Tribunales. 
 Condenado por injurias a un sacerdote vertidas en una revista     
 
 ABC.    18/03/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

18 DE MARZO DE 1973.

CONDENADO POR INJURIAS A UN SACERDOTE VERTIDAS EN UNA REVISTA.

Madrid. (De nuestra Redacción.) Un artículo inserto en una publicación en el que

se aludía a las actividades de un sacerdote fue objeto de Querella por Injurias

y de posterior condena del director de aquella publicación. La sentencia de Ja

Audiencia lo reprodujo literalmente, lo que no podemos hacer aquí para evitar su

divulgación. La sustancia de los hechos queda reflejada así:

El semanario «¿Qué pasa?», que dirige el procesado Joaquín Pérez-Eguía Madrigal,

publicó el 4 de marzo de 1967, con el seudónimo «Adelina de Luis>>, un artículo

en el que precisaba ciertos extremos relativos a sucesos acaecidos en la

Universidad Pontificia de Salamanca el mes anterior y que consideraba e1

articulista no habían quedado suficientemente claros en anteriores

informaciones. Se titulaba el artículo «Se sigue Información de la que

organizaron los de la "permanencia" en la "Ponti"». En él se alude al párroco de

determinado pueblo de Salamanca como «uno de los principales agitadores y

promotores áe la adhesión salmantina a la algarada valenciana)» y se le atribuye

ai propio tiempo ser conocido con un apodo de carácter netamente deshonroso para

su condición sacerdotal y célibe. «Es —añade— de los modernos liturgistas que ha

introducido en la parroquia un «rito propio» igualmente distante del vetusto

mozárabe y del felizmente inaugurado por el Concilio Vaticano II.» Asimismo le

atribuye haber desarrollado una intensa campaña en favor del «No» en el

referéndum de la Ley Orgánica,, lo que «dicen Ira enterados le valió ser

ascendido a algún puesto o encargado de algún oficio eclesíal más importante».

En la segunda, parte del .articulo se relatan y enjuician determinados actos

propagandísticos de los estudiantes de la Universidad Pontificia de Salamanca,

sin aludir al sacerdote.

La sentencia dé la Audiencia hace constar que el sacerdote aludido, querellante,

era cura ecónomo de su parroquia, «donde observaba una vida privada

irreprochable y de pobreza, a juicio de sus feligreses, repartiendo sus ingresos

y compartiendo, en ocasiones, la casa rectoral con los más necesitados, sin que

durante el tiempo qtte llevaba en dicho cargo se recibiese en d Obispado queja o

denuncia alguna sobre su comportamiento moral».

No se ha identificado al autor del artículo, publicado con autorización del

procesado.

La Audiencia de Salamanca condené » éste, por injurias graves y con publicidad,

a la pena de un mes y un día de arresto mayor, 5.000 pesetas de multa con

arresto sustitutorio de dieciséis días e indemnización de 50.000 pesetas al

ofendido.

Contra esta sentencia recurrió en casación el defensor del señor Pérez Madrigal,

alegando, que no había habido ánimo alegrando, que no había habido ánima de

injuria, sino de critica, y que los hechos eran ciertos, lo que exime de

responsabilidad, al ser funcionario público el sacerdote.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo rechaza el recurso v confirma la condena

dictada por la Audiencia., considerando, entre otros argumentos des u extensa

sentencia, que solo cabe atenerse a lo que la Audiencia asevera prefiriendo

«entré él conjunta de declaraciones e informes contrapuestos, el del

excelentísimo señor obispo de la diócesis, a cuyo tenor el querellante es un

sacerdote ejemplar" y "pocas imputaciones pueden ser tan ofensivas para un

virtuoso sacerdote católico, cual el querellante lo es, según su obispo y según

la sentencia recurrida.», como el formulado en el texto periodístico.

 

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