Nota oficial sobre los sucesos en la cárcel de Zamora     
 
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Nota oficial sobre los sucesos en la cárcel de Zamora.

MADRID, 15. {INFORMACIONES.} La Dirección General de Instituciones

Penitenciarías nos facilita, la siguiente nota:

>>El día 6 de noviembre pasado, seis sacerdotes internados en un centro

penitenciario de Zamora protagonizaron un incidente que ha tenido amplia

difusión en la Prensa nacional y extranjera. Comoquiera que dicho incidente ha

sido manipulado con diversas finalidades nada coincidences con los hechos,

parece conveniente una. exposición clarificadora dé lo ocurrido y de la

condición y comportamiento de sus protagonistas.

El mencionado día 6 de noviembre, y al efectuarse el relevo de los funcionarios

» las nueve de la mañana, fue inspeccionado el dormitorio general ocupado

exclusivamente por aquellos que aparentaban todos, a excepción de uno, que se

bailaban durmiendo. Media hora más tarde el Jefe de servicios fue avisado de que

dichos internos, armados de banquetas de madera y palos, estaban destrozando

cristales, puertas, ventanas 7 otros efectos que había en los locales,

provocando también varios Incendios.

El balance total de los desperfectos causados fue de 200 cristales rotos,

resultando destrozados un televisor tres radiadores de calefacción, 15 aparatos

sanitarios; dos sillas, tres mesas, dos colchonetas y toda clase de ornamentos

de capilla, incluyendo el estuche para el calis y el mueble que servía de altar

y al que los internos prendieron fuego.

El fin principal que se propusieron aquéllos fue nacer Inhabitable el

departamento que utilizaban, provocar su traslado fuera de Zamora, atraer la

atención exterior y mover a la opinión publica eo su favor con engaño.

La cantidad y calidad y aun la significación de los objetos que fueron

destrozados, en un acto que no es posible dejar de calificar de vandálico, más

el hecho de qué los seis participantes en ei incidente ocupasen en el Centra

Penitenciario en que se hallaban un espacio previsto para albergar a no menos de

30 personas, revelan fe tendenciosidad de ciertos alegatos contra su régimen de

vida, contra supuestas incomodidades o estrecheces y contra lo que se ha llamado

hiperbólicamente «alta tensión psicológica».

En ningún caso fueron sometidos a vejaciones o humillaciones. No podría decirse

otro tanto de los funcionarios penitenciarlos ni incluso del capellán mayor que

les ha atendido y que si fueron todos ellos objeto de burlas y vejaciones por

parte de tales sacerdotes.

Entre te» facilidades de que reñían disfrutando podemos citar juntamente con la

capilla, una sala de lectura, un aparato de televisión. una biblioteca y un

amplio patio, en el que podían practicarse varios deportes, todo lo cual

desmiente una, ves más presuntas e insatisfechas necesidades, culturales o de

esparcimiento Invocadas frecuentemente, como motivación de sus constantes

protestas.

ES doloroso señalar que quisa lo menos utilizado por ellos fue la capilla,

puesta a su disposición atendiendo a lo que cabía razonablemente suponer era su

mayor necesidad espiritual, pues se cegaron a utilizarla aduciendo que no la

necesitaban para nada.

Es, preciso destacar la perfecta coherencia de comportamiento que ha existido

entre ellos, y que queda claramente reflejada en el expediente de cada uno. En

un breve periodo de tiempo, que nunca- va mas allá de tres años, han acumulada

29 faltas, consideradas como graves ea la inmensa mayoría de tos casos, no

bajando nunca de cuatro por cada uno y contabilizandose ocho faltas, todas

graves o muy graves, en uno solo.

Hay que añadir que esa general y constante actitud de indisciplina, de rebeldía

y de vejación incluso para con los funcionarios mas modestos de la Penitenciaría

de Zamora también es coherente con las sentencias que en su día recayeron sobre

aquéllos, y que incluyen reiteradamente el delito de subversión social armada y

terrorismo, e Incluso el de atentado y lesiones^ en calidad de actores,

cómplices o encubridores.

las mvestigaciones hechas sobre todo lo ocurrido el citado e de noviembre,

conducen a la conclusión de que fue planificado mirra ció sámente. Incluso se

había decidido 1» fecha y la hora en que los incidentes habrían de producirse.

Asi, el día 3 de noviembre, ios sacerdotes internos remitieron a sus familiares

la mayor parte del dinero de que disponían. El plan proyectado era conocido no

sólo por sus familiares, sino por ciertas agendas de noticias extranjeras.

Nos hallamos, pues, ante un premeditado montaje de artificio, enderezado a

atraer y confundir a la opinión pública.—Madrid, a 18 de noviembre de 1973.»

 

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