Autor: Herrero Losada, Antonio. 
 Marcelino Oreja, ante el nueño año. 
 Europa del Este y África, objetivos de nuestra política exterior para 1978     
 
 Informaciones.    02/01/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 46. 

MARCELINO OREJA, ANTE EL NUEVO AÑO

"Europa del este y África, objetivos de nuestra política exterior para 1978"

MADR1D, 2 (EUROPA PRESS).

EL año 1977 ha sido el de la transición y de la consolidación de la democracia en España y también el de

la gran proyección de la acción internacional. Por supuesto, quedan evidentemente muchos temas

pendientes para el año que comienza, y que serán abordados con la misma ilusión y empeño que hemos

puesto hasta, ahora.». En estos términos se ha expresado el ministro de Asuntos Exteriores, don

Marcelino Oreja, en una entrevista mantenida con el director de Europa Press, Antonio Herrero Losada.

• «EL GOBIERNO, DISPUESTO A RESPETAR LA IDENTIDAD GIBRALTAREÑA DENTRO DE

LA INTEGRIDAD ESPAÑOLA»

• «NUESTRO PAÍS, POSIBLE ESCENARIO DE LA PRÓXIMA CONFERENCIA DE

COOPERACIÓN Y SEGURIDAD»

• «QUEREMOS QUE EXISTA ACUERDO, ENTRE LAS PARTES INTERESADAS Y SEA

RESPETADA LA VOLUNTAD SAHARAUI»

• «ESPAÑA ESTA AL DÍA EN CUANTO A DERECHOS HUMANOS»

—¿En qué ha consistido esa gran proyección internacional?

—En la normalización de relaciones con la Unión Soviética y demás países de Europa del este; con

Méjico y, finalmente, con algunos países que acaban de nacer a la comunidad internacional, al mismo

tiempo que hemos estrechado las relaciones con Portugal, mediante el tratado de amistad y cooperación

de 22 de noviembre, que sustituye al viejo tratado de no agresión de 1939, de la misma manera que hemos

ido cumpliendo todos los objetivos que están fijados en la declaración programática del Gobierno dé 11

de julio pasado.

C.E.E. Y DERECHOS HUMANOS

—¿Incluido el de la Europa comunitaria?

—Por supuesto. A los diecisiete días de aquella declaración, España presentó su carta de apertura de

negociaciones para su adhesión a las Comunidades Europeas. Esto significa que la orientación de la

política gubernamental está claramente definida y que responde, además, a la petición hecha por todos los

grupos políticos parlamentarios en este aspecto.

—Entonces, ministro, una vez desaparecidas las dificultades políticas, nuestra presencia en esta Europa

comunitaria es ya una realidad...

—Lo que puedo decir es que ahora se inicia un largo proceso y una difícil negociación. Que nadie se

llame a engaños. Era imprescindible encararse con esta cuestión, entro otras razones, porque nuestro

comercio —importaciones y exportaciones— está dirigido hacia los países de esta Comunidad.

—¿Sólo intereses económicos?

—No. Porque en 1977, España ha ingresado en el Consejo de Europa, que es la organización política por

antonomasia, que mantiene los principios de la defensa del derecho y de las libertades y garantías del

ciudadano. Y quiero subrayar que este organismo que durante tantos años ha sido crítico respecto al

anterior régimen, ha acogida ahora de forma tan satisfactoria a España, que, inclusos sin haber cumplido

uno de los requisitos del mismo -que el país adherente cuente ya con una Constitución, democrática—,

nos ha abierto sus puertas. Ello nos permitió que el 24 de noviembre depositásemos en Estrasburgo el

instrumento de adhesión; al Consejo de Europa y firmáramos el mismo día la convención europea de

Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.

—¿Estamos al día en cuanto a derechos humanos?

—Sí, porque también en este año han sido ratificados los pactos de derechos civiles, politicos,

economicos, .sociales y culturales de las Naciones Unidas. Tal ratificación constituye uno de los

compromisos más firmes a nivel universal, que responde a uno de los preceptos que inspiran la acción

política española: la defensa de los derechos humamos. En éste mismo orden de ideas, quiero recordar

que en 19-77 el Gobierno aprobó la adhesión de España al Estatuto de los refugiados.

GIBRALTAR Y EL SAHARA

—Otro tema;. ¿Ha cambiado la política gubernamental respecto a Gibraltar?

