Información Religiosa. 
 Desde dos años: sacerdotes obreros en Asturias     
 
   23/05/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Desde dos años:

Sacerdotes obreros en Asturias:

OVIEDO.—Unos dos años de existencia, cuenta ya la experiencia áe los sacerdotes-

obreros en Asturias creada por el hoy primado de España, cardenal Enrique y

Tarancón, que fue arzobispo de Oviedo antes de ocupar la sede toledana.

Según informa la revista "Asturias Semanal", que acaba de publicar su primer

número, dos jesuítas y un sacerdote con su carrera sacerdotal recién terminadas

fueron los que comenzaron esta experiencia pastoral. Actualmente en la provincia

hay irnos, quince sacerdotes dedicados a su ministerio a través del trabajo en

la construcción, minas y talleres de montaje metálicos.

Los sacerdotes-obreros en Asturias tienen reuniones mensuales y existe entre

ellos un auténtico espíritu de equipo, dice la citada revista. La media de edad

de estos sacerdotes se puede fijar en los treinta años. En este período de

actividad tes sacerdotes, en su relación con el mundo obrero, no han tenido

grandes problemas. Los obreros que tienen por compañero a un sacerdote no los

han rechazado, si bien es cierto que muchas veces ocultaban su condición de

sacerdotes a fin de pasar totalmente inadvertidos, pero, lógicamente, a la larga

terminaban sabiéndolo todos ios obreros.

Por lo que se refiere a las Empresas se han dado casos de patronos que se han

negado a admitir a un solicitante de trabqjo cuando se enteraban de su condición

de sacerdote.

Por otra parte, se ha sabido que los frailes dominicos del colegio de La

Felguera acaban de recibir autorización de su provincial en el sentido de qué

pueden dedicarse al trabajo compartiéndolo con sus obligaciones comunitarias.

Don Carlos García Huelg, sacerdote, de treinta y tres años, párroco de Barredos

(Laviana), ha manifestado en este reportaje que actualmente trabaja como

ayudante minero en el pozo "Garrió", de Hunosa. "Soy hijo de minero y a los

catorce años ya estaba en la mina. A los dieciocho sentí la vocación sacerdotal

y ahora, que tengo treinta y tres, quiero continuar trabajando como minero. Al

principio ellos (los obreros) no sabían que yo era sacerdote. Pero al mes se

enteraron cuando me vieron oficiar una misa".

Preguntado sobre si lo suyo era una experiencia transitoria, manifestó: "Pienso

seguir trabajando siempre en la mina; abajo, en el pozo, soy uno más. No les

hablo de nada ni intento captarme a los mineros con discursos ni cosas

parecidas".

Este párroco de Barredas no cobra absolutamente nada por ningún acto religioso.

"Lo hago para quitar el prejuicio de que necesito el dinero de los feligreses.

Con lo que gano trabajando puedo vivir y atender a Ia parroquia. Mucha gente

piensa que bajamos a la mina para hablar de Dios. Realmente lo que se trata es

de vivir con los que trabajan". Europa Press.

 

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