Autor: Álvarez, Eusebio. 
   La ostpolitik española     
 
 Ya.    13/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

IMAGEN INTERNACIONAL

La "ostpolitik" española

El ministro español de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, inició ayer una reunión—que prosigue

hoy—con los embajadores españoles en los países del Este, suponemos que para dictarles las lineas

maestras de nuestra apertura al Este de Europa. La periodicidad anual de estos encuentros fue

precisamente una de las iniciativas que puede adjudicarse en exclusiva el actual jefe de la diplomacia

española. La primera a este nivel fue inaugurada en Viena, pocos días después de su nombramiento, y

sirvió de punto de´ partida a la política española más allá de la línea divisoria con Occidente.

Iniciada la ruta oriental con oferta timidez y no pocas dudas, e1 propio presidente del Gobierno parece

determinado a ensanchar la senda de la "ostpolitik" española, .empezando por Belgrado. Resuelta, en su

definición, la occidentalidad de España, durante la ofensiva política y diplomática de Suárez por las

capitales comunitarias, con su desplazamiento al Este, es posible que trate de buscar una alternativa,

válida que presentar a loe países miembro» de la CEE y de la OTAN si éstos se muestran demasiado

reticentes o si sus exigencias son inaceptables para nuestro país en el campo político, económico o

simplemente defensivo.

Sea o no cierta esta perspectiva, la apertura española al Este, injustificadamente descuidada durante años,

no sólo resulta conveniente y necesaria en esta hora, sino que puede presentarse como una auténtica

opción abierta a nuestro país, que habrá de estudiar. en profundidad: y resolver en consecuencia, mediante

decisiones políticas claras, justipreciando el valor, no predominante ya, de las grandes potencias en el

panorama mundial. En un futuro inmediato, los "pequeños" están llamados a tener una ascendente y

progresiva influencia en las decisiones globales de los grandes, que antes tenían la última razón en las

directrices del mundo.Hoy buscan lazos de cooperación en los olvidados países de ese Tercer o Cuarto

Mundo, del que cada vez son más dependientes. España no es, en absoluto, ajeno a este fenómeno. Los

viajes del Rey por países hasta ahora no explorados—Iberoamérica y .Oriente. Medio— están

perfectamente encuadrados en esa necesidad de cooperación y solidaridad en todos los frentes, al margen

los grandes bloques, más predispuestos a exigir que a dar.

Eusebio ALVAREZ

 

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