Autor: Navia, Luis de. 
   Selwyn Lloyd agasaja al ministro español  :   
 España y el Reino Unido deben ser amigos, dijo el secretario del Foreign Office. 
 ABC.    12/07/1960.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

SELWYN LLOYD AGASAJA AL MINISTRO ESPAÑOL

"España y el Reino Unido deben ser amigos", dijo el secretario

del Foreign Office

Londres 11. (Del enviado especial de la Agencia Efe, Luis de Navia.) La Visita oficial a Londres de D.

Fernando María Castiella tiene lugar bajo los mejores auspicios. El Gobierno británico se muestra

evidentemente deseoso de terminar de una vez con los malentendidos que puedan enturbiar unas

relaciones hispano-británicas de máxima cordialidad, malentendidos que han venido siendo cultivados

por compañeros de viaje de las izquierdas extremistas y por la pereza de una Prensa que hasta ahora no se

había molestado en corregir los latiguillos que puso de moda Arturo Koestler, el agente comunista dis-

frazado de corresponsal que inventó la versión antinacional de nuestra guerra, según ha confesado él

mismo en su autobiografía.

Aunque los deberes parlamentarios del secretario del Exterior le obligaban a permanecer en su escaño

parlamentario para responder a las interpelaciones de la oposición en un debate sobre África. Selwyn

Lloyd acudió hoy puntualmente al aeropuerto londinense para recibir al ministro español.

"He venido—dijo el ministro español a los periodistas—en respuesta a una invitación del Gabinente

británico. Esta invitación, franca y cordial, revela un deseo de llegar a un mutuo entendimiento. Durante

los días próximos establecerá contacto con los representantes de la industria y del comercio británicos,

daremos los últimos toques a un acuerdo consular y firmaré un convenio cultural. No vengo, en modo

alguno, a tratar de la entrada de España en el O. T. A. N.; España no necesita pertenecer a esta

organización para ser un elemento fundamental de la defensa de Occidente."

El marqués de Santa Cruz, embajador de España, que había recibido al ministro en el aeropuerto, le

condujo a la Embajada, donde se aloja. Allí aguardaban al señor Castiella los corresponsales diplomáticos

de la Prensa británica y los representantes de la Prensa española en Londres, con quienes conversó

durante el poco tiempo que le quedaba libre al ministro en su programa oficial de hoy. Charlando con

unos y con otros periodistas, aclarándoles sus declaraciones en el aeropuerto, llegó el momento de salir de

la Embajada de España para dirigirse a la Casa Lancaster, donde el Gobierno británico ofrecía una comida

en su honor, que iba a durar casi tres horas, prolongada la sobremesa por las palabras de bienvenida que

pronunciara el secretario de Asuntos Exteriores británico y por la contestación de don Fernando María

Castiella. Se hallaban con ellos otras muchas destacadas personalidades, el subsecretario de Asuntos

Exteriores, Profumo; el ex ministro de Defensa, señor Anthony Head; el duque de Wellington; la señora

Patricia Hornsby Smith, miembro del Gobierno, el diputado laborista escocés Artur Woodum; el diputado

presidente del grupo anglo-español de la Unión Interparlamentaria,señor Fairey-Jones; el delegado

apostólico, reverendísimo señor Gerald O´Hara; sir Ivo Mallet, antiguo embajador inglés en Madrid, y sir

Georgo Labouchére actual embajador británico en Madrid.

A los postres tomó la palabra el secretario del Exterior, Sr. ,Selwyn Lloyd, que pronunció un discurso

espontáneo, improvisado, de enorme sinceridad y gran valen-tí0a, para llamar a las cosas por su nombre:

España y el Reino Unido deben ser amigos Sería absurdo que no lo fueran y e1 Gobierno británico está

dispuesta a hacer todo lo posible para un mejor entendimiento.

