Autor: García Navarrete, Francisco. 
 Diplomacia. 
 Ofensiva hacia el Este     
 
 Arriba.    06/02/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 61. 

En el caso de Alemania Oriental la iniciativa debe corresponder a los germanos, pues ellos «congelaron»

las relaciones en 1975

La RDA fue el primer país socialista con el que España inició relaciones

Rumania fue el país pionero de los países del Este europeo en establecer acuerdos comerciales con

España

En 1970 se firmaba en París el acuerdo sobre la creación de representaciones consulares y comerciales

con Bulgaria

En 1975, España exportó a Yugoslavia por valor de 1.828 millones de pesetas e importó por valor de

806

En noviembre del pasado año viajó por primera vez a Madrid, después de cuarenta años, un ministro

polaco

LA avanzada diplomática de España hacia los países del Este europeo, los países socialistas, ha sido

lanzada en toda regia. En diez días, se han normalizado las relaciones diplomáticas con Rumania,

Bulgaria, Yugoslavia y Polonia, y parecen inminentes las de la Unión Soviética y, en breve plazo, las de

Checoslovaquia y Hungría. En el caso de la República Democrática Alemana, el primer país socialista

europeo que estableció relaciones con España, es Alemania quien debe dar el paso de pedir la vuelta de su

embajador a Madrid, pues fue él quien «congeló» las relaciones en 1975 a raíz de las ejecuciones de

septiembre de ese mismo año, aunque parece que los pasos están, dados y, en unos días, ce verá otra vez

al embajador atenían en nuestro país.

La «ofensiva» hacia el mundo árabe y en el Mediterráneo que ha emprendido la diplomacia española, se

ha visto completada con esta escalada hacia tos países del Este. E| objetivo primordial es una mayor

maniobrabilidad en nuestro propio entorno europeo y entablar relaciones con todos los países del

mundo.

Las diferencias entre los primeros balbuceos de relaciones con los países socialistas, llenas de «secretos»,

de cautelas, a la naturalidad con que se han entablado las de este mes de enero han sido abismales, como

corresponde a un país que intente tomar un camino nuevo, despojado, si es posible, de sus antiguos

tabúes, de las barreras que le había marcado una cierta ideología.

La diplomacia española parece ahora jugar fuerte y, por el momento, también parece estar cosechando

unos ciertos éxitos.

La normalización total de las relaciones diplomáticas con los países socialistas europeos es, también, un

intento de ruptura de los condicionantes de un tiempo político absolutamente pasado. Y un deseo de

desarrollar el papel que corresponde a un país europeo, clave en el mundo mediterráneo y puente hacia el

mundo árabe. Por otra parte, la normalización diplomática con el Este puede ser clave para el desarrollo

económico del país.

LA RDA, LA PRIMERA

La República Democrática Alemana fue el primer país socialista europeo con el que España iniciaba

relaciones diplomáticas. Él día 12 de enero de 1973, la Oficina de Información Diplomática del

Magisterio de Asuntos Exteriores hacía publica una nota con cierta aire de solemnidad: «Tomando por

base los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, los Gobiernos de España y de la

República Democrática Alemana han decidido establecer relaciones diplomáticas a nivel de Embajada.

Estas relaciones se regirán por las estipulaciones de la Convención de Vierta sobre las relaciones

diplomáticas del 18 de abril de 1961. Asimismo, ambos Gobiernos se proponen iniciar en breve

negociaciones para la conclusión de un acuerdo comercia] y de pagos».

Eran, entonces, tiempos de los «fépeces» y las cosas se llevaban muy en secreto, como en un

confesionario, casi sólo para iniciados. Todo hacía indicar que la noticia de las relaciones diplomáticas

entre los dos países no se iba a dar hasta algún tiempo después, cuando se hubiera preparado el

terreno. Pero todo se precipitó por una «indiscreción» de la agencia OPA, de la otra Alemania, tan atenta

siempre a todo lo que ocurra al otro lado de la frontera.

