse de enfermedad profesional. Aquellos camaradas que lo necesiten, a partir de un grado que se determine, cesarán todo trabajo y podrán ingresar en casas de cura y reposo, pagándose el solaría íntegro a las familias, que no tienen por qué sufrir las consecuencias de la enfermedad del minero.

Creación de nuevas casas de reposo para los silicóticos, pagadas ipor el Estado y las empresas. Una semana suplementaria de vacaciones a todo enfermo de silicosis, cualquiera que sea el grado de invalidez.

Creación de comités permanentes de obreros y técnicos, cuyos trabajos deberán ser pagados por las empresas, en vista del estudio permanente de la situación en el fondo y de la vigilancia en tajos y galerías.

Instalación de aparatos de medida en tajos y galenas para establecer en todo momento el grado de peligro existente por acumulación del polvilo del sílice.

Establecimiento de estadísticas que respondan a ¡a situación real. Si actualmente hay más de viente mil afectados por la silicosis, según nuestros propios cálculos, tenemos el deber de saberlo, el derecho de conocer los estragos que ocasiona una enfermedad a la que hay que poner remedio.

CINISMO

Jamás se ha visto cinismo mayor que el de el semanario mal nombrado «E1 Español de Madrid a al declarar oficiosamente, con inconmensurable descaro, que la destrucción de Guernica, fue realizada por «dinamiteros republicanos» y no por un escuadrón de aviones de la Legión Cóndor, alemana, a las órdenes de Franco. Sobre ese banco de pruebas se preparaban para la destrucción de Coventry. La realidad del hecho monstruoso, de indisimulable volumen histórico, ni aún puede ser sometida a discusión. En la película « Morir en Madrid » aparece un documental de tan sangriento episodio en película tomada por los mismos alemanes para probar la encienda de sus armas, cuya película fue encontrada por los aliados al entrar victoriosamente en la Cancillería del Reich, de Berlín. Por ello, la mentira es tan cínica y absurda. Cinismo contraproducente que revierte contra los que lo emplean, puesto que significa que el hecho es tan horrendo que lo niegan hasta los que lo ejecutaron..

 

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