—Insistimos en la reanudación de negociaciones con Gran Bretaña, de acuerdo con las resoluciones y

consensos de las naciones Unidas para restaurar la integridad territorial de España, atendiendo los

legítimos intereses en juego y facilitando la articulación entre la plaza y la comarca circundante a medida

que la permita el progreso de las negociaciones. En este orden de ideas, el Gobierno ha iniciado unas

conversaciones con Gran Bretaña que se han plasmado en la conversación del 24 de noviembre en

Estrasburgo, con la particularidad de que los gibraltareños estaban presentes en la delegación británica.

El Gobierno español es consciente de esta realidad de los gibraltareños,. y está dispuesto a respetar la

identidad gibraltareña dentro de la integridad española.

Se abren buenas perspectivas para que en 1978 puedan continuar estas conversaciones, que esperamos

puedan llegan a resultados concretos en plazos relativamente cortos.

—¿Qué aporta España al vital tema de la seguridad europea?

—Su, esfuerzo para todo lo que significa distensión, tanto en el terreno militar como en el de los derechos

humanos. Nuestra participación en la conferencia europea de cooperación y seguridad en 1977 ha sido

muy activa, hasta, el punto de que en un "impasse" una propuesta española consiguió salvar ése momento

de dificultad. Quizá como consecuencia de ello podamos citar el gran, consenso que hoy existe entre los

países miembros de que España pueda ser el escenario de la próxima conferencia de cooperación y

seguridad.

—Girando a la izquierda geográfica, ¿qué dimensión concede a nuestras relaciones con América?

—Es una de las. coordenadas fundamentales de la, acción política española. Para lograr un carácter más

dinámico, más ágil, más actual, hemos, transformado el viejo Instituto de Cultura Hispánica, que

cumplió su papel en el pasado, en un centro iberoamericano de cooperación, donde al lado del problema

cultural, son abordados todos los aspectos económicos, tecnológicos, comerciales y financieros.

Queremos que refleje nuestro deseo de unidad de acción respecto a Iberoamérica; es decir, no acciones

para cada uno de los Departamentos ministeriales, sino la proyección de un esfuerzo aunado a través de

este nuevo centro.

—Un tema conflictivo: el Sahara. ¿Cuál es la postura del Gobierno español?

—Muy clara: el Gobierno quiere que exista un acuerdo entre las partes interesadas, con una armonización

de sus respectivos y legítimos intereses, y que sea respetada la expresión de la voluntad saharaui.

En 1977, el Gobierno ha logrado una definición efectivamente dará de su posición en este tema. Hace

sólo unos meses existían múltiples discrepancias entre los partidos políticos; Hoy puede decirse que tales

posiciones se han ido aproximando basta que hace sólo unos días los representantes de todos los partidos

políticos con representación parlamentaria —incluido el gubernamental— firmaron un telegrama dirigido

al secretario general de las Naciones Unidas, en favor de una solución justa y duradera en el Sahara,

mediante el ejercicio de la libre determinación de la población originaria del Sahara.

Es cierto que el tema está internacionalizado y que corresponde a la competencia de las Naciones Unida»

y de las organizaciones la unidad africana, pero también, es un tema que afecta claramente a la seguridad

de la zona y, por consiguiente, también a la seguridad española. Por eso tratamos de que se encuentre una

solución justa y duradera.

«ARGELIA, PROBLEMA CONFLICTIVO»

—¿Y Argelia?

—Lamentablemente, y en el capítulo de problemas conflictivos durante 1977, hemos de destacar lo que

ha supuesto la actitud de un país con el que existen tantas razones para que haya un entendimiento cordial

y que, sin embargo, por el comportamiento de algunos sectores oficiales en relación con una parte tan

entrañable de nuestro territorio nacional, como es Canarias, y la incitación a la violencia y al terrorismo

hecha desde medios gubernamentales, nos ha obligado a formular, una enérgica nota de protesta y a

llamar a nuestro embajador. Confiamos, que el buen sentido; se imponga y que al final logremos que en

1978 se resuelva de manera satisfactoria una relación a la que estamos llamados por razones geográficas e

históricas. Esperamos que este deseo tenga eco en Argel y que no yaya a agravarse aún. más la difícil

situación actual.

—Una cuestión que afecta a millares de trabajadores y con grandes repercusiones económicas, la pesca...

—Es un tema difícil como consecuencia de la extensión de la zona económica a 200 millas por muchos

países,, entre ellos los de la Comunidad Europea, varios africanos, americanos, etc.lo que afecta a unos

caladeros donde tradicionalmente actuaban los pescadores españoles. Puedo decirle que España hace

cuantos esfuerzos están a su alcance para defender los intereses pesqueros nacionales, y que varias

negociaciones han dado resultados francamente satisfactorios para nuestros intereses.