El día 11 de enero, una noticia con firma de la OPA aseguraba, «de fuentes dignas de crédito», que

España y ia República Democrática habían acordado el establecimiento de relaciones diplomáticas

plenas; la agencia alemana federal llegaba todavía a más: aseguraba que el intercambio de embajadores se

realizarte en el mes de mayo, que se habían concluido una serie de acuerdos bilaterales sobre el tráfico

aéreo y marítimo, comercio y pagos y que el próximo país del Este europeo que establecería relaciones

sería Polonia. Para que no hubiera dudas sobre la información, la DPA concretaba que los cornados entre

España y la República Democrática se habían iniciado en el mes de noviembre de 1972, en Varsovia

(Polonia). Los periodistas españoles, naturalmente, intentaron saber si la noticia era cierta. La OID

manifestaba ese día que, de momento, no tenía ningún comentario que hacer a la información de la DPA.

OFENSIVA HACIA EL ESTE

Ante el hecho consumado de que una agencia de Prensa extranjera hubiera dado la noticia a los españoles,

ya no había más remedio que oficializar la noticia. Y la OÍD daba la nota citada más arriba, señalando,

además, que «el intercambio de las notas correspondientes a este efecto ha tenido lugar en Varsovia el día

11 de enero de 1973 entre el jefe de La representación consular y comercial de España en aquella capital,

excelentísimo señor don Emilio Beladíez, y el embajador de la República Democrática Alemana, señor

Rudolf Rossmeisl». Los manes tutelares temblaron en sus ornacinas. El primer embajador comunista iba a

llegar a Madrid. Luego se vio que no había sido para tanto.

Él 26 de febrero de 1973, el «Boletín Oficial del Estado» publicaría el decreto de la creación de la

Embajada de España en la República Democrática. El día 23 de octubre (en lo único que falló la agencia

de Alemania Federal), llegaba el primer embajador de la RDA a Madrid. Era el periodista Peter Lorí que

hasta entonces había ocupado la jefatura de Prensa en el Ministerio de Asuntos Exteriores de su país.

En diciembre (día 24), se firmaba en Madrid el primer acuerdo comercial entre los dos países, que se

concedían la cláusula de «nación más favorecida», estableciendo los pagos en divisas libremente

convertibles; el acuerdo se ratificó en Berlín en abril de 1974, valedero para ese año y prorrogable por

períodos sucesivos de un año si ninguna de las dos imites lo denunciaba.

Durante el primer año de vigencia del tratado (1974), la balanza comercial entre los dos países fue

netamente favorable a España, que exportó por valor de 1.173 millones de pesetas, mientras que las

importaciones fueron por valor de 888 millones de pesetas. La República Democrática nos vendió

máquinas-herramienta, aparatos de optica y precisión, rodamientos y, en general, productos

industriales.Por nuestra parte, las ventas fueron de zapatos, pieles, tejidos, minerales y, sobre todo,

productos agrícolas, especialmente, naranjas y vino. Ya lo había señalado el embajador Peter Lorf a su

llegada a Barajas: «Nos interesan el vino y las naranjas. El buen vino y las buenas naranjas».

En septiembre de 1975, poco tiempo antes de que Franco muriera, se producían las ejecuciones de los

cinco militantes de ETA y FRAP.

Algunos patees retiraron a sus embajadores de Madrid. Uno de los primeros en salir fue el de la República

Democrática Alemana. No ha existido, realmente, una ruptura de relaciones diplomáticas, sino una

suspensión «sine die». una «congelación», por lo que, en cualquier momento, éstas pueden reanudarse

otra vez, sin necesidad de poner en marcha de nuevo toda la maquinaria negociadora y jurídica que se

moviliza en el establecimiento de plenas relaciones por primera vez. En esta ocasión es la República

Democrática Alemana quien debe dar el paso del restablecimiento del embajador a su embajada en

Madrid.

RUMANIA: MUEVA ETAPA

Casi treinta años después de que se rompieran las relaciones entre los dos países, España y Rumania

reiniciaban sus relaciones diplomáticas a nivel de embajadas. Ahora son dos países totalmente diferentes

a aquellos que rompieron sus relaciones en 1947, tras te abdicación del rey Miguel I. La República

Socialista de Rumania na consolidado su régimen y ha elevado considerablemente su nivel de vida.

España ha iniciado su andadura hacia un régimen democrático.

