Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Sínodo de los obispos: dos posturas del Episcopado español     
 
 Informaciones.    12/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

SÍNODO DE LOS OBISPOS: Dos posturas del Episcopado español.

Por Abel HERNÁNDEZ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

«ES LEGITIMO HABLAR DE UNA DIMENSION POLÍTICA DEL AMOR FRATERNO»

(CARDENAL JUBANY)

«HAY QUE SOBRENATURALIZAR MAS EL PENSAMIENTO Y LA ACCIÓN DE LOS CATÓLICOS»

(CARDENAL GONZÁLEZ MARTIN).

CIUDAD DEL VATICANO, 12.—Dos cardenales españoles intervinieron ayer en el

Sínodo: el arzobispo de Barcelona, doctor Jubany, y el arzobispo de Toledo,

doctor González Martín.

El cardenal Jubany advirtió en primer lugar que hablaba «representando a la

Conferencia Episcopal Española»; Gomó se recordará, la primera parte de la

aportación del Episcopado español al Sínodo fue expuesta por el cardenal Enrique

y Tarancón. El cardenal arzobispo de Barcelona ha sido el encargado de exponer

la segunda, dentro del debate teológico.

En primer lugar, el cardenal Jubany rechazó como «parciales y desorientadoras»

tres tendencias que se daban en el concepto de evangelización: la de tipo

espiritualista o dualista —«la más ampliamente extendida entre los católicos de

España», según dijo—; la de tipo «temporalista», que «¿e da en grupos

minoritarios Muy significativos», y la tendencia de «tipo marxísta», «propia —

dijo— de algunos grupós cristianos, clérigos e intelectuales».

La opción «espiritualista o dualista» defiende que «la vida cristiana debe

quedar reducida al culto y a la moral individual»

Los cristianos de la tendencia "temporalista", "defienden con tesón que la

promoción humana siempre ha de ser previa a la evangelización» y aparten del

principio de que la Humanidad esta dividida en dos grupos: opresores y

oprimidos».

«La opción por el socialismo deriva del análisis científico de la realidad

política actual, que descubre en el socialismo marxista la única salida válida

ante las contradicciones internas del capitalismo.»

Rechazadas estas tres tendencias u opciones cristianas, el cardenal Jubany pidió

al Sínodo una mayor profundización «en la relación que existe entre

evangelization y progreso humano" o liberación integral del hombre».

El cardenal Jubany expuso a continuación ante los padres, sinodales la postura

del Episcopado español, su aportación al tema. «Una comunidad cristiana —dijo—

que na muestre preocupación por la justicia social y la promoción de los

hombres, no cumple el amor fraterno que reclama la fe cristiana.»

COMPROMISO POLÍTICO

Después abordó el tema del compromiso político, en estos términos: «La fe

cristiana nos exige crear las condiciones sociales y culturales que permitan e

impulsen la convivencia fundada en el amor fraterno, condiciciones que dependen

de las estructuras de la comunidad política. Por esto, es legítimo hablar de una

dimensión política del amor fraterno. No obstante, tes maneras concretas de

realizar el compromiso político quedan a Ja prudencia de los cristianos y, por

tanto, son en sí mismas discutibles, una lucha por la justicia —puntualizó— que

lleve consigo la negación teórica o práctica de los valores evangélicos, es

obstáculo para la misma evangelización y, a veces, negación de la misma

justicia. En resumen, la evangelizaxión no se reduce a la promoción humana, pero

la incluye y la lleva a su cima.»

Cuando la noche cubría ya la cúpula de San Pedro, ha hablado en el aula sinodal

el cardenal primado de Toledo, don Marcelo González. (Era su segunda

intervención en el Sínodo.)

El cardenal de Toledo ha advertido que hablaba no sólo en nombre propio, sino

«en nombre de un grupo de obispos españoles», que le habían rogado que expusiera

éstas ideas en el Sínodo.

Ha indicado que esto no era señal de desunión, sino de diversidad de pareceres

dentro del Episcopado de nuestro país.

Su intervención ha sido sobre los mismos temás tratados, en hombre de la

Conferencia Episcopal, pocas horas antes por el cardenal Jubany. Se sabe que el

documento presentado por el Episcopado español al Sínodo no fúe por unanimidad.

De ahí parece concluirse que el cardenal primado de Toledo, con mi pequeño grupo

de obispos, no está de acuerdo con la postura expuesta de forma «oficial» por

los cardenales Enrique y Tarancón y Jubany. Recuérdese que en su intervención

anterior, monseñor González Martín, primado de Toledo, aludió á que el obispo

diocesano corría el peligro de estar demasíado sometido —ser «prisionero» fue la

traducción oficial en lengua española a la Conferencia Episcopal.

«Del concepto mismo de evangelización —ha; dicho en su intervención—, cabe

concluír algunas afirmaciones elementales, en las que creo que, dadas las

circunstancias, hay que insistir para disipar graves equívocos.»

IDEAS DEL CARDENAL PRIMADO

Estas ideas elementales son, a su juicio, en síntesis estas:

Que todos los miembros de la Iglesia «sean fieles no sólo á la doctrina que hay

que transmitir y a las exigencias de vida que se deben proclaman, sino también a

los motivos y actitudes internas que deben guiar al que evangeliza», sobre todo,

«dos aspectos que hoy se olvidan»:

«El celo por la glorificación de Dios Padre» y «el sentido de la responsabilidad

personal, hoy muy disminuido».

Sobre este segundo aspecto dijo que «existe una tendencia generalizada a

evadirse, a cargar las culpas a la sociedad, a la Iglesia institución, a la

autoridad civil y a las estructuras».

Que se tenga en cuenta que la «sacramentalización es elemento esencial de la

evangelización» y que, consecuentemente, se creen las condiciones más adecuadas

para la frecuencia de los Sacramentos, que «son los medios más aptos para hacer

comprender la necesidad de la Iglesia-institución, hoy tan combatida».

Estar siempre a la escucha de Ja revelación ;«tal como es propuesta por el

Magisterio», potenciarse personalmente «por la oración y el estudio» y «analizar

el contexto socio-cultural con objetividad, pero ver cuales son en cada momento

y en cada ambiente los caminos más aptos para que vaya Cristo por ellos a todos

los hombres. Esta realidad no puede, por supuesto, condicionar ni el contenido

de la evangelización ni sus límites fundamentales de planteamiento». A este

propósito, el cardenal de Toledo ha dicho esta frase; «Ni los obispos de un país

ni él Sínodo tienen por qué sentar catedra, siempre muy discutible, de

sociología.»

«En resumen —ha concluido él arzobispo de Toledo— este Sínodo puede ser la gran

ocasión para reflexionar desde la fe sobre la necesidad de sobrenaturalizar

mucho mas el pensamiento y la acción de los católicas —empezando por los obispos

y sacerdotes— en orden a estar atentos a la voz de Cristo más que a la del

mundo.»

12 de octubre de 1974

 

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