Vida cultural. 
 Mr. Douglas Woodruff habla de Aspectos de la opinión inglesa ante España     
 
 ABC.    11/05/1961.  Página: 61-62. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

ABC. JUEVES 11 DEMAYO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 61

VIDA CULTURAL

Mr. Doughis Woodruff habla de "Aspectos de la opinión inglesa ante España"

Ayer pronunció una conferencia en el Ateneo el director de "Tablet", Mr. Douglas Woodruff, sobre

"Aspectos de la opinión inglesa ante España". Dijo que en el siglo XIX la opinión inglesa con respecto a

los países del Continente experimentó un cambio acusado. Con anterioridad a esa fecha existían dos

fuentes de opinión bastante distintas: la política y la religiosa. La opinión política era la de una pequeña

aristocracia gobernante, que estudiaba el Continente mirando por los intereses de la Gran Bretaña y

tratando de mantener un equilibrio de fuerza.Con esta doctrina los estadistas británicos representaban la

resistencia a Francia. Existía una fuerte rivalidad con los franceses tanto en la India como en

Norteamérica, y hasta mediados del siglo XVIII, los Reyes franceses protegieron a sus primos, los

Estuardos exiliados, que habían sido arrojados del Tronó inglés.Éste período de la historia británica se

cuenta a los niños ingleses como la segunda guerra de Cien Años, constante guerra con Francia, de la que

surgió el Imperio indio de Inglaterra, el Canadá y otras muchas cosas, que dieron lugar al gran Imperio

del siglo XIX.Este fué también el período de las asociaciones de la familia Borbón cuando los Borbones

españoles fueron arrastrados por el sino de los Borbones franceses, al fracasar los ingleses en su empeño

en la guerra de Sucesión española para detener la unión de las Coronas de Francia y de España.

Para los estadistas—siguió el ilustre conferenciante—, España debía clasificarse con Francia, aunque para

los protestantes ambos países formarán parte de la Europa latina y católica, y podría resultar cierto el

decir que para muchos, si no para todos, mencionar a España durante el siglo XVIII era sacar a relucir el

cuadro de la Inquisición española, y esto resultaba especialmente cierto en lo que respecta a los puertos

marítimos y el Oeste de Inglaterra, que se apercibía de lo que representaba el Imperio español en

Ultramar (Spanish Main).

El efecto de la primera guerra alemana 1914-1918—dijo Mr. Woodruff en otro momento de su

conferencia—fue el dar un gran impulso a la ideología democrática, ya que esa guerra, especialmente

después de entrar en ella los americanos, se declaró que se libraba por la democracia para que ésta

considerable, y, cuando después de una breve recuperación, alcanzó al mundo occidental la gran quiebra

de 1929 y 1930, y dio lugar a un elevado paro en Gran Bretaña, fueron muchos los que empezaron a

preguntarse si podía o debía conservarse el sistema capitalista. Durante toda la vida había existido un

movimiento socialista con intelectuales como Shaw y Wells. Estos intelectuales se hallaban

suficientemente influidos por Marx para recibir con agrado lo que ellos consideraban como ejemplo de

que el capitalismo no funcionaría, y el año anterior al comienzo de la guerra española, los destacados

intelectuales socialistas Mr. Sidney Wabb. y su esposa fueron a Rusia y regresaron para comunicar su

conversión en un largo trabajo titulado "El comunismo soviético y la nueva civilización". No recibieron

apoyo del partido laborista, pero cuando un intelectual recorría el camino y abrazaba el comunismo, como

muchos estudiantes hicieron en aquella época, había diez que se sentían fortalecidos por el rumbo de los

acontecimientos y se convertían en socialistas más activos de lo que habían sido diez años antes.

Estas fueron algunas de las corrientes encontradas que causaron un conflicto esencialmente español, en el

que únicamente los movimientos españoles tales como los anarquistas y los carlistas fueron destacados

protagonistas para considerarlos desde un punto de vista demasiado internacional. Pero hay que observar

también que existía un inmenso contraste entre la reacción a la persecución contra la Iglesia Católica, que

había horrorizado a la Inglaterra de Jorge III al ocurrir en Francia, en grado muy superior al que horrorizó

a la Inglaterra de Eduardo VIII y Jorge VI.

En España ocurrieron numéricamente cosas mucho peores que las acaecidas en la Francia revolucionaria,

pero no tuvieron el mismo impacto en Inglaterra o en los Estados Unidos, y creo que la razón

fundamental ha de buscarse en un cambio en el carácter del protestantismo inglés y americano en lo que

se ha denominado el resurgir del evangelio social, cambio sutil que, registrado en la segunda mitad del

siglo XIX, y por el cual se invirtieron las prioridades y la religión cristiana, en lugar de aceptarse como

algo primordial por esencia, llegó a considerarse y. a juzgarse con respecto a su efecto social mensurable.

Empezó a aparecer un nuevo tipo de cristiano que no se habría reconocido en la corriente principal

católica ni protestante, que en realidad, aunque no siempre se diera cuenta de ello, estaba adoptando un

concepto de la religión estrictamente de acuerdo con el mundo actual, y consideraba mucho más

importante la democracia social.

Durante los últimos veinticinco años el comunismo ha realizado grandes progresos, pero por medios

militares; para los intelectuales occidentales tiene mucha menos autoridad y atracción intelectual que en

la cuarta década. Su función en los días de los Frentes Populares se comprende mucho mejor, y las_obras

que actualmente se publican en Inglaterra reconocen la realidad de la amenaza comunista en España hace

veinticinco años. Pero el gran efecto del comunismo internacional hoy—terminó diciendo—procede de su

amenaza ideológica, del modo en que obliga a los hombres occidentales a preguntarse qué es realmente lo

que quieren y por qué, y esto es lo que les hace retroceder tras el evangelio social hacia un

reconocimiento de la naturaleza del hombre como criatura de aguas profundas, y podemos confiar en una

recuperación de la creencia integral cristiana.

 

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