Zaragoza: nota oficial sobre el caso Fabara. 
 Monseñor Cantero acepta la dimisión de los 25 sacerdotes     
 
 Informaciones.    08/08/1974.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ZARAGOZA: NOTA OFICIAL SOBRE EL «CASO FABARÁ» MONSEÑOR CANTERO ACEPTA

LA DIMISIÓN DE LOS 25 SACERDOTES.

ZARAGOZA, 8. (LOGOS.) De nueve puntos consta la mota hecha pública ayer al

finalizar la dilatada reunión mantenida por el doctor Cantero con los vicarios y

arciprestes de la diócesis de Zaragoza, reunión motivada por Ja crisis planteada

a raíz de la dimisión de veinticinco sacerdotes, los cuales se habían

solidarizado con el cura párroco de Fabara. La nota dice lo siguiente:

«Después de la reunión celebrada en la mañana de hoy, 7 de agosto, bajo: la

presidencia del señor arzobispo, monseñor Cantero, con los vicarios generales

del arzobispado y con los arciprestes, de las parroquias afectadas por la

dimisión de sus sacerdotes, la oficina diocesana de medios de comunicación

social del arzobispado transmite la siguiente nota informativa:

1.º El arzobispo de Zaragoza, monseñor Cantero, oído el parecer del Consejo

presbiterial y del Colegio arciprestal, y adoptando la actitud recomendada

unánimemente por los miembros de estas dos instituciones colegiadas diocasanas,

ha aceptado Ja dimisión presentada colectivamente por veinticinco sacerdotes de

sus cargos pastorales, solidarizados con la forma de pensar y con la linea

pastoral practicada por el señor cura regente de Fabara. De estos veinticinco

sacerdotes, veintiuno de ellos tienen cargos parroquiales; los otros cuatro son:

el consiliario diocesano de la H. O. A. C., el profesor de religión del

instituto Técnico de Enseñanza Media de Ejea de los Caballeros, el asesor

religioso para el apostolado de la carretera y un sacerdote que, designado

coadjutor de una parroquia zaragozana hace ya varios meses, no ha tomado

posesión de su cargo.

2.º En el contexto general de las circunstancias actuales, tan propicio, dentro

y fuera de España, a que surjan riesgos de clericalizar los problemas temporales

y de politizar, los problemas eclesiales y religiosos al amparo de la

legitimidad y en ciertos casos de Ja obligatoriedad moral y la denominada

"denuncia profética", el arzobispado de Zaragoza, en aras de la unidad y de la

caridad cristiana para con todos y especialmente para con las gentes sencillas

del pueblo fiel, se ha opuesto a toda manifestación externa, e incluso de mera

aceptación de firmas en favor de su actitud, deseando evitar toda polémica «obre

el tema, una vez dado ;ya conocimiento documental de los hechos al clero

diocesano y, a última hora, a las agencias nacionales de Prensa. Política Que,

por otra parte, haría inacabable y negativa, ya que en el fondo de •las diversas

actitudes subyacen no sólo dos eclesiologías y dos teologías diferentes, sino

dos concepciones diversas de la Iglesia y de la fe cristianas. En esta linea de

pensamiento, es este un caso concreto que viene a corroborar ios puntos de vista

del editorial de la revista italiana "La Civiltá Cattolica" correspondiente al

mes de marzo último bajo el titulo "Tentación de un nuevo cristianismo".

3.° Se ha afirmado que en el cese dado a don Wilberto Delso como cura regente de

Fabara, tan sólo se ha oído a autoridades y a los ricos. En ninguna forma esta

afirmación es cierta. Fue la propia asamblea parroquial reunida con ocasión de

la santa visita pastoral del señor arzobispo a Fabara, celebrada a la hora

convenida por el propio cura regente, la que formuló publicamente, entre otras,

acusaciones referentes a la libertad de los hijos, a la educación sexual de los

adolescentes, a la obligatoriedad del precepto dominical, al magisterio de la

iglesia. Estas y otras acusaciones públicas fueron, mantenidas con tal

excitación, que el señor arzobispo, ante el silencio del mismo señor cura

regente de Fabara, alli presente; tuvo que adoptar una actitud conciliadora para

salvar aquella situación.

