Prerreforma tributaria     
 
 ABC.    13/09/1963.  Página: 24-25. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

PRERRÉFORMÁ TRIBUTARIA

El ministro de Hacienda ha hecho unas declaraciones a, la Prensa para explicar las limas generales y el alcance de la anunciada reformo, tributaria. También ha facilitado una nota, escrita, relativa, a le situación del crédito bancario. Dos lemas importantes que el señor Navarro Rubio, como es natural, ha considerada merecían la atención de la opinión pública, dadas sus evidentes repercusiones en le vida económica del país y la trascendencia de una exacta información.

La misión informativa de la Prensa .ha de discurrir siempre en doble dirección: los periódicos se escríbete para ser leídoi por gobernantes u gobernados, interesados todos en un eficaz, fluido y leal funcionamiento del "boomerang" de la actividad periodística, para la mejor formación y reflejo de la opinión nacional.

Cuando los temas son de interés tan general y de contenido tan apretado como los abordados por al ministro de Hacienda, la Prensa debe cuidar al máximo la exactitud informativa, siempre compatible con la sincera, expresión de sus puntos de vista, y la, claridad expositiva, factor poderoso en la elaboración de cualquier estado de opinión. Si estos temas, además, afectan a, problemas vinculados estrechamente a nuestras posibilidades de desarrollo económico, esas obligaciones de la Prensa cóbran especial significado e implican una, grave responsabilidad.

Por todo ello parece xeesfario exponer algunas consideraciones generales suscitadas por las manifestaciones del señor Navarro. Rubio. Consideraciones que exponemos con total pureza de intención y absoluta entrega, al deber informativo aue, en la doble dirección, más arriba, aludida, fuzgamos imprescindible cumplir.

El ministro ha planteado al país una reforma fiscal, ta palabra reforma, tantas veces sustituida por las más suaves de reunión o reajuste, se acoge, inevitablemente con recelo, aunque se. reconozca, la imperiosa tarea reformadora. Y ello es inevitable ante la. conciencia de las crecientes necesidades de la actividad pública, cuyo empresario es el único capaz de fijar sus ingresos después de concretar sus gastos. En este sentido toda actuación sobre la no elevación de la carga fiscal nos parece oportunísima y hemos de aplaudir las ciarás palabras del señor Navarro Rubio: "No se intenta conseguir una recaudación mayor."

otra cosa sería, incongruente con el actual superávit presupuestario y peligrosa en. grado sumo para el buen éxito del planeado desarrollo económico. La, política del gasto público ha de tener muy presante el cuento de la gallina de los huevos de oro y ponderar con prudencia que una, iniciativa, privada, si no encuentra oportunidades atrayerites, acaba por anquilosarse por inmovilidad o desertar por aburrimiento y resignación.

Los principios generales contenidos en él memorándum, sometido a informe de los más caracterizados organismos consultivos, son directrices claras y representan objetivos cuya sola enunciación basta para ganar el asentimiento: mejor reparto de la farsa tributaria, simplificación recaudatoria., preocupación social en la imposición, zpoyo fiscal a, la, política, económica, supresión de falsedades. Aceren de. todos estes criterios nos atrevemos a vaticinar la más absoluta unanimidad en los informes He los organismos consultadlos.

Ha insistido el ministro en la, necesidad de perfilar bien estos criterios. No somos enemigos de los perfeccionamientos, pero lo ingrato de las cuestiones fiscales reside en que los aspectos relevantes y discutidos afectan, al plano de la. técnica o de la, estrategia tributaria, al de la herramienta, recaudatoria, cuito juicio precisa siempre de la espécialización. y de la normtttividwi positiva. Hay que poner el cascabel al gato, cómo hacerló sin atarlo es el problema: lo que puede sea objeto de mscusión. Lo que de verdad significa una reforma fiscal.

ía Hacienda tiene la obligación de cubrir sus gastos. No puede arriesgar la cifra necesaria, de recaudación. De ahí el peligro de una lógica tendencia a tirar "por elevación", por miedo a no alcanzar el objetivo, muy comprensible, por otra, parte, ante cualquier innovación por muy acertada que sea. Consideramos obligado trasladar ésta preocupación del contribuyente ante la proyectada revisión de nuestro sistema tributario y congratularnos dé una prudente fase del señor ministro, eme quisiéramos subrayar como se merece: "Estamos en el comienzo de un proceso de reforma que se inicia con una consideración abierta y general del problema, desde un punto de vista puramente conceptual."

Aflora bien, si la reforma, ha de positivarse necüsita ser materializada, en el mundo do la realidad, fiscal, que es el qué afecta a los bolsillos y al proceso económico. Nunca, insistiremos bastante ni aplaudiremos suficientemente la prudente, pausada y meditada aplicación de las medidas fiscales que requiere la revisión de nuestro ordenamiento tributario; pero permítasenos un ruego al señor ministro de Hacienda: por favor, concrétense cuánto antes las normas y las reglas. Estas son las oue precisan el informe de los técnicos y la imprescindible adecuación a los propósitos y metas del Plan de Desarrollo. La incertidumbre es cloroformo para la actividad económica.

Queda para, un próximo comentario el otro importante tema planteado: las posibilidades crediticias de nuestro sistema bancario.

 

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