Autor: Carrión, Ignacio. 
 El contencioso del Peñón. El nuevo secretario del Foreign Office británico conoce razonablemente bien España. 
 Francis Pym, un interlocutor duro para un momento difícil     
 
 ABC.    08/04/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El nuevo secretario del Foreign Office británico conoce «razonablemente bien» España

Francis Pym, un interlocutor duro para un momento difícil

LONDRES «Ignacio, Carrión, corresponsal). Thatcher nombró a un hombre fuerte para un

momento de crítica debilidad; Francis Pym, nuevo ministro de Exteriores, tiene sesenta años y

fue dimitido por quien ahora le llama al Gobierno por disentir de la política económica de la

«premier» británica.

La jefa de Gobierno no pude permitirse el arriesgado lujo de tener enfrente a Pym cuando su

mandato se tambalea. Pero el nuevo titular de la cartera del Foreign Office ya a ser un difícil y

duro negociador en el tema de Gibraltar.

Formado en el elitista colegio de Eton y luego, en la Universidad de Cambridge, Fran-cis Pym

ha demostrado un tesón inaudito en su carrera política.En la segunda guerra mundial participó

en las campañas de África e Italia y mereció la Cruz Militar con doble distinción. Accedió al

Parlamento de Westminster hace veinte años y escaló, sin desmayo, al cargo de secretario de

Estado para los asuntos de Irlanda del Norte. Esta es la mejor catapulta política—y la más

arriesgada— en Gran Bretaña.

Con la vuelta al Poder de los conservadores, Pym obtuvo en mayo de 1979 la cartera de

Defensa. Su enfrentamiento con Thatcher —sería calificado como «wet»— le costó ese cargo,

pero su habilidad, su ambición y sus cualidades personales hicieron que se le confiara el

importante papel de líder de la Cámara de los Comunes.

Y ahora vuelve al Gobierno pisando firme. Le rodea una aureola de antidogmatismo y hasta de

antithatcherismo. Pero se debe a una doble causa fidelidad a su partido y ambición de Poder.

Para muchos, Francis Pym es el hombre —el único dentro de las filas «tory— con posibilidades

de apartar en su momento a la actual primera ministra, ocupando ese cargo.

Pym conoce España «razonablemente bien». Su equipo es competente y,aunque en el fondo»

por ser conservadores; todos" simpatizan con la idea colonialista que no repugna a sus

conciencias del siglo XX, él «sHpck» de la usurpación de las Malvinas les hace meditar en una

cuestión puramente pragmática: ya no es posible esquivar el tema de la soberanía cuando ésas

dependencias son reclamadas por países asistidos de ese derecho. La lección argentina —aún

aplicada con graves faltas ortográficas— será muy útil en las negociaciones hispano-inglesas

del próximo día 20 en Lisboa.

La dureza de Francis Pym, como interlocutor de Pérez-Llorca, no hay que ignorarla. La

humillación sufrida por Gran Bretaña es, en cierto modo arma de doble filo para España. De un

lado ilumina, dramáticamente, esa cuestión central de la soberanía que insistentemente han

esquivado los británicos. De otro, presionará en sentido contrario a las reclamaciones

españolas, pues llueve sobre mojado y la opinión pública del Reino Unido tal vez no digiera

concesiones inicialmente.

Un conflicto y otro —el gibraltareño y el de las Malvinas— se resolverán por vía diplomática,

aunque el segundo se halla rodeado de una espectacularidad que raya en el «show».

 

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