Autor: Salas y Guirior, José. 
 Roma. 
 Nuevos actos antiespañoles de inspiración comunista     
 
 ABC.    22/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MIÉRCOLES 22 DE ABRIL DE 1984

ROMA

NUEVOS ACTOS ANTIESPAÑOLES DE INSPIRACIÓN COMUNISTA

Roma 31. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Todavía reciente el intento de Alvarez del Vayo

para constituir lo Que él llamaba "Frente de liberación de España", o algo por el estilo, empiezan a verse

los primeros síntomas de su fracaso. El sábado se celebró en Bolonia una manifestación en pro de la

España de los exiliados. Para nutrirla fue necesario hacerla coincidir con fechas importantes de la

Resistencia de los comunistas boloñeses durante la guerra. Y ello por dos razones. En primer lugar, para

darle una concurrencia que no hubiera logrado sólo con la propaganda antiespañola.

Y en segundo término, por algo mucho mas relevante, como es la falta de disposición gubernamental para

organizar este tipo de jarana frente a países con los que se mantienen normales relaciones de amistad. Por

tanto, la plana mayor que se moviliza en tales casos hubo de valerse da entidades italianas para sacar su

proyecto adelante. Tuvo que valerse del partido comunista italiano y de una ciudad como Bolonia. Y hay

que decir que ni aun así salió adelante demasiado brillantemente, pues el tema planteado y la bandera izada

no bastaron para mover unos entusiasmos cuya evidenciación fue más bien mesurada, modesta y relativa.

Ayer, conmemorando la muerte del comunista Grimau, cinco revistas romanas, más bien poco conocidas

y fuertemente rojas, fueron el "instrumento nacional" para celebrar el aniversario y entonar la consabida

palinodia de los tópicos contra España. Hubo más tópicos que gente. A la salida se intentó formar una

manifestación con un cartel: "Por la libertad de España." Pero la Policía cayó sobre el grupo que pretendía

encabezarla, cargando duramente, abatiendo el cartel y deteniendo a cinco o seis de sus componentes. Así

acabó todo.

Siendo todo esto importante por lo que indica, hay algo que lo hace aún más. Y es que para tener noticia

de algo de ello es preciso buscarlo únicamente en los periódicos comunistas. En los demás no se hace ni

la menor referencia, ni la más mínima alusión. Y con ello queda dicho que la mayoría del público romano

no tiene ni noticia de lo que antecede. Hasta hace poco, toda actitud antiespañóla tenía su eco y su reflejo

en la Prensa centrista y aún en la derechista, sin que ello quiera decir que faltara !a mano amiga dispuesta

a nuestra defensa en amplias zonas de amistad italiana. Hoy por hoy no hay eco ni reflejo que valsa. Tan

sólo la Prensa roja cumple con este papel, que determina su oficio, y ello no debe extrañarnos demasiado.

Algo, pues, está empezando a cambiar en Italia.

Todo este cambio inicial hay que anotarlo con cautela, puesto que estamos en fechas cercanas al 12 de

mayo, en que deberá quedar definitivamente clarificada la posición italiana frente a las relaciones de

España, y el Mercado Común.

Ayer, sin ir más lejos, los representantes marxistas de la Diputación condicionaban la bienvenida a los

Reyes de Dinamarca con una igual bienvenida a la viuda de Grimau. Los antimarxistas se encresparon

como pocas veces. Uno de ellos dijo que no toleraría ni un momento más que se insultase a un país

amigo. La maniobra quedó en nada.

Hasta ahora contar con la oposición era contar con nada. Pero ahora, desde que Fanfani va diciendo en

sus discursos que eí centro-izquierda no es una posición inamovible y definitiva, las cosas empiezan a

variar. Porque detrás de esa tesis alienta la posibilidad de que al no tener en pie esta mezcla combinada

por elementos dispares, se empiece a pensar en otras posibilidades en donde cabrían gentes que hoy están

en esa oposición.

Algo empieza a cambiar en Italia, y el futuro nos dirá hasta dónde pueden llegar esos cambios. Pero de

todos los cambios entrevistos, el más lamentable es «Idel gran poeta Rafael Alberti. Alberti, aquel joven

esteta de prodigiosos poemas, es hoy un gordinflón de enorme papada, que tiene que alinearse en la

misma fila y al mismo nivel que gentes como "Marcos Ana" para seguir sirviendo la misma tendencia que

eligió. Una tendencia que a muchos les pareció romántica en su día y luego resultó que no lo era tanto.

Para quienes hemos tenido que admirarle, era una pena verle viejo y con aspecto de canónigo de libelo

tragacuras, abrazando a la viuda de Grimau y rodeado de gente siniestra, como aparece hoy en la primera

plana de "L´Unitá". Es el precio que hay que pagar por cosas que empezaron siendo veleidades

intelectuales y terminaron constituyendo un "modus vivendi" tristísimo y degradante, lejos de los pinares

del Puerto de Santa María, allí donde jugaba un marinerito en tierra.—José SALAS Y GUIRIOR.

 

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