Autor: Montes, Eugenio. 
 ABC en Roma. 
 Una explosión, que no produjo víctimas, en el consulado español en Turín  :   
 Cuatro edificios, sede de compañías norteamericanas, bombardeados por los terroristas en la capital italiana. 
 ABC.    12/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. SÁBADO 12 DE ENERO DE 1974.

ABC EN ROMA

UNA EXPLOSIÓN, QUE NO PRODUJO VICTIMAS, EN EL CONSULADO ESPAÑOL EN TURIN

Cuatro edificios, sede de compañías norteamericanas, bombardeados por los terroristas en la capital

italiana

ROMA 11. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Roma ha sufrido ayer una noche de terror. En

media hora fueron bombardeados cuatro edificios donde tienen su sede compañías que los terroristas

creen dependencias del capitalismo norteamericano.

La primera bomba fue lanzada contra un laboratorio de máquinas electrónicas. Equipos de científicos y de

técnicos suelen trabajar aílí en horas nocturnas hasta la madrugada. Por fortuna, ayer, de modo

excepcional, habían concluido sus tareas a las once y media. Así, cuando estalló la tremenda bomba no

había nadie en el laboratorio. Un vecino vio tras la explosión dos jóvenes, uno de ellos con barba, que

abrían rápidamente la portezuela de un automóvil Fiat-124, que partió a toda velocidad. Jura ese testigo

haber leído el número de la matrícula. El propietario del coche se hallaba a esas horas en una villa en el

apacible lago de Commo. Lo extraño es que no denunció que le hubiesen robado nada. Sin duda más

adelante podremos desentrañar ese misterio.

Apenas las fuerzas del orden habían llegado a! lugar del atentado, cuando se oyó el lejano y sordo

estampido de otra explosión. Tampoco aquí hubo víctimas. Sólo un poco de cascote le produjo levísimas

contusiones al vigilante nocturno. Vidrios rotos, una pared derrumbada, hierros retorcidos violentamente

en un balcón. En ese edificio está instalada una compañía de seguros que los terroristas creían ligada a la

Banca neoyorquina.

La tercer bomba fue arrojada contra un almacén de cables para instalaciones telefónicas.

La cuarta, veinte minutos después, hizo saltar por el aire una camioneta cargada con material para instalar

teléfonos.

A la mañana apareció llena de hojas volantes la vía Salaria, que por cierto fue por donde hace quince

siglos entraron en Roma los Bárbaros, que destruyeron la civilización antigua.

Esas hojas volantes dicen que las cuatro bombas han sido destinadas a castigar la compañía I. T. T., a la

que denomina «punta de diamante de la C. I. A., mano del Servicio Secreto americano».

La palabra «americano» aparece escrita con k. Esta I. T. T. es la sigla de la sociedad Corporación

Internacional Telefónica y Teta-gráfica. El manifiesto le atribuye a esa sociedad el golpe de Estado de

Chile y la muerte de Allende. Con párrafos retóricos, muy confusos, dice que esa entidad maneja el

espionaje telefónico en Italia y que se propone instalar aquí un Gobierno fascista.

En nombre de la clase obrera, la hoja volante formula amenazas en el caso de que la Ley fe conceda a la

Policía ciertos poderes que hoy no tiene.

También ayer estalló en Turín una bomba en la casa donde se halla instalado el Consulado de España. No

hubo victimas y nuestro Consulado, que está situado en un segundo piso, no sufrió desperfecto alguno,

pero el portal, e! piso bajo y ¡a escalera resultaron muy dañados.

Aunque, repito, gracias a Dios ninguna de estas explosiones mató ni hirió a nadie, este acto de terrorismo

ha causado profunda emoción. Peor fue hace unos años, cuando tantos murieron en una plaza milanesa a

consecuencia de las bombas que estallaron en un Banco, pero ese dramático recuerdo no alivia ni

disminuya la impresión de ahora.

Sobre la índole política de estos atentados no cabe la menor duda: son obra de extrema izquierda.

La opinión pública desearía que se restituyese a la iluminación en Roma la brillantez que ha tenido hasta

hace un mes. Las restricciones a que obligan los acontecimientos internacionales hacen que a las nueve de

la noche se extingan las luces de los escaparates, los anuncios eléctricos y la iluminación pública quede

disminuida en un 40 por 100.

La Prensa incita a las autoridades a tomar medidas y a hacer investigaciones intensas para acabar con esta

oleada que está entenebreciendo y aterrorizando a toda Europa.— Eugenio MONTES.

 

< Volver