Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 El corte de las comunicaciones telefónicas desmoraliza a los gibraltareños  :   
 La medida supone un grave contratiempo para quienes aspiraban a transformar el Peñón en un centro de negocios al calor de privilegios fiscales. 
 ABC.    02/10/1969.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

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EL CORTE DE LAS COMUNICACIONES TELEFÓNICAS DESMORALIZA A LOS

GIBRALTAREÑOS

La medida supone un grave contratiempo para quienes aspiraban a transformar el Peñón en un centro de

negocios al calor de privilegios fiscales

GIBRALTAR RECURRIRÁ A LAS TELECOMUNICACIONES MILITARES PARA HACER

FRENTE A LA INESPERADA EMERGENCIA

Londres 1. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El corte de las comunicaciones telefónicas y

telegráficas con Gibraltar ha provocado extraordinaria confusión en los medios informativos británicos.

La emisora oficial dio la noticia, pero no pudo ampliar más detalles, porque cuando se disponía a

comunicar telefónicamente con la colonia la línea quedó cortada. Más tarde algún periodista inglés ha

logrado transmitir para reflejar la reacción de la colonia.

Al parecer, las autoridades locales hicieron pensar que el extravagante festival náutico organizado en la

plaza, obligaría a España a dejar pasar el día 1 de octubre sin adoptar ninguna medida.

Según las primeras impresiones llegadas a Londres, la interrupción de los servicios telefónicos ha

desmoralizado a los vecinos que llegaron a confiar en el mensaje de las exhibiciones de fuerza. Se teme

esta noche que España corte también las comunicaciones telefónicas de Gibraltar con otros países

extranjeros y que suspenda los servicios postales.

Prevalece una sensación de incertidumbre en la colonia al comprobarse que el alarde naval ha sido

incapaz de impedir las decisiones de nuestras autoridades. La medida supone un grave revés para los que

aspiraban a transformar la colonia en un centro de negocios al calor de los privilegios fiscales.

No parece muy fácil realizar buenas operaciones mercantiles y financieras cuando se necesita recurrir a

los servicios militares de telecomunicación para asegurar el enlace con el mundo exterior, aunque se trate

de una localidad situada a medio kilómetro de la verja británica.

La medida española ha llegado cuando los servicios informativos británicos seguían enviando amplios

despachos relativos a la exhibición de fuerza en la bahía de Algeciras.

Se hablaba de batallones desplegados a lo largo de la verja, de actuaciones de los hombres ranas para

descubrir imaginarias minas magnéticas, de navíos en estado de alerta y de baterías en posición de

fuego...

Ahora, sin embargo, el problema número uno de la colonia no es organizar desfiles militares, sino

conseguir llamar por teléfono o enviar un telegrama al mundo exterior para comunicar las últimas

peripecias de ese alarde de fuerza en la base.

Si el dinero gastado en esas fantasías náuticas hubiera sido invertido en mejorar la situación de los

gibraltareños es posible que ahora no se hablaría del corte de las comunicaciones ni del corte de las

ilusiones sin fundamento que habían alentado las autoridades locales.

Gracias al Gobierno laborista Gibraltar se había convertido en un cenizo para la diplomacia británica, que

ahora se pretendió también que fuera un motivo de ridículo para las Fuerzas Armadas.—Alfonso

BARRA.

 

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