La Oficina de Información Diplomática daba a los medios de comunicación la siguiente nota: «El

Gobierno de España y el Gobierno de la República Socialista de Rumania, deseando contribuir al

desarrollo de una solución fructífera entre los dos países y pueblos, al fortalecimiento de la paz y

seguridad en Europa y en el mundo, han decidido establecer las relaciones diplomáticas entre España y

Rumania, a nivel de embajada, a partir del 21 de enero de 1977». En esta ocasión, nadie se extrañó ni eran

necesarias más explicaciones, porque el deseo del pueblo español es el establecimiento de relaciones

diplomáticas con todos tos países del mundo.

En la «apertura hacia el Este», Rumania siempre ha estado situada en el primer lugar. Fue el país pionero

de los países del Este europeo en establecer acuerdos comerciales con España. En 1967 se firman los

primeros acuerdos entre los dos países para la «creación, en régimen de reciprocidad, de representaciones

consulares-comerciales»; según portavoces autorizados, el acuerdo se consideró como un «primer paso

para llegar al establecimiento de relaciones diplomáticas totales» y «base para otros posteriores de una

mayor envergadura». Otros acuerdos con Rumania se firman en 1969 y 1971; en 1972 se intensifican los

contactos culturales, y en septiembre de ese mismo año se crea el comité bilateral de hombres de

empresa; en enero de 1973 se firmaba el acuerdo de libre convertibilidad, por el que los Ínter cambios

pasaban de moneda «clearing» a moneda convertible.

En abril de 1973 visitaban Bucarest los diplomáticos españoles Miguel Solano, entonces subdirector

general de Europa y hoy Subsecretario de Asuntos Exteriores, y Felipe de la Morena, director de Europa

Oriental del Ministerio, para mantener conversaciones con representantes del Gobierno rumano «en el

marco de los acuerdos firmados entre tos dos países». Ya entonces se decía que no había obstáculo para la

normalización de las relaciones.

En mayo de 1976, cuando solo faltaba, al parecer, que se hiciera pública la decisión de establecer

relaciones, sobrevino un imprevisto frenazo en las negociaciones por parte rumana. Ceausescu no creyó

conveniente dar el paso definitivo en aquellas fechas, a pesar de que Nuño Aguirre de Cárcer, entonces

director general para Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores, pareció llegar a Madrid con todo

ultimado, tras su estancia en Bucarest. Se dijo que la intervención de Santiago Carrillo, secretario general

de] Partido Comunista de España, había sido decisiva para que Ceausescu no se decidiera a la

normalización diplomática. Informaciones posteriores indicaron que la intervención del secretario del

PCE fue mínima; pero oficialmente no se dio ninguna explicación del retraso de la normalización

diplomática. En la rueda de Prensa del 10 de diciembre de 1976, Carrillo se declaraba favorable a la

normalización diplomática con los países del Este europeo, porque facultaba «la solución de los

problemas económicos nacionales». En junio del pasado año, una comisión mixta concluyó el texto del

acuerdo comercial, incluyendo la cooperación económica, industrial y tecnológica a largo plazo.

El día 18 de enero de este año, el Ministro español de Comercio, señor Lladó y Fernández-Urrutia, salía

para Bucarest en lo que se avanzaba como una visita trascendental. Volvía el día 21, el mismo día que la

OID anunciaba la normalización de relaciones; en sus declaraciones, señalaba que el déficit de treinta

millones de dólares que arroja nuestro comercio con Rumania podría convertirse «en un signo de carácter

positivo en unos días», sin que los informadores pudieran saber —y el Ministro no explicó más— a qué

se refería.

En 1975, nuestras exportaciones a Rumania fueron por un importe da 37,1 millones de dólares, mientras

que las importaciones ascendieron a 106,4 millones de dolares. España exporta a Rumania bienes de

equipo, pieles, minerales metálicos y llandas transportadoras, mientras que importo petróleo, maderas,

carne, fibras y productos siderúrgios.

BULGARIA: ÓPTIMAS PERSPECTIVAS

Las relaciones entre España y Bulgaria «hasta ahora se encuentran a un nivel político vergonzante». Era

Nicolai Minchev, viceministro de Asuntos Exteriores, quien así declaraba en el XI Congreso del Partido

Comunista Búlgaro, en mano de 1976, y la necesidad de normalización. Tras estas declaraciones, un país

que no parecía, de momento, el objetivo prioritario abrió nuevas perspectivas a la diplomacia española en

su «apertura al Este». Minchev señalaba el deseo de normalización, matizando que el apoyo al Sahara

Occidental no se dirigía al Frente Polisario, sino al pueblo del territorio.

