El oro de Moscú     
 
 Ya.    10/02/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL "ORO DE MOSCU"

Todo hace pensar que fue gastado en su totalidad por el Gobierno de la República durante la guerra • La

cuestión es ver si el saldo es favorable o desfavorable al Estado español, pero existen grandes dudas sobre

el destino de los fondos de contrapartida obtenidos tras la venta del oro

En torna al oro del Banco de España, evacua-do a Moscú con motivo de la guerra civil española, se ha ido

tejiendo una maraña de leyenda, versiones polémicas y mitos; Ediciones Grijalbo acaba de editar un libro

esclarecedor, que cobra hoy una actualidad palpitante con motivo de la normalización de relaciones entre

España y la URSS. Su autor, Amaro del Rosal, fue un testigo de excepción, puesto que a él le fue

encomendada por el ministro de Hacienda, doctor Negrín, y en presencia del director del Tesoro,

Francisco Méndez Aspe, la organización de la evacuación de los valores, el oro y plata amonedada, las

existencias en barras y lingotes que contenía en sus impresionantes cajas fuertes el Banco de España".

El libro de Amaro del Rosal—"El oro del Banco de España y la historia del "Vita"—se centra

especialmente en el tesoro del Vita", yate que partió con destino a Veracruz (Méjico), en marzo de 1939,

con un cargamento de alhajas, oro y otros valores. Sin embargo, el libro aporta datos de primera mano en

torno al "oro de Moscú".

Embalaje y embarque

Un decreto de carácter secreto, firmado por el ministro de Hacienda, Negrín, y por el Jefe de Estado,

Azaña, el 13 de septiembre de 1936, autorizaba la evacuación de las reservas del Banco de España por

razones políticas, económicas y tácticas. Inmediatamente se procedió al embalaje del oro en 10.000 cajas

de 30,5 por 48,2 por 17,7 y con un peso de 65 kilos cada una. Cada noche partían de la estación de

Atocha los furgones que transportaban el metal para ser depositado en el polvorín de Algameca, en

Cartagena.

La segunda operación consistió en la evacuación del depósito de Cartagena a los barcos y su salida hacia

Odesa (URSS) en el más riguroso secreto. Las operaciones de embalaje y embarque fueron controladas en

todo momento por personal del Banco de España. El transporte de Cartagena a Odesa se efectuó—por

razones tácticas en cuatro barcos, quedando el cargamento distribuido de la siguiente manera:

"Neva" ...... .......... 2.697 cajas

"Kim" •;> ... ... ...... 2.100 cajas

"Volgores" ............. 983 cajas

"Jruso"............... 2.020 cajas

TOTAL____ ... ... 7.800 cajas

En cada uno de estos barcos iba un funcionario del Banco de España, elegido por la Federación Nacional

de Banca (A. Padín, Arturo Candela, José González y José María Velasco. Los embarques se iniciaron en

Cartagena, el 22 de octubre de 1936,se dieron por termina-dos el 25, y de inmediato los barcos zarparon

rumbo, a su destino. Llegaron a Odesa el 2 de noviembre, salvo el "Jruso", que llegó unos días más tarde

a causa de una avería.

El oro, depositado en el Banco del Estado de la URSS

El cargamento fue trasladado de Odesa a Moscú por tren y depositado en el Banco del Estado. El 5 de

febrero de 1937 se extendía el acta definitiva de común acuerdo. Por el Estado español suscribió el

documento el embajador de España, Marcelino Pascua, y por la Unión Soviética el comisario del pueblo

del Ministerio de Finanzas, Gr. F. Grinko, y el comisario adjunto, N. N. Krestinski.

Las reservas de oro con que contaba el Banco de España, según él último balance de la institución—el 30

de junio de 1936— eran, de 2.202.3.01.767,37 pesetas oro (valor a la paridad de 0,29032), figurando en

esta cantidad los 257 millones depositados en el Banco de Francia, en Mont de Marsan, garantizando

operaciones establecidas con aquel Banco en 1931. Si el volumen de la evacuación del Banco de España

hacia Cartagena fue de unas diez mil cajas y a la Unión Soviética sólo se enviaron 7.800, quiere decir que

en Cartagena, quedó un remanente de unas dos mil doscientas cajas, es decir, unos ciento treinta y tres mil

kilogramos.

Estado actual de la cuestión

Juan Sarda, en su trabajo titulado "El Banco de España, 1931-1962", escribé: "La disposición del oro

depositado en la URSS por el Gobierno de la República puede seguirse con detalle a través de la

documentación entregada por el hijo del que fue ministro de Hacienda, Negrín, al cónsul de España en

París el 18 de diciembre de 1956." Añade que el doctor Negrín "firmó veintiún, órdenes hasta el 16 de

febrero de 1937, consistentes en ordenar la fundición de monedas del tesoro español y su conversión en

dólares, al curso del día en el mercado de Londres, abonándose el importe a la Banque Commerciale pour

L´Europe du Nord en París... Todo hace creer;—dice Juan Sarda—que las diferencias existentes han de

ser muy pequeñas y que el tesoro español entregado a la URSS fue efectivamente gastado, en su totalidad

por el Gobierno de la República durante la guerra."

El punto a esclarecer, a, los cuarenta años —concluye Amaro del Rosal—, es el saldo que esa cuenta

puede arrojar en números negros o rojos, favorable o desfavorable, al Estado español."

Sin embargo, subsiste un grave problema de fondo que complica las cosas, y que ha quedado reflejado

recientemente en las páginas de YA a través de una serie de artículos de Ángel Viñas y Jesús Salas

Larrazábal. Ambos coinciden —al margen de la polémica—en dos puntos esenciales: 1) Que la URSS no

valoró las monedas de oro a la paridad oficial, 2) Que la aceptación de la venia de oro no implica el

agotamiento dé su contravalor en divisas. Es necesario, por tanto, un detenido análisis del destino de los

fondos de contrapartida obtenidos tras la venta del oro depositado en Moscú.

 

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