Autor: Barra, Alfonso. 
   Hoy finaliza el plazo marcado por la ONU a Inglaterra para que descolonalice Gibraltar  :   
 Extravagante festival marinero británico frente al peñón. 
 ABC.    01/10/1969.  Página: 19-20. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

ABC. MIÉRCOLES 1 DE OCTUBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 19.

HOY FINALIZA EL PLAZO MARCADO POR LA 0. N U. A INGLATERRA PARA QUE

DESCOLONICE GIBRALTAR

EXTRAVAGANTE FESTIVAL MARINERO BRITÁNICO FRENTE AL PEÑÓN

Los periódicos ingleses ofrecen relatos propios de la época de Nelson

EL FOREIGN OFFICE INSISTE EN QUE NO OBEDECERÁ LA RESOLUCIÓN DE

LAS NACIONES UNIDAS

Londres 30. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El Gobierno británico pretendió solemnizar el

día 1 de octubre con una magna concentración de fuerza en Gibraltar, y el "show" se ha transformado en

un paso de comedia.

Casi todos los órganos informativos estudian las posibilidades militares de la flota concentrada en la bahía

de Algeciras, y la moraleja de ese recuento es que el portaaviones "Eagle", los submarinos, las corbetas,

las fragatas, los minadores y los destructores de la escuadra británica han salvado a la Colonia de una

supuesta acción militar española para apoderarse del territorio cuando el "big-ben" de Londres, diera las

campanadas para marcar el final del plazo descolonizador decretado por la O. N. U.

Casi todos los especialistas en asuntos militares escriben hoy en sus periódicos relatos dignos de una

novela-ficción de los tiempos de Nelson. Según Mac Pherso, del "Daily Mail", el "Eagle", con sus 50.536

toneladas, vigila los movimientos españoles. El flamante portaaviones se mantendrá en estado de alerta

hasta que expire el plazo señalado por la O. N. U. Según parece, en cuanto el "big-ben" de los

mencionados repiques, Gibraltar habrá salido de apuros y los españoles renunciarán definitivamente a sus

legítimos derechos. Recuerda, sin embargo, aquel periodista que el destructor "Diamond", el submarino

"Astuto" y cuatro fragatas estarán también a la disposición del mando de la Colonia para intervenir en

caso de sobresaltos.

El "Daily Express" analiza con más rigor el extravagante despliegue de fuerza y recuerda muy seriamente

que Londres ha concentrado en Gibraltar a 10.000 hombres de guerra, respaldados por cuarenta reactores

del "Eagle" y por otros doscientos aviones—debe de ser error imputable al linotipista—con base en las

minipistas de la Colonia. El "Daily Mirror" recuerda, para aportar más aroma marinero a la información,

que trece navíos de la flota británica llevan una semana de ejercicios en torno a la Colonia, por lo que

pueda pasar.

"The Times" se muestra más militante aún, y publica en primera plana que la Plaza dispone ahora de

10.000 hombres para hacer frente a cualquier eventualidad.

Todas estas noticias publicadas por la Prensa metropolitana demuestran la falta de razones diplomáticas y

legales para desafiar a las Naciones Unidas. Londres sólo puede "jugar a los barcos" en Gibraltar. La

ostentación de fuerza es un simple pasatiempos, porque ningún cadete de ninguna academia militar

aceptaría la tesis de que para defender a Gibraltar lo bueno es meter una escuadra en el puerto de la Plasa.

Si los españoles hubieran pensado aplicar el dedo al disparador para acabar con esa reliquia colonialista,

nuestros artilleros lo hubieran pasado en grande. Lo que enseña esa grotesca manifestación de fuerza es

que Gibraltar carece de posibilidades para ser defendido. En otros siglos, cuando era una base útil, la

guarnición británica se bastaba para rechazar cualquier ataque. Ahora, la seguridad de Gibraltar depende,

al parecer, de la presencia de una flota fondeada junto a la Colonia. El espectáculo residía tan inquietante

como una regata de traineras.

No pocos ingleses expresan sus sorpresa ante esta pantomima. En los años treinta hubo una potencia que

recurría a la estratagema de denunciar unos supuestos preparativos militares en los países vecinos para

atacarlos. Esa política quedó definitivamente condenada y nadie puede pensar que un gran país europeo

trate ahora de dar marcha atrás al reloj de la Historia. La ostentación de fuerza sólo puede ser una prueba

de histrionismo provocada por la falta de razones civilizadas para mantener la presencia británica de la

provincia de Cádiz. Los propios gibraltareños admiten que el envío de una flota más o menos no puede

contribuir ni remotamente a solucionar las dificultades planteadas por la negativa de Londres a negociar

una solución satisfactoria.

La expedición naval se desarrolla sin novedades dignas de mención. La única baja admitida por el alto

mando que dirige estas operaciones conjuntas es la del marinero David John Sellóles, que, como señal de

disgusto por las limitadas facilidades recreativas que brinda Gibraltar, franqueó clandestinamente la verja

británica con el propósito de disfrutar de los regocijos turísticos de La Línea de la Concepción. Según la

versión inglesa el rescate del guerrero británico costará 2.000 pesetas—catorce libras esterlinas—en

concepto de derechos consulares. La otra nota de humor la ha dado el Foreign Office esta tarde, al

recordar que el Gobierno británico no piensa cumplir la resolución descolonizadora porque carece de

fuerza obligatoria. El argumento de Londres para justificar su presencia en tierras andaluzas sigue siendo

el festival naval, aunque resulte un paso de comedia.—Alfonso BARRA.

 

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