El camino estaba abierto para que el 27 de enero de 1977, la Oficina de Información Diplomática pudiera

hacer público un comunicado: «Los Gobiernos de España y de la República Popular de Bulgaria han

acordado establecer relaciones diplomáticas, a partir del día de hoy, a nivel de Embajada. El canje de

notas por el que se formaliza este acuerdo ha sido efectuado, en esta misma fecha, entre la representación

consular y comercial de España en Sofía y el Ministerio búlgara de Negocios Extranjeros».

Hasta junio de 1970 no existía ningún acuerdo comercial con Bulgaria, y los intercambios entre los dos

países eran de muy reducida importancia, aunque se remontaban al año 1958.

El 4 de junio de 1970, se firmaba en París el acuerdo sobre la creación de representaciones consulares y

comerciales en Sofía y Madrid. Era, como en el resto de los países del Este europeo, el primer paso para

la normalización plena de las relaciones diplomáticas. También a partir de esos momentos, los

intercambios comerciales se van incrementando notablemente de año en año.

En junio de 1971, se firma un acuerdo a largo plazo sobre cooperación económica, industrial y técnica y

sobre navegación y transporte, acuerdo que tenía una duración de cinco años y en el que se estipulaba la

creación y reuniones de una comisión mixta hispano-búlgara.

En 1972, se establece un protocolo comercial y, al año siguiente, se constituye una comisión de hombres

de empresa de los dos países. En 1974 se firma un protocolo sobre intercambios comerciales y de

cooperación económica y, al año siguiente (febrero de 1975) se ratificó el convenio sobre comunicaciones

aéreas. En julio del pasado año, se firman convenios por una vigencia de cinco años sobre cooperación

ganadera y agrícola.

En la actualidad, el comercio entre ambos países no es muy intenso, pero las perspectivas de intercambio

son óptimas. En 1975, España exportó por valor de 721 millones de pesetas e importó por valor de 1.078

millones de pesetas. España recibe de Bulgaria abonos y fertilizantes nitrogenados, desbastes cuadrados y

rectangulares y en rollos para relaminación, almidones, maíz sin moler, etcétera; España envía legumbres

en conserva o preparadas, naranjas, productos químicos extraídos de la madera, armas de fuego, hilos y

cables, pescados en conserva, etcétera. Al parecer, hay buenas perspectivas para que los nuevos saldos

comerciales sean, desde ahora, favorables a España.

YUGOSLAVIA: DIEZ AÑOS DE INTENTOS

La normalización de las relaciones con Yugoslavia debía haberse producido hace tiempo. Entre otras

cosas, porque este país ha llevado siempre su propia política exterior, desligado del resto de los países

socialistas europeos, por ser un país no alineado y formar parte de este movimiento de países

tercermundistas. Sin embargo, siempre hubo obstáculos que lo impidieron.

Pero, por fin, el mismo día que se anunciaba el restablecimiento de las relaciones con Bulgaria, la Oficina

de Información Diplomática hacía público el siguiente comunicado: «Los Gobiernos de España y

Yugoslavia han llegado a un acuerdo sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas en Madrid y

Belgrado, a nivel de Embajada El canje de notas se ha celebrado hoy en la Embalada de Yugoslavia en

París, entre los dos embajadores de España y Yugoslavia.» Con el establecimiento de estas relaciones se

rompían definitivamente dos grandes barreras que habían separado el país. Por uno parte, el exilio en

España de numerosos «ustachi», croatas colaboracionistas con los nazis, o, recientemente, los asesinos del

embajador yugoslavo en Estocolmo y secuestradores de un avión, a quienes no se concedió la extradición,

dificultaba la normalización; por otra, un número de los dirigentes actuales yugoslavos partid, paron en la

güera civil española en las «Brigadas Internacionales» y les resultaba difícil de reconocer al Gobierno de

Franco, además de haber reconocido al Gobierno de la República hasta 1968.