4.° Se ha afirmado también que el señor arzobispo se te negado sistemáticamente

al diálogo; Es preciso afirmar que el señor arzobispo, de palabra y por escrito,

ha invitado al propio don Wilberto y a todos los sacerdotes del grupo a

dialogar, habiéndose únicamente opuesto a recibir a todo el grupo en cuanto tal.

El señor arzobispo recibió posteriormente a una comisión del grupo y al propio

don Wilberto. También hay que manifestar que algunos de los componentes del

grupo, entre los que figura el mismo don Wilberto, ya desde hace tiempo han

vivido en una permanente y pública actitud de ruptura no sólo del diálogo, sino

de la misma relación que impone la comunión en una misma fe y en un mismo

sacerdocio. La diócesis puede ofrecer abundantes testimonios del continuo

interés mantenido para lograr de ellos, es decir, efectiva y afectiva

aproximación no sólo al señor arzobispo, sino al núcleo principal del

presbiterio diocesano.

El propio don Wilberto, hablando de la autoridad del obispo, afirmó que si

después de un largo diálogo eí obispo tenía que adoptar una decisión contraria a

la del subdito, en ese caso «pisotearía los derechas de la persona humana». Al

día siguiente de la visita pastoral a Fabara, amonestado por el señor vicario

general para los pueblos, don Wilberto le contestó taxativamente: «Que él se

había trazado una línea y el que quisiera pasarla que la pasase.»

5." Una vez más el señor arzobispo manifestó en esta reunión con los arciprestes

que Jamás había pasado por su mente el intento de aplicar la excomunión. Asi se

lo manifestó desde el primer momento a los señores obispos de Huesca y Tarazona,

y en otra ocasión a cinco representantes del grupo en el diálogo que sostuvieron

con el mismo arzobispo, que está seguro de la falsedad de información que sobre

este lamentable tema ha recibido casi la mitad de los 25 sacerdotes; cuya buena

intención pastoral .reconoce.

6.° También es preciso constatar, una vea más, que la decisión tomada por el

señor arzobispo al cesar al señor cura regidor de Fabara, en ningún caso ha

pretendido ir contra «una determinada línea pastoral».

Este Arzobispado puede ofrecer numerosos comprobantes del apoyo y ayuda, en

todos los órdenes ofrecidos a sacerdotes del grupo y a otros muchos para

fomentar y apoyar no sólo una línea pastoral en favor del mundo del trabajo,

sino para ayudar también a sacerdotes concretos del mismo grupo en momentos para

ellos comprometidos y difíciles.

7.° El señor arzobispo manifiesta que con motivo del cese dado a don Wilberto

miró única y exclusivamente al bien espiritual de la comunidad de Fabara. Que el

cese dado en forma privada no implica «ninguna pena canónica gravísima». Más

aún, el señor arzobispo, en su conversación con cinco sacerdotes representantes

del grupo, y en conversación posterior con el citado don Wilberto, le prometió

confiarte otro cargo parroquial.

8. En esta linea de serenidad, caridad y firmeza, el Arzobispado de Zaragoza

recuerda a todos los fieles Diocesanos que la comunión de la unidad eclesial

pasa por las enseñanzas del magisterio del Papa y del obispo que en ocasiones

conflictivas cabe siempre el acudir a la Santa Sede, como reiteradamente les ha

recomendado el señor arzobispo, quien se encuentra con los brazos abiertos,

dispuesto a mantener la confianza y el afecto pastoral a todos y cada uno de

estos, 25 sacerdotes zaragozanos.

9.° Por último, el Arzobispado hace un llamamiento a la oración de los fieles

diocesanos, y a que permanezcan cada día más fielmente unidos al Santo Padre, el

Papa Pablo VI, y al pastor diocesano, asegurándoles que no íes faltarán los

servicios del ministerio sacerdotal; ni en estos momentos dé provisionalidad;»

 

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