España-México: ya son amigos. 
 Largos años de ignorancia mutua     
 
 Diario 16.    29/03/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Largos años de ignorancia mutua

MADRID, 29 (Cifra).—Al finalizar la guerra civil española, Chile, Venezuela y Méjico acogen a los

exiliados españoles. Entre 1939 y 1942 se calcula en más de 25.000 el número de exiliados españoles que

fueron admitidos como refugiados en Méjico, gracias a una disposición del presidente Lazaro Cárdenas.

En 1933, el embajador de España en Méjico era Julio Alvarez del Vayo. Al iniciarse la contienda, varios

miembros de la Embajada se pasaron al bando franquista, entre ellos, Manuel María Pujades, que tomó a

su cargo la organización de una representación del Gobierno de Franco. Con el tiempo, la "representación

del Estado español en Méjico" fue afianzándose, aunque sin ser reconocida por las autoridades

mejicanas.

En 1939, Méjico rompió sus relaciones diplomáticas con España, reconociendo posteriormente (1945) al

Gobierno republicano, exiliado en dicho

En 1941 se establecen y delimitan claramente las actividades de los exiliados republicanos en Méjico.

Desde el final de la guerra civil está pendiente la cuestión de los bienes del "Vita". Este barco atracó en

marzo de 1939 en el puerto de Veracruz con un cargamento de joyas, oro y objetos artísticos, cuyo valor

se estimó en más de 24 millones de libras esterlinas.

Estos tesoros fueron llevados a Méjico por Indalecio Prieto para fundar con ellos la JARE (Junta, de

Ayuda a los Republicanos Españoles). Las autoridades mejicanas intervinieron estos bienes. En 1942 se

creó una comisión para su custodia y administración y en 1945 pasan a ser administrados por los

refugiados.

En los últimos treinta y ocho años, los contactos mutuos se han centrado, casi exclusivamente, en el plano

comercial, con algunos incidentes en el terreno político.

En 1975 (29 de septiembre), Méjico suspendió la aplicación del convenio de pagos e interrumpió las

conversaciones telefónicas, el correo y los servicios aéreos, como protesta por las ejecuciones de

sentenciados en consejo de guerra. En la segunda semana de diciembre se reanudaron todos los servicios

suspendidos. Echevarría pidió al Consejo de Seguridad la expulsión de España de la ONU.

En enero de 1976, contactos diplomáticos oficiosos entre ambos países revelaron que Méjico

condicionaba sus relaciones diplomáticas con España al regreso de los exiliados. En mayo, ante la

elección de López Portillo se habló de un inminente restablecimiento de las relaciones.

En octubre se firmó en Madrid un nuevo acuerdo comercial entre ambos países, complementario del

acuerdo vigente desde 1971, para facilitar pagos y promover transacciones.

En las últimas semanas se aceleró el proceso de acercamiento, entre los dos países que, pasando por la

ruptura de Méjico con el Gobierno de la República en el exilio ha culminado ahora con la reanudación de

relaciones diplomáticas plenas.

 

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