Autor: Basterra, Francisco G.. 
 Gibraltar teme por su futuro (y 4). 
 Madrid dispuesto a conceder un estatuto oficial     
 
 Diario 16.    30/08/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Con la publicación del cuarto capítulo sobre Gibraltar y su futuro, realizados por el enviado especial de

D16 a la "Roca", termina el serial en el que se han expuesto no sólo la realidad del Peñón en estos

momentos, tanto militar como económico, sino también las distintas posiciones de sus habitantes, desde el

gobernador Hassan, hasta la oposición representada por Bossano.

Hoy incluimos la opinión de las autoridades españolas, no sólo preocupados por reivindicar y conseguir

la soberanía de Gibraltar, sino también dispuestas a reconocer los derechos de los habitantes del Peñón.

También, desde Londres, el corresponsal dé DI 6 ha pulsado el cambio de mentalidad en el Foreing

Office, tras el paso de nuestro país a una democracia parlamentaria.

Por último, para enlazar un poco con la historia, se incluyen unas opiniones del que fue presidente de la II

República, Niceto Alcalá Zamora, con ocasión de un viaje oficial a Marruecos.

Madrid dispuesto a conceder un estatuto especial

Francisco G. Basterra

GIBRALTAR, 30 (D16)._ Por primera vez oficialmente, desde hace muchos años, el Gobierno Suárez

superaba en su declaración programática la dialéctica de soberanía al referirse al problema de Gibraltar,

para anunciar que atenderá los legítimos intereses de los habitantes de la colonia.

Sin renunciar a la reclamación nacional española sobre el Peñón, el 11 de Julio la declaración

programática, del primer Gobierno democrático de la Monarquía, enunciaba así su línea de acción en este

tema.

"Insistirá en la reanudación de negociaciones con Gran Bretaña de acuerdo con las resoluciones y

consensus de las Naciones Unidas, con el ,fin de restaurar la integridad territorial de España, atendiendo a

los legítimos intereses en juego y facilitando la articulación entre la plaza (aunque la Constitución de

Gibraltar habla de "ciudad de Gibraltar", España emplea el calificativo de "plaza" para subrayar su

carácter militar) y la comarca circundante a medida que lo permita el progreso de las negociaciones."

Poco después de esta declaración, " Marcelino Oreja, aprovechando la conferencia Norte-Sur, se

entrevistó brevemente en París con su colega británico, David Owen. Ambos diplomáticos se limitaron a

un intercambio de saludos y expusieron sus posiciones conocidas y opuestas: integridad territorial por

parte española y respeto a los deseos de los gibraltareños por parte inglesa.Se trató simplemente de un

encuentro de cortesía en el que se recordaron las antiguas posiciones que han bloqueado desde hace años

cualquier intento de negociación sobre el futuro de la colonia.

El 27 de Julio se anunciaba por último la visita a Madrid, el 5 de septiembre, de Owen para celebrar

conversaciones ("talks") —muy distinto de negociaciones— con las autoridades españolas.

Prudencia española

En el Ministerio de Asuntos Exteriores, muy ocupado estos días con los viajes de Suárez y el Rey, no

existe un optimismo excesivo sobre los resultados de las conversaciones de Madrid sobre Gibraltar.

Aunque, como se han apresurado a puntualizar los ingleses, no se trata de unas entrevistas sobre la

colonia, sino de un contacto hispano-británico en el marco de las relaciones europeas, el Gobierno de

Madrid, si no lo hace el de Londres, suscitará el tema de Gibraltar.

Los negociadores españoles, que el pasado fin de semana se reunieron para fijar una postura, cara a las

conversaciones con Owen, quieren pasar a la fase de "negociación" sin dejarse coger en el

eufemismo inglés de "conversar para luego negociar", dijeron a D16 medios diplomáticos.

Por otra parte, en medios gubernamentales se reconoce que el tema Gibraltar no es prioritario en la

cargada agenda del Gabinete Suárez.

El objetivo de los españoles en este momento sería arrancar de los ingleses un compromiso de principio

de negociación, fijando, con toda la amplitud que se quiera, un marco para la misma. Si Londres

accediera, lo cual no es fácil, podría esperarse una disminución de las restricciones impuestas por España

en la frontera de la Línea con Gibraltar.

El ejemplo de las Malvinas

Se recuerda en medios españoles que en el caso de las islas Malvinas, similar al de Gibraltar, ingleses y

argentinos han llegado a establecer un marco negociador que sin ser un pacto habla de la soberanía

argentina sobre las islas entre los temas a negociar.

Pero, de partida, las posiciones de Madrid y Londres están alejadas 180 grados: integridad territorial para

España y derecho de autodeterminación de los gibraltareños.

Madrid —dijeron a D16 en el Ministerio de Asuntos Exteriores— está dispuesto a conceder un estatuto

especial a los gibraltareños. Esto, que era impensable en la época franquista, es viable en la actual

situación democrática.

Sin embargo, cualquier solución para Gibraltar se fija en Madrid a largo plazo paralelamente a nuestra

integración en la CEE y nuestra posible adhesión a la OTAN. La base militar del peñón juega también un

papel esencial en el desarrollo del problema, ya que sería impensable dar el paso de la Organización

Atlántica sin tener un control sobre la misma. Wáshington ha mostrado su interés por que España el

Reino Unido resuelvan la cuestión de Gibraltar.

Integración paulatina

La integración paulatina negociadora con España, a largo plazo, con una autonomía especial para los

gibraltareños y un acuerdo específico en el marco de la OTAN sobre la base, es ahora la "solución" con

más visos de realidad para Gibraltar. Hasta llegar a esa integración deseable por Madrid, un sistema de

administración conjunta del Peñón a cargo de los dos países interesados podría ser otra da las fórmulas a

estudiar.

Fuentes diplomáticas españolas rechazaron rotundamente otras dos "soluciones", aireadas estos días por

la prensa británica y recogidas en Gibraltar. Se trata de la internacionalización del peñón bajo_un

condominio múltiple administrado por Inglaterra, Estados Unidos; España y otros países europeos,

incluyendo a España y Portugal con un compromiso de entrega posterior a Madrid, o que fueran las

Naciones. Unidas quienes decidieran sobre la futura soberanía y administración de la colonia.

Gibraltar es una tema bilateral que debe ser resuelto exclusivamente entre Madrid y Londres, según la

opinión unánime recogida en el Ministerio español de Asuntos Exteriores.

 

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