Autor: Sinova, Justino. 
   Sobre el aborto y el proyecto del PSOE     
 
 Diario 16.    31/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Diario 16/31 enero-83

•JUSTINO SINOVA

Sobre el aborto y el proyecto del PSOE

La cuestión del aborto, en esta hora de España, no se puede recibir ni con la aparente sorpresa de algunos

ni con el afectado escándalo de otros. Es un problema de fibras muy complejas, que ya venía anunciado

meses atrás y del que el partido gobernante hizo bandera en distintas ocasiones.

CRONICAS DEL CAMBIO

Hay bastante fariseísmo en el estupor que parece haber causado en ciertos ambientes la decisión del

Consejo de Ministros de despenalizar el aborto en algunas circunstancias {en caso de peligro para la vida

de la madre, cuando se aprecian malformaciones ´genéticas en el feto y cuando e! embarazo se ha

producido por violación). El proyecto estaba claramente expuesto en el programa del PSOE. En un folleto

muy difundido durante la campaña electoral, «TOO medidas por e! cambio», la des-penalización del

aborto aparecía descrita en el apartado número 77. Asombrarse de que. el PSOE cumpla su programa es

una actitud, cuando menos, hipócrita.

Otra cosa es que se esté de acuerdo con et proyecto o que deban estarlo todos los votantes del PSOE. El

aborto es un problema que afecta a las convicciones más íntimas de la persona y ´no bastan unos cuantos

mítines políticos para cambiar la opinión en cuestiones tan especiales. Y aquí sí cabe preguntarse si el

PSOE va a ser absolutamente claro y limpio. En éstos momentos, además, hay que interrogarse sobre las

circunstancias políticas del planteamiento y sobre las posibilidades constitucionales del proyecto.

Veamos, los tres aspectos.

La cuestión política

El Gobierno ha sacado a la palestra e! proyecto de despenalización del aborto en momentos en que

arrecian las críticas por ciertos errores, sobre todo el gran error de RTVE, y con el aparente propósito de

desviar las atenciones. Es un recurso político que siempre ha dado buenos resultados. La gente deja de

preocupársele los asuntos molestos al Gobierno y pasa a entretenerse en otros problemas que, aunque

también crearán tensión, ésta será de muy distinta naturaleza. Es decir: al Gobierno fe duele que se le

acuse de no respetar la libertad en Televisión, pero no le afectará tanto que le ataquen los contrarios a la

despenalización del aborto.

Por lo demás, el Gobierno ha debido valorar que estos primeros meses serán menos conflictivos para su

integridad y que ´ en ellos podrá aguantar mejor el chaparrón que provocará la ley del aborto. Nada hay

que objetar a los manejos políticos que se trae el Gobierno. Son legítimos y quien mejor sabe usarlos más

dura en el poder.

La duda constitucional

La ley del aborto podría entrar en colisión con el artículo 15 (que consagra el derecho a la vida), y, según

algunos, con el artículo 1.0 (la dignidad de la persona y sus derechos) de la Constitución. Cuando se

debatió el artículo 15 en las Cortes ya quedó establecida la frontera entre abortistas y no abortistas —para

unos el feto no es sujeto de derechos, y para otros, sí—, y alguna reciente sentencia judicial se ha

pronunciado en términos parecidos a lo argumentado por los primeros, que la protección de los derechos

empieza desde el .momento del nacimiento. Aunque los términos de la disputa están muy claros, es

evidente que la ley del PSOE va a reavivar esta discusión de principio en la que se hará necesario, con

toda seguridad, un dictamen del Tribunal Constitucional.

Y habrá ocasión para deliberar sobre la .verdadera cuestión que plantean los casos contemplados en el

proyecto´ de despenalización del aborto redactado por el PSOE. Es decir: si esos supuestos justifican la

introducción de la práctica del aborto entre las actividades protegidas por el Estado o si, por el contrario,

se puede dar solución a esos dramáticos casos con la inclusión en el Código Penal como atenuantes o

eximentes de las circunstancias que llevan a una madre a abortar. Esta segunda opción parece más

conforme con el respeto al derecho a la vida.

3 El problema

Pero el más grave aspecto de la cuestión del aborto es que afecta directamente, a la conciencia de cada

uno y/exige, por tanto, que se deje una amplísima libertad de decisión a las personas. Por eso es una

solemne tontería dividir a los partidarios y a .los contrarios al aborto en izquierdas y derechas, como llegó

a Hacerse entre quienes se manifestaron a favor y en contra del ingreso de España en la OTAN, cuestión

ésta menos delicada, pero que se usó como test. En la creación de la OTAN participaron activamente los

socialistas y, sin embargo, fue el general De Gaulle quien sacó a Francia de la Alianza. Los socialistas

españoles se van convenciendo cada día que pasa de la imposibilidad de montar una estrategia defensiva

al margen de la OTAN. Y todos conocemos a hombres de derechas partidarios del aborto y "a militantes

del PSOE contrarios a esa práctica.

Por ello me parece arbitraria e inaceptable la imposición en el grupo parlamentario socialista de la férrea

disciplina de voto, tal como anunció el portavoz, Luis Sáez Cosculluela, para cuestión tan delicada de

conciencia. ¿Dónde queda el respeto a la conciencia de los católicos encuadrados en las filas del PSOE?

En el folleto electoral que antes he citado se añade esta coletilla al anuncio de la despenalización del

aborto: «asegurando el respeto a la libre conciencia de cada ciudadano». Así como presentar el proyecto

en las Cortes es cumplir el programa anunciado, dejar libertad de voto es respetar también dicho

programa. Si yo fuera diputado del PSOE rompería, en este caso de conciencia, la disciplina de voto y no

me sentiría responsable de transgresión alguna. El. mismo planteamiento se hacen diputados del PSOE

que no aceptan en conciencia el aborto voluntario.

 

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