Autor: Carrión, Ignacio. 
 El 20 de abril empezará a aplicarse la Declaración de Lisboa, anuncia Calvo-Sotelo. 
 Confirmada la reapertura de negociaciones sobre Gibraltar     
 
 ABC.    09/01/1982.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

El 20 de abril empezará a aplicarse la Declaración de Lisboa, anuncia Calvo-Sotelo

Confirmada la reapertura de negociaciones sobre Gibraltar

LONDRES (Ignacio Carrión, corresponsal). «El Gobierno español y el Gobierno británico han decidido,

y así lo hemos anunciado la señora Tatcher y yo, que la Declaración de Lisboa se aplicará a partir del

próximo día 20 de abril. En esa fecha se reunirán nuestros ministros de Negocios Extranjeros (en Lisboa),

para iniciar las negociaciones encaminadas a resolver el problema de Gibraltar, y al mismo tiempo

quedarán restablecidas las comunicaciones al suspenderse las medidas adoptadas en 1969», dijo en la

rueda de Prensa celebrada en Londres el primer ministro español, Leopoldo Calvo-Sotelo.

Con ello ha quedado perfectamente claro que el punto de vista español interpretativo dé la Declaración de

Lisboa es ef que prevalece. La verja se abrirá en esa fecha y simultáneamente cesarán, al iniciarse las

negociaciones, las discriminaciones que pesan sobre los españoles.

«Es una satisfacción para mi Gobierno continuar por el camino marcado en Lisboa el diez de abril de mil

novecientos ochenta —siguió diciendo Calvo-Sotelo—. Entonces quedó escrito, por parte española, y hoy

lo he reiterado, que la solución definitiva del problema habrá de ser el restablecimiento de la integridad

territorial de España, y que este objetivo es compatible con la voluntad expresada por el Gobierno español

de que queden salvaguardados los intereses de los gibraltareños.

Ahora no se trata en manera alguna de volver a la situación de 1969. Hemos recibido seguridades sobre

tres puntos importantes:

1 La aplicación en sus propios términos de la Declaración de Lisboa.

2 El comienzo de las negociaciones para resolver todas las diferencias sobre Gibraltar el mismo día

en que se habrá la verja.

3 La desaparición de la discriminación para los españoles en cuanto a pernoctar en Gibraltar, así como en

materia de empleo, Seguridad Social, salarios y derechos de sindicación.

El resto de las cuestiones que se refieren a la situación de los españoles en Gibraltar se tratará

paralelamente, en aplicación de los principios de reciprocidad e igualdad de derechos establecidos en

Lisboa, y se tomarán por ambas partes las medidas que fueran necesarias, incluso de carácter legislativo.

En suma concluyó Calvo-Sotelo—, el único, aunque grave, problema que separa a España del Reino

Unido ha entrado en vías de negociación: Las relaciones entre los dos países deben entrar también en una

nueva fase prometedora.»

Calvo-Sotelo llegó a Londres a las diez y quince horas de ayer, procedente de Bruselas, con una hora de

retraso debido a las difíciles condiciones climatológicas, que mantuvieron una sola pista del aeropuerto de

Londres en funcionamiento. Vino acompañado del ministro de Asuntos Exteriores, Pérez-Llorca, y fue

recibido por el titular de Exteriores británico, lord Carrington.

Se trasladaron directamente al 10 de Downing Street, residencia de la primera ministra británica,donde

mantuvo conversaciones seguidas de almuerzo, que se prolongaron durante tres horas. Al almuerzo

asistieron también los titulares español y británico de la cartera de Exteriores.

Él brindis de Margaret Thatcher sería el primer indicio filtrado al exterior del buen curso de estos

contactos al más alto nivel. Dijo Thacher: «Esta visita es especialmente oportuna cuando no encontramos

camino del acceso de España a la Comunidad Económica Europea y a la OTAN.»

La jefa del Gobierno inglés añadió que España se ha convertido en un país democrático y dijo:

«Apoyamos a España en su incorporación a ambos organismos y reconocemos el valor y la entereza de

quienes rigen los destinos de este país». La primera ministra terminaría señalando que «hoy hemos

decidido llevar el Acuerdo de Lisboa un paso adelante».

Por su parte, Calvo-Sotelo devolvió su brindis no sin cierto humor al referirse a que «la nieve no ha

impedido que esta bienvenida sea calurosa», y señaló seguidamente que nada debe entorpecer ya esta

buena relación entre los dos países. «Hemos salido de un aislamiento no siempre espléndido.»

Calvo-Sotelo comentó las palabras de felicitación de Margaret Thatcher en su brindis diciendo, que

«estoy convencido de que la señora Thatcher sabrá responder al reto que se le presenta con la misma

valentía y determinación que le caracteriza y asila admiramos. No cejaré por mi parte en el mismo

propósito».

LOS TEMAS PENDIENTES

El comunicado conjunto emitido al concluir el encuentro, dice textualmente lo siguiente: «Las

conversaciones abarcaron un amplio espectro de temas internacionales, incluidos los de la OTAN, la

Comunidad Económica Europea y las relaciones Este-Oeste. La primera ministra británica acogió

calurosamente la perspectiva de la entrada de España en la OTAN y su integración en la CEE.

