Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 El comunicado conjunto sobre Gibraltar confirma su situación de plaza sitiada  :   
 Sin embargo, el comandante Peliza ha logrado una ayuda a la metrópoli por valor de cuatro millones de libras para los próximos tres años. 
 ABC.    09/12/1969.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

A B C. MARTES 9 DE DICIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PÁG. 33.

ABC en LONDRES

EL «COMUNICADO CONJUNTO» SOBRE GIBRALTAR CONFIRMA SU SITUACIÓN DE PLAZA

SITIADA

Sin embargo, el comandante Pelliza ha logrado una ayuda de la metrópoli por valor de cuatro millones de

libras para los próximos tres años

CON ESTA SUBVENCIÓN Y CON EL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS EN LA COLONIA EL

PEÑÓN INTENTARÁ HACER FRENTE A LA DURA CIRCUNSTANCIA POR LA QUE

ATRAVIESA

Londres 8. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Los llamados ministros de Gibraltar, que

vinieron a esta capital para mantener conversaciones con el Gobierno británico, pueden regresar esta

noche a la Colonia. Se llevan en la cartera "un comunicado conjunto" que resume las concesiones

económicas de la metrópoli y que apunta también lo que ésta no quiere otorgar.

Primero, la ayuda económica. Londres entregará unos cuatro millones de libras en los próximos tres años

para realizar un "programa de desarrollo". Esta cifra significa que, por cada vecino de la Plaza, Inglaterra

adjudica una libra semanal (168 pesetas) durante ese período.

Con el presupuesto no muy rumboso se pretende edificar 750 viviendas en los terrenos llamados del

Viaducto, cedidos por el Ministerio británico de Defensa.

También habrá de dedicarse a la construcción de un albergue para los obreros que inmigren

temporalmente, con el fin de que sea realidad, algún día, el flamante barrio del Viaducto y la propia

posada laboral.

La ayuda económica se dedica, asimismo, a fundar un centro deportivo escolar en un sitio no especificado

aún; a establecer un sistema de enseñanza secundaria, cuando se estudie el proyecto; a impulsar los

servicios médicos y a modernizar el puerto. El turismo también debe beneficiarse de la ayuda, aunque no

se determina la forma ni la cuantía.

Una concesión importante arrancada por el comandante Peliza, "ministro principal", y que figura en el

comunicado, es que las "mejoras turísticas" podrán ser disfrutadas por los vecinos de la Colonia.

Ese dirigente mantuvo siempre una inspirada campaña con el propósito de conseguir que todas las

facilidades recreativas de la Colonia dejaran de estar reservadas, en exclusiva, para los miembros de la

guarnición y para los ciudadanos británicos de pleno derecho. En el futuro, los gibraltareños podrán

disfrutar de los centros e instalaciones dedicados al esparcimiento.

Por último, en el capítulo de las concesiones figura una ayuda de 100.000 libras esterlinas—cuatro "per

capita"—para ayudar a cubrir el déficit de la Hacienda local, provocado por las medidas españolas.

Esta generosidad, sin embargo, tiene su contrapartida: las autoridades de la Plaza habrán de "incrementar

los ingresos de fuente local" para enjugar el déficit. Con expresión menos burocrática: los vecinos tendrán

que castigar su cartera y pagar más impuestos, fórmula que no va a provocar mucho regocijo entre los

afectados.

El comandante Peliza regresa a la Colonia sin satisfacer sus sueños integracionistas, base ideológica del

grupo que él encabeza. Londres le acaba de recordar que los gibraltareños ya tienen bastante con la

Constitución vigente, que exige un decreto del Gobierno británico y la aprobación de los vecinos de la

Colonia para transferir la soberanía.

Tampoco ha conseguido el "apóstol" integracionista que Londres otorgue un régimen especial a los

gibraltareños para poder establecerse en territorio metropolitano. Seguirán sujetos a la ley general que

marca cupos para la inmigración.

El titulado ministro de Información, de Puertos, de Comercio y de Industria, el comandante Gache,

declaraba esta tarde que la ayuda concedida ahora es la más

importante de toda la historia colonial gibraltareña.

No aclaró, sin embargo, que la situación es también extraordinaria y que los nuevos sacrificios impuestos

al contribuyente británico para tratar de mantener a flote la economía local demuestran que anteriormente

eran los españoles los que soportaban la carga de la Colonia británica.

El "Plan de Desarrollo" y la ayuda económica no son más que unas palmadas en el hombro de los

gibraltareños para que no desfallezcan durante los próximos tres años. No hay ayuda oficial capaz de

compensar las cuantiosas pérdidas de los comerciantes, de estimular las inversiones privadas, de ofrecer

un futuro a los jóvenes, de brindar perspectivas risueñas a los vecinos y de crear atractivos turísticos en

media docena de kilómetros de terreno rocoso en su mayoría, seccionado de su medio geográfico natural

por la verja que levantó la obstinación británica.

El "comunicado conjunto", en definitiva, no satisface ninguna de las aspiraciones políticas del

comandante Peliza. Deja la puerta abierta a un arreglo civilizado del pueblo y confirma lo que ya se pactó

en Utrecht: que Gibraltar es una plaza, sin medio de vida propios, mientras siga amputada en España.

La cuenta de gastos corre ahora a cargo de la única parte obligada a abonarla. El comunicado refleja lo

que Inglaterra puede dar lo que no quiere conceder y lo que estará siempre fuera de su alcance.—Alfonso

BARRA.

 

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