Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 El secretario del Foreign Office estuvo poco convincente en su entrevista con el embajador español  :   
 El marqués de Santa Cruz recordó que España está siempre dispuesta a tratar el tema de Gibraltar en el contexto de la resolución de la ONU. 
 ABC.    28/06/1969.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. SÁBADO 28 DE JUNIO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 43.

ABC EN LONDRES

EL SECRETARIO DEL FOREIGN OFFICE ESTUVO POCO CONVINCENTE EN SU ENTREVISTA CON EL EMBAJADOR

ESPAÑOL

El marqués de Santa Cruz recordó que España está siempre dispuesta a tratar el lema de Gibraltar en el

contexto de la resolución de la O. N. U.

Londres 27. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) La entrevista del secretario del Forcign

Office, Mr. Stewart, con el marqués de Santa Cruz, celebrada esta mañana a petición del ministro

británico, ha merecido una gran atención de los medios informativos de esta capital. La teoría era que el

jefe de la diplomacia inglesa iba a dar una lección sobre el problema de Gibraltar en tono doctoral y con

mensaje. Esta idea, difundida por la Prensa, coincide con la afición de muchos ingleses a practicar la

llamada "enseñanza del cañonero". Antes eran los buques de la escuadra los encargados de esa misión

docente, y ahora el Forcign Office recurre, al parecer, a las explicaciones de rango ecuménico y con el

sello de la infalibilidad.

A juzgar por la respuesta del embajador español, la lección de Mr. Stewart no ha sido muy convincente.

El marqués de Santa Cruz le advirtió que tenía instrucciones de nuestro ministro de Asuntos Exteriores

para recordar que España está siempre dispuesta a tratar de cualquier tema relacionado con la colonia,

dentro del contesto de las negociaciones que los dos países deben mantener en cumplimiento de lo

previsto por las resoluciones adoptadas por la Asamblea General de la O. N. U. Esta advertencia coincide

con los argumentos expuestos recientemente con toda claridad al embajador británico en Madrid, sir Alan

Williams.

El marqués de Santa Cruz repitió también que las medidas adoptadas por el Gobierno británico han

obligado a España, en defensa de sus legítimos intereses, a reconsiderar las circunstancias que afectan a

las comunicaciones con Gibraltar. Y añadió nuestro embajador: "El punto de vista del Gobierno español

sobre quién ha violado en el pasado y está violando en la actualidad el Tratado de Utrecht, sobre qué es o

no obligatorio de acuerdo con la Carta de la O. N. U., es conocido por Mr. Stewart y por el Forcign

Office."

En la entrevista, nuestro representante ha reiterado que está siempre a la disposición de las autoridades

diplomáticas inglesas para discutir el problema de Gibraltar con un espíritu más constructivo que el que

supone puntos de vista de sobra conocidos. Concretó: "Estoy convencido de que cuando desaparezca el

ambiente de obstinación que se ha creado alrededor de este problema, se impondrá el sentido común y se

llegará a una solución satisfactoria para todos los interesados. Anticipo que el secretario del Foreign

Office dirá que la obstinación proviene del Gobierno español. Yo aseguro que en Madrid piensan

completamente lo contrario."

Sobre la propaganda tendenciosa y pueril que habla del "hostigamiento" a los vecinos de la colonia, ha

dicho nuestro embajador: "Esta idea se difunde con mala intención. El secretario del Foreign Office debe

saber muy bien que no es exacta, pues en las generosas propuestas hechas el 18 de mayo de 1966 quedó

claramente establecido que la población de Gibraltar no sólo podría conservar su nacionalidad, sino

recibir unos privilegios que ninguna otra minoría europea posee, todo ello garantizado por la O. N. U."

Mr. Stewart ha recibido esta explicación de nuestro embajador sobre la retirada de la mano de obra

española: la supuesta antipatía sentida por los vecinos de la colonia hacia España os una justificación más

de aquella medida. La dignidad de los dos países sale ganando, porque de esa manera los cinco mil

obreros españoles no tienen que soportar a diario los insultos que recibían en Gibraltar y se evitan

asimismo ver las paredes pintadas con frases ofensivas para su Patria. La dignidad de Gibraltar se

beneficia también, porque ya no tendrá que aguantar la humillación de que su economía no pudiera

funcionar sin la ayuda de ciudadanos de un país que, según el secretario del Forcign Office, tanto odia.

Con esto se terminó la lección en el Foreign Office, que ha durado unos veinte minutos, incluyendo el

tiempo dedicado a las cortesías propias del acto. El marqués de Santa Cruz sonrió muy satisfecho a los

periodistas que estaban en la calle, ante la puerta del Ministerio. Al parecer, el problema de la colonia

sigue su curso, docente, porque los buenos maestros ingleses quieren demostrar una tesis bastante

complicada: que es un pecado político aceptar las resoluciones mayoritarias y democráticas de la

Asamblea General de las Naciones Unidas. - Alfonso BARRA.

 

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