Debe continuar la política seguida hasta ahora para conseguir la reintegración de Gibraltar  :   
 Petición del procurador en Cortes por Málaga, don Luis Peralta España, a la presidencia del Gobierno. 
 ABC.    05/12/1969.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

A B C. VIERNES 5 DE DICIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG. 43.

«DEBE CONTINUAR LA POLÍTICA SEGUIDA HASTA AHORA PARA CONSEGUIR LA

REINTEGRACIÓN DE GIBRALTAR»

Petición del procurador en Cortes por Málaga, don Luis Peralta España, a la Presidencia del Gobierno

El procurador en Cortes de representación familiar por la provincia de Málaga ha remitido a la

Presidencia de las Cortes, para su curso a la del Gobierno, el siguiente escrito:

Don Luis Peralta España, procurador en Cortes de representación familiar por la provincia de Málaga,

tiene el honor de elevar a V. E. el presente ruego interesando sea remitido a la Presidencia del Gobierno

para su correspondiente trámite, al amparo de lo dispuesto en el artículo 76-1 del vigente Reglamento de

las Cortes.

ANTECEDENTES Y MOTIVOS El 31 de octubre pasado, el Gobierno, a través de su vicepresidente,

excelentísimo señor don Luis Carrero Blanco, formuló una declaración programática, comprensiva de su

política interior y exterior. En cuanto a esta última, sinceramente creemos que a todos los españoles les

causó profunda extrañeza la omisión de una referencia, aunque sólo, fuera leve, al problema de Gibraltar.

El procurador don Roberto Reyes Morales dirigió recientemente al Gobierno un ruego—del que sólo

conoce quien firma este escrito un brevísimo resumen publicado en la Prensa—, en el que se apuntaba la

posibilidad de que dicha omisión hubiera sido involuntaria (Diario A B C de 7-11-1969.)

El procurador que suscribe ha esperado cierto tiempo a partir de la mencionada declaración

gubernamental, por si tal omisión quedase posteriormente subsanada. Mas no habiendo tenido

conocimiento de haberse producido ninguna declaración oficial sobre el indicado problema, considera su

deber formular el presente ruego.

Normalmente, en la mayoría de los países, el cambio de Gobierno, salvo circunstancias excepcionales, no

lleva consigo una modificación sustancial de su política exterior. Pero es que en el nuestro, a mayor

abundamiento, y a entender del procurador firmante, no se ha producido un cambio de Gobierno, sino el

relevo de varios ministros, ya que la política gubernamental, lógicamente, es dirigida por el presidente del

Gobierno, que continúa siéndolo nuestro Caudillo y Generalísimo, Francisco Franco. En la unidad de su

dirección estriba, a nuestro juicio, la homogeneidad del Gobierno.

Pues bien, no nos vamos a referir a las declaraciones y discursos últimamente pronunciados por el

anterior ministro de Asuntos Exteriores, excelentísimo señor don Fernando María Castiella, en

apasionada reivindicación de ese trozo mutilado de la integridad física de España, que se llama Gibraltar.

Sí quiere el procurador que dirige el presente ruego, aprovechar la oportunidad para destacar la patriótica

labor del citado ministro, que ha conseguido para nuestro país, en este asunto, el máximo prestigio en la

América Hispana y el profundo respeto de las Naciones Unidas, que han comprendido y prestado su

apoyo a tan justa postura. Pocas veces España se ha producido en el ámbito Internacional con mayor

dignidad y firmeza.

Deseamos tan sólo transcribir literalmente un párrafo del discurso pronunciado en las Cortes por Su

Excelencia el Jefe del Estado y presidente del Gobierno. Generalísimo Franco, durante la sesión de

apertura de la actual legislatura el día 17 de noviembre de 1969 y queremos transcribirlo, incluso con sus

acotaciones, tal como figura en el "Boletín Oficial de la Alta Cámara", número 986, página 21082:

"Y permitidme que termine este breve análisis de una situación no sólo normal, sino inmejorable, en el

estado actual de la comunidad internacional, en la que España es respetada y querida, quizá de modo más

extenso que en cualquier otra época de su historia, con una breve, pero indispensable referencia a un

problema que está en la mente y en el corazón de todos vosotros y de todos los españoles: Gibraltar. (Este

nombre es pronunciado por Su Excelencia con voz llena de emoción. La Cámara entera, puesta en pie, le

tributa una larga y clamorosa ovación, repitiendo los gritos de ¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco!). Sé que este

nombre no se puede pronunciar sin emoción, sin pasión, y yo quisiera mantener este discurso en el tono

propio de la nobleza de estos muros en los que deben resonar sólo los acentos de la razón y de la mesura.

(Aplausos.) Pues bien: yo os digo simplemente esto: Gibraltar es español, y es tarea de todo gobernante y

todo ciudadano de este país, el procurar su restitución a la integridad de la patria. (Se reproduce la

entusiástica ovación.) Así lo haremos con la renovada satisfacción de que esto, que siempre fue indudable

para los españoles, es hoy un axioma reconocido por la opinión internacional, a través de su más

autorizado intérprete, la Organización de las Naciones Unidas y sus órganos especializados."

Tenemos, pues, la fundada esperanza de que no ha de variarse nuestra política en relación con Gibraltar.

Pero como al principio decimos, la omisión de toda alusión al tema en la repetida declaración

gubernamental, unido a algunos comentarios periodísticos procedentes del extranjero, en relación "con las

manifestaciones hechas por una ilustre y relevante personalidad del Gobierno al periódico francés

"L´Express", han producido un clima de confusión que nuestro sentimiento nacional y prestigio

internacional—precisamente entre los países que comprendieron la actitud española y nos dieron su

apoyo en las Naciones Unidas—reclaman sea aclarado.

El sentido del deber de quien formula este ruego como representante del pueblo español, le hace dirigirse

al Gobierno solicitando dicha aclaración pero ese mismo sentido y la plena conciencia de su

responsabilidad, le obliga de antemano a renunciar a su contestación si el Gobierno estimase que los altos

intereses de la patria así lo aconsejaran.

PETICIÓN

Con la salvedad señalada en el párrafo anterior, el presente ruego se concreta a dos puntos:

1.º Razones que motivaron que en la declaración del Gobierno, facilitada el día 31 de octubre pasado, no

se aludiese al problema de Gibraltar.

2.º Si el Gobierno ha de continuar la política hasta ahora seguida, tendente a conseguir, con ponderación,

pero con firmeza, y con el máximo respeto a los intereses de los gibraltareños, la reintegración al solar

patrio de ese entrañable trozo del territorio español.

Málaga, para Madrid, a 26 de noviembre de 1969.

 

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