Calma en los círculos políticos de Madrid     
 
 ABC.    01/10/1969.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CALMA EN LOS CÍRCULOS POLÍTICOS DE MADRID

La llegada del 1 de octubre—día en que concluye el plazo fijado a Inglaterra por la O. N. U. para

descolonizar Gibraltar—ha sido aguardada en círculos políticos no oficiales de la capital de España con

absoluta tranquilidad.

Estos círculos precisan que la descolonización de Gibraltar es, más que nada, un claro pleito planteado

entre la O. N. U. y la Gran Bretaña, que ha venido desafiando las resoluciones del organismo

internacional de manera sistemática. España es un espectador interesado que se sabe con el respaldo

moral internacional, y que, dado que Inglaterra se coloca en una posición claramente "fuera de la ley",

cada vez cuenta con mayores argumentos con vistas a posibles hechos futuros.

España—se recuerda—ha repetido incansablemente sus deseos de reivindicar Gibraltar, pero siempre por

medios pacíficos, colocándose en una posición claramente defensiva frente a las posiciones extremistas y

apasionadas de Inglaterra. Como nuestro país ha jugado sus cartas con calma, con justicia y con habilidad,

está en una postura mucho más cómoda que Inglaterra, y puede esperar con absoluta tranquilidad el

desarrollo de los acontecimientos.

Reforzando sus tesis de legalidad y derecho, nuestro país—siguen opinando los mismos círculos—ha

buscado el diálogo diplomático, el buen entendimiento bilateral, "porque Gibraltar no vale una guerra",

pese a que Inglaterra no ha correspondido en la forma esperada.

En efecto, Inglaterra ha hecho oídos sordos de las ofertas españolas, las cuales en no pocas ocasiones se

han ocultado a la opinión pública inglesa, pese a que eran de una generosidad a toda prueba y daban

varias opciones a la población del Peñón, que es el principal "argumento" inglés para no descolonizar la

última colonia europea.

Antes—han concluido los círculos informantes—había tres Gibraltares: el de Utrecht, el Istmo y el

Campo de Gibraltar. La actitud española, en uso de sus legítimos derechos, terminó con el problema del

Istmo y con los abusos que se cometían—contrabando, facilidades para pasar la frontera, etcétera—, al

tiempo que potenció el desarrollo del campo de Gibraltar, que tiene ante sí un interesante futuro

industrial.

Por todo ello, Gibraltar, que antes era una vergüenza y un peligro, hoy es sólo un peligro, pero un peligro

sitiado internacional-mente, y del que cada vez es más consciente la opinión mundial, que, una vez más,

se espera condene en la Asamblea General de la O. N. U. la actitud de desacato de Inglaterra.—Europa

Press.

 

< Volver