—En síntesis, ¿qué contactos personales han mantenido el Estado y Gobierno español en 1977?

—Muchísimos. S. M. el Rey visitó Roma (conversando con Su Santidad y con el Presidente de Italia),

Alemania Federal y Bélgica; Egipto, Jordania y Arabia Saudita,, y Venezuela,; Guatemala, Honduras, El

Salvador. Costa Rica y Panamá. Recibimos en Madrid la visita oficial del Presidente de Portugal,, general

Ramalho Eanes. También el Presidente de Méjico visitó España, y el presidente Suárez, además de

Méjico, se trasladó a Estados Unidos, donde tuvo cambios de. impresiones con el Presidente Carter y

numerosas personalidades, oficiales, del mundo de los negocios, de los medios informativos, etc.

También visitó París, Roma, Bruselas, La Haya, Luxemburgo, Londres, Dublín Copenhague y Bonn,

además de otra visita a la comisión de las Comunidades Europeas, en Bruselas. Por mi parte, acompañé al

Rey y al presidente a estos viajes, y visité además Túnez, Sénegal, Iraq, Egipto, Siria y Malta.

Finalmente; me reuní con los embajadores españoles del África occidental, en Dakar; con los de Oriente

Medio, en Acqaba, y con los de Europa, en Madrid.

LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA

—¿Cómo se presenta 1978?

—Con muchos problemas pendientes. Vamos a dar prioridad a la protección y asistencia a los españoles

en el extranjero. Es imprescindible volcarse cada día más respecto a la situación del emigrante español,

para abordar todos los problemas con que se enfrenta. El cuidar que los hijos de estos, emigrantes no sean

unos desconocidos en el ámbito cultural del país donde residen y en su propia patria es esencial. Estamos

dispuestos a conceder a este gran tema una cuestión preferente.

—Y otras cuestiones concretas de política exterior, que figuren entre las pendientes.

—La ampliación del acuerdo de 1970 con la Comunidad Europea, para intentar alcanzar unas concesiones

agrícolas y un equilibrio en los intercambios industriales. Las Comunidades atraviesan un: momento

complejo, por lo que la negociación de nuestra adhesión es tema difícil y arduo. Pero defenderemos

nuestros intereses. Por otra parte, esperamos que en 1978 lleguemos a un acuerdo con E.F.T.A. (los países

de la zona de libre mercado); acuerdo que es necesario porque actualmente los productos españoles se ven

discriminados en esta zona con relación a los comunitarios, lo m i s m o que aquellos procedentes de

E.F.T.A. y que se ofrecen en España. El acuerdo de que hablo podría´ producirse, incluso en el primer

trimestre de este año entrante.

Igualmente debo señalar que. después de los acuerdos de julio de 1976, con los que se inicio el proceso de

sustitución del Concordato, se han llevado a cabo una serie de negociaciones a nivel técnico con la Santa

Sede, que se han desarrollado en un ambiente de cordialidad y comprensión dentro del principio de

separación y colaboración entre la Iglesia y el Estado. Se ha avanzado, mucho en determinados sectores, y

es de esperar que se llegue a resultados concretos antes de julio del año que comienza, fecha fijada como

límite para coronar el nuevo sistema de relaciones entre las dos potestades.

Otra de las cuestiones en la que debemos profundizar es la relativa a la pesca en, aguas Comunitarias,que

exigirá nuevos planteamientos por parte de España en relación con los países de la, C.E.E. y otros con

relación a Francia, para la plena vigencia del acuerdo de 1967 que hoy no se cumple, y que se refiere a la

pesca de bajura entre las seis y las doce millas.

Finalmente nuestra preocupación por el Sanara que he mencionado antes, continuará en este 1978.

Partiendo de la base de que es un problema internacional, situado en el ámbito de las Naciones Unidas y

de la Organización para la Unidad Africana, España quiere contribuir al esfuerzo de estas organizaciones,

como país no responsabilizado con el Sahara, pero sí como país próximo y vecino, para que se resuelva

de manera satisfactoria para las partes interesadas y con el ejercicio libre —lo reitero— de la voluntad de

la población originaria del Sahara.

Nuestra proyección a la Europa del este y. hacia África pueden ser las dos novedades más importantes de

nuestra acción en el año que comienza, sin olvidar todos los demás temas que hemos citado antes para

peder defender adecuadamente: los intereses de España y de todos los españoles en el exterior.

2 de enero de 1978

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