( )con frecuencia por numerosas voces de oíd, oíd" , tradicionales en el Parlamento inglés para

subrayar el interés de las palabras que se escuchan, el Sr. Selwyn Lloyd declaró que esperaba desde hacía

muchísimo tiempo esta ocasión de poder recibir oficialmente al ministro de Asuntos Exteriores español,

ya que la forma en que venían desarrollándose las relaciones entre ambos países constituía una absurdo

artificialidad en la Europa de hoy.

El Sr. Lloyd reiteró su deseo de querer promover esta amistad en la que tiene verdadero interés, no sólo

porque hay muchas cosas comunes para ambos países, sino también por la coincidencia de múltiples

intereses dentro del marco del mundo occidental. Aunque españoles y británicos sean diferentes por la

acusada personalidad propia de que ambos pueblos están orgullosos, es precisamente esa acusada

personalidad la que permite una colaboración sin pérdida de las características nacionales por ninguna

parte. Cada uno de los países tiene objetivos claros e importantes señalados y un papel fundamental que

desarrollar en la situación actual, lo que constituye una razón más para que ambos pueblos se entiendan.

Este brindis cordial, significativo, lleno de constructivas sugerencias para un inmediato futuro, del

secretario del Foreign Office, Mr. Selwyn Lloyd, tuvo su adecuada respuesta en las palabras que a

continuación pronunció el ministro español de Asuntos Exteriores.

El ministro español de Asuntos Exteriores no se limitó a agradecer a su colega británico las amables

frases que le había dirigido. Recordó la gallardía con que recientemente Mr. Selwy Lloyd habia

reafirmado en la Cámara de los Comunes, en nombre del Gobierno británico,su firme propósito de

incrementar las relaciones entre el Reino Unido y España, y explicó cómo esta decisión estaba ya

convirtiéndose en realidad gracias sobre todo a esa voluntad de mirar hacia el futuro que recientemente

había hecho su aparición en la escena de las relaciones entre ambos países con fuerza de factor

determinante.

Señaló el peligro que supone hacer el juego que aquellas gentes, que con una visión incompleta y errónea

de los acontecimientos,están tan cegados por sus propios prejuicios, que aprovechan cualquier pretexto

para dañar y debilitar nuestro profundo desea de alcanzar un mejor entendimiento.

Por el contrario, dijo debemos siempre recordar las responsabilidades del momento presente y pensar con

firmeza que todavía hay delante de nosotros muchas cosas que hacer.

Castiella quiso también precisar el tono en que este diálogo hispano-británico rebla producirse, y para ello

subrayó que se trata de dos pueblos orgullosos que se miran continuamente en un pasado lleno de

tradiciones históricas. Y que los españoles por nuestra parte, no deseamos ni admitimos intervenciones

extranjeras en nuestros asuntos internos. Recordó la frase escrita en abril de 1820 por el duque de

Wellington y recogida por sir Winston Churchill en sus "Memorias de guerra": "No hay ningún país

europeo en el cual los extranjeros puedan intervenir en sus asuntos internos con tan poca ventaja cómo

España."

El ministro de Asuntos Exteriores terminó con una chispeante alusión a su colega británico. Refiriéndose

a sus habituales vacaciones en la Costa Brava, recordó que entre las gentes de S´Agaró la figura de Mr.

Selwyn Lloyd es tan popular como conocidas sus audaces incursiones a nado, mar adentro.

.´ • ´

"Qué gran verdad es—comentó el ministro español en tono de broma—que una de las más necesarias

cualidades para un hombre de Estado es tener la valentía de nadar en el proceloso mar de la política sin

asustarse de los tiburones y sin dar paso a la propia debilidad:.. Si Mr. Selwyn Lloyd tiene la firme

intención, que nosotros compartimos, de mejorar las relaciones entre nuestros dos países, estad seguros de

que serán mejoradas. Tengo la plena confianza de que en los próximos días, con la ayuda de Dios,

seremos capaces de lograr definitivos progresos en el común camino qué hemos escogido libremente."

 

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