También se pasó revista a las relaciones bilaterales, incluido el tema de Gibraltar. Ambos Gobiernos han

acordado comenzar, el 20 de abril de 1982, las negociaciones previstas en la Declaración de Lisboa con el

propósito de superar todas sus diferencias sobre Gibraltar. En la misma fecha se restablecerán las

comunicaciones directas, de acuerdo con lo previsto en la Declaración de Lisboa.»

Calvo-Sotelo regresó en el Mistere oficial a las seis de la tarde con destino a Madrid. En su conferencia

de Prensa señaló cuál había sido el contenido de estas conversaciones, de las que evidentemente salió

satisfecho.

«En la primera visita como presidente del Gobierno a Londres he tenido una larga entrevista con la

primera ministra británica y a continuación un almuerzo de trabajo. Hay que entender este viaje en el

marco de la política europea y atlántica del Gobierno español.

Después de un cambio de impresiones sobre la situación internacional, con especial referencia a Polonia,

hemos tratado extensamente sobre tres cuestiones: el curso de las negociaciones para el ingreso de España

en el Mercado Común, la invitación hecha a España para que se incorpore a la Alianza Atlántica y,

naturalmente, Gibraltar.

He hecho ver a la señora Thatcher las dificultades crecientes con que me encuentro para explicar a la

opinión pública española el retraso de las negociaciones hispano-comunitarias y la necesidad urgente de

que la Comunidad, fiel al espíritu del Tratado de Roma, haga honor a sus obligaciones y a sus

responsabilidades respecto a España. La primera ministra me ha confirmado la comprensión y el respaldo

activo de nuestras posiciones por parte británica.

En cuanto a la adhesión de España al Tratado de Washington, me ha sido confirmado el propósito

británico de cumplir en breve plazo el trámite parlamentario de ratificación.»

UN MENSAJE A GIBRALTAR

En el curso de la rueda de Prensa, que estuvo salpicada de ciertas deficiencias en la traducción al inglés,

Calvo-Sotelo reiteró que no se ha fijado calendario concreto para las cuestiones a tratar, tales como

soberanía u otrasi pero a una pregunta formulada por un periodista gibraltareño, que le pidió dijera qué

mensaje podía transmitir a sus paisanos, el jefe del Gobierno español repuso «dígales que es la intención

del Gobierno que presido fomentar el entendimiento entre nuestras dos comunidades».

Insitió repetidas veces que no ha recibido de Tatcher seguridades normales, sinó garantías formales de

que ahora el acuerdo de Lisboa se va a cumplir. Los malentendidos existentes han desaparecido «He visto

en la señora Tatcher y en lord Carrington una firme voluntad de resolver el problema.»

En torno a la cuestión de adquisición de propiedades inmobiliarias por parte de españoles en la Roca,

Calvo-Sotelo indicó que será posible cuando España se integre en la Comunidad Económica Europea,

pero que incluso antes puede realizarse por medio de Sociedades Anónimas, con idénticos derechos a los

de ciudadanos no pertenecientes a la Comunidad Económica Europea.

Cuando otro periodista, esta vez inglés, requirió de CalvorSotelo opinión sobre si Gibraltar sera en el

futuro una base de la OTAN, con una flema que a punto estuvo de hacer perder su calma a los

representantes de Fleet Street, repuso Calvo-Sotelo: «Creo, señor, que ya hay allí instalaciones de esa

naturaleza.»

«Un político —terminó Calvo-Sotelo— no puede decir que está nunca plenamente satisfecho. Pero hoy

creo que hemos abierto un nuevo capítulo en las relaciones entre España y el Reino Unido. A partir del 20

de abril se buscará una solución que para España supone el restablecimiento de la integridad territorial.»

CANJE DE NOTAS

La Oficina de Información Diplomática confirmó ayer el canje de notas entre el embajador del Reino

Unido en España y el director general para Europa del Ministerio español de Asuntos Exteriores en

relación con Gibraltar. En las cartas oficiales ambas partes muestran su posición de respetar y llevar

adelante los Acuerdos de Lisboa.

En concreto se señala lo siguiente:

Iniciar el 20 de abril de 1982 las negociaciones previstas en dicha declaración a fin de solucionar todas

sus diferencias existentes sobre Gibraltar.

En ese mismo día se restablecerán las comunicaciones, de acuerdo con lo previsto igualmente en la

Declaración de Lisboa.

El Gobierno español toma nota de que él nuevo régimen aplicable en Gibraltar, que estará vigente en la

fecha arriba indicada, modifica la situación existente antes de 1969 al eliminar factores que a juicio del

Gobierno español eran discriminatorios y que considera fundamentales: Concretamente queda asegurada

la igualdad para los españoles en Gibraltar en cuanto al derecho a pernoctar y en materia de empleo,

Seguridad Social, salarios y derecho a formar parte de sindicatos.

Paralelamente a la fase inicial de las negociaciones, ambas partes tratarán él resto de las cuestiones

referentes a la situación de los españoles en Gibraltar a efectos de determinar la aplicación concreta de los

principios de reciprocidad e igualdad de derechos establecidos en Lisboa.

 

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