Las relaciones comerciales datan de 1958, muy restringidas todavía. En 1969 se establece la libre

convertibilidad de las monedas de los dos países. Hasta junio de 1972 no se abren oficinas comerciales en

Belgrado y Madrid. El protocolo de 1973 se prorrogó automáticamente los dos años siguientes, y resalta

lo necesidad de incrementar los intercambios comerciales. La balanza, la mayor parte de los años, ha sido

favorable a España.

En enero de 1976 hubo reuniones entre funcionarios de los dos países y se daba por hecho que las

relaciones se normalizarían inmediatamente. En mayo de ese año la visita a Belgrado del director general

para Asuntos de Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores, Nuño Aguirre de Cárcer, confirmaba a los

observadores que era cuestión de días la publicación de la normalización de las elecciones. Sin embargo,

una vez más, no iba a ser posible. Lo que se firmaría en junió de ese año sería un acuerdo comercial en el

que los dos países se concedían mutuamente la cláusula de «nación más favorecida»; este acuerdo tocaba

temas de cooperación técnica, científica y de navegación.

A principios de este año Dragan Bernardic, viceministro de Asuntos Exteriores yugoslavo, declaraba en

Madrid: «Va a haber Embalada yugoslava en Madrid. Espero que así sea, aunque no hay fecha, porque

hay dos partes para estudiarlo y es necesario esperar. Nuestro objetivo es ése.» También señaló que se

estaban estudiando convenios de tipo cultural y turístico.

En 1975 España exportó por valor de 1.828 millones de pesetas e importó por valor de 806 millones.

POLONIA: LAS MAS ESTRECHAS RELACIONES

El último país socialista que ha establecido relaciones con España, por el momento, ha sido el polaco. El

día 31 de enero, la OÍD facilitaba el si. guíente parte: «En el día de hoy se han celebrado en el palacio de

Santo Cruz conversaciones entre una Delegación española y otra polaca, presididas, respectivamente, por

Miguel Solano, Subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, y Josel Czyert, subsecretario de

Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia. En el curso de estas conversaciones se

trataron los temas que afectan a la política internacional, a la realización de los acuerdos contenidos en el

acta final del Helsinki y al desarme. Ambas Delegaciones intercambiaron, asi mismo, impresiones sobre

la aportación que ambos países pueden hacer al proceso de distensión en Europa

OFENSIVA HACIA EL ESTE

Se especula con el nombramiento de Vladimir Bertsov como próximo embajador de la URSS en

Madrid

Lopez Bravo fue capaz de realizar una escala técnica en Moscú -1973--sin consecuencias diplomáticas

inmediatas

Con Checoslovaquia y Hungría existen relaciones comerciales y en el mundo. Las relaciones entra

ambos países dieron lugar a un examen profundo, en el que ambas Delegaciones llegaron a la conclusión

de que el desarrollo de la cooperación económica, científico-técnica y cutural, es satisfactoria y ofrece

grandes perspectivas en el futuro. Al término de estas conversaciones se procedió a la firma del acuerdo

para el establecimiento de relaciones diplomáticas o nivel de Embajada a partir del dio de hoy. Por parte

de España firmó el Subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, Miguel Solano; por parte de lo

República Popular de Polonia, el subsecretario de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de

Polonia, Josef Czyert»

Culminaba así un proceso en el que Polonia había representado un importante papel en los intercambios

de los países socialistas del este de Europa con España.

Hace veinte años que «e iniciaron las relaciones económicas entre los dos países (1957), aunque hasta

1969 no se instalara en Varsovia una Delegación española, al frente de la cual estaba don Emilio Beladíez

Navarro, con grado de Ministro plenipotenciario, que tan importante papel desarrolló en el

establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Democrática alemana. En 1970 se abre lo

representación consular en Madrid y, en abril de ese mismo año, entraba en vigor un nuevo acuerdo

comercial de largo plazo, que intensificaba las relaciones comerciales. Se crea una comisión mixta

encargada de revisar anualmente los acuerdos comerciales, añadiendo protocolos cuando se creía

necesario. En agosto de 1974 se firmó en Varsovia un nuevo acuerdo bilateral, que. según Cerón Ayuso,

era el más importante de los firmados con paises del área socialista; al año siguiente, un convenio que

garantizaba el suministro de carbón a España hasta 1988 (en años anteriores, y en plenas huelgas mineras

de Asturias, el carbón potoco no faltó en España); España, por su parte, se comprometía a proveer a

Polonia un mínimo de 65 millones de dólares en productos siderúrgicos y realizar ventas en bienes de

equipo por otros 60 millones de dolares.

En noviembre del año pasado, el ministro de Comercio Exterior polaco, J. Olzewski, se entrevistaba con

el Ministro de Comercio español, señor Liado, en Madrid; por primero vez en cuarenta años un ministro

polaco visitaba España. Por esta visita se consideró que la «congelación» en las relaciones

hispanopolacas, producidas a raíz de las ejecuciones de septiembre de 1975, había acabado y que se

habían puesto bases reales para la normalización diplomática, ahora resuelto.

Los intercambios comerciales son desfavorables a España. En 1975 importo España por 7.180 millones

de pesetas y exportó por 4.656 millones. En los primeros meses de 1976, según datos publicados el saldo

era también desfavorable a nuestro país (4.200, frente a 2.850 millones de pesetas).

LOS TRES RESTANTES

Todo parece indicar que los tres países restantes del este europeo que todavía no han establecido

relaciones diplomáticas con España, no tardaron demasiado en hacerlo. La «ofensiva» española hada

estos países socialistas está perfectamente montada y con ánimo de resolver definitivamente el problema.

Y no sólo porque hoy es absurdo no mantener relaciones con países de diferente ideología, sino también

porque el incremento de los intercambios comerciales con los países socialistas es clave para el desarrollo

de la economía española, pues estos países son un mercado potencial para nuestros excedentes agrícolas,

que ahora tienen pocas salidas en el resto de Europa El camino hada la democracia que parece tomar.

España hace acallar las reticencias que un día pudo haber y, muerto Franco, el actual Gobierno español ya

no tiene los reparos «ideológicos» que antepusiera el fallecido Jefe de Estado.

Para establecer relaciones plenas con la Unión Soviética, Checoslovaquia y Hungría, parece que no hoy

ningún problema e, incluso, con alguno de ellos, como la Unión Soviética, el anuncio de relaciones se

dice que será inminente. Es más, la Unión Soviética parece que tiene designado ya quién será su

embajador en Madrid: Vladimir Bertsov. El viaje a Moscú del director general de Europa del Ministerio

de Asuntos Exteriores, Antonio Elías, parece que será decisivo en la firma del acuerdo de plenas

relaciones diplomáticas.

El primer acuerdo comercial entre España y la Unión Soviética se firmó en 1973, y en la discusión de las

Cortes salió a relucir absolutamente todo menos el acuerdo comercial de que se trataba.

López Bravo, sin embargo, fue capaz de realizar uno «escala técnica», pero sin consecuencias cara a las

relaciones diplomáticas. En fecha reciente (fue el último país socialista) instaló la Unión Soviética una

oficicina comercial en Madrid. Los intercambios comerciales no son demasiado amplios, pero pueden

llegar a alcanzar, en el futuro, una gran importancia y ayudar a mejorar nuestro déficit agrario.

Con Checoslovaquia existen en la actualidad relaciones a nivel comercial y consular, establecidas el 15 de

noviembre de 1970, y se han firmado diversos protocolos comerciales. El último de ellos fue firmado en

diciembre de 1975, con vigencia hasta finales de 1976; durante el primer semestre de 1977 se debería

definir el marco jurídico que regule las relaciones bilaterales, según establecía el último protocolo, pero es

de supo-ner que antes de estudiarlo ya se establezcan plenas relaciones entre los dos países.

Las relaciones comerciales con Hungría se formalizaron el 17 de diciembre de 1969. A partir de esa fecha

se incrementaron los intercambios bilaterales, estableciéndose representaciones comerciales y consulares

en las capitales de los respectivos países. Desde entonces se han firmado diversos acuerdos para

incrementar los intercambios, hasta llegar al 7 de abril de 1976, en que se firmó un acuerdo a largo plazo

en Madrid, con fa presencia del ministro de Comerdo Exterior de la República Popular húngara, Jozsef

Biro.

Lo mismo que con respecto a Che. coslovaquia, no parecen existir obstáculos para una normalización de

relaciones en un brevísimo plazo entre los dos países.

Francisco GARCIA NAVARETE

 

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