Enseñanza del caso de monseñor Añoveros     
 
 Informaciones.    11/03/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Enseñanza del >>caso de Monseñor Añoveros».

LA nota informauva de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal

Española aclara muchos de los malentendidos suscitados por el «caso Añoveros» y

tiene la virtud de devolver las aguas a sus cauces de diálogo para todos

aquellos que verdaderamente aspiran a serenar la relación Iglesia-Estado y no a

enconarla.

La Permanente del Episcopado, en Un texto publico cuidadosamente medido, deja

fuera de toda duda la rectitud cíe intenciones y de conciencia del obispo de

Bilbao. Recuerda el derecho de todo principe de la Iglesia a ejercer sus poderes

espirituales sobre su jurisdicción. Y fundamentalmente apunta la Permanente del

Episcopado a lo que modestamente este periódico había Querido señalar en su

editorial del pasado jueves: que compete a la Santa Sede el juzgar las acciones

pastorales de los obispos, y que si el Estado estima que un obispo esta violando

el orden jurídico establecido, debe recurrir a los cauces concordados

En este sentido, lo esencial del contenido de la nota de la Permanente es un

mero recordatorio de lo que todos sabían y algunos parecían haber olvidado. Que

monseñor Añoveros ha demostrado su integridad, no ya sólo como obispo de la

Iglesia, sino como ciudadano del Estado español a lo largo de toda su vida.

Que monseñor Añoveros estaba en su derecho, con arreglo a los dictados de su

conciencia, de suscribir una carta pastoral. Y que en caso de que Añoveros o

cualquier otro obispo vulnere normas jurídicas que a todos obligan, ahí está el

Concordato de 1956, sin duda envejecido, pero aun vigente, para pedir a la Santa

Sede la preceptiva autorización para su procesamiento.

La nota de la Comisión Episcopal destaca, que la homilía origen de los hechos

«sólo pretendía iluminar cristianamente, lejos de cualquier intención política

partidista?. Monseñor Añoveros, quien hace mención, a través de la nota, de «su

constante amor a España y el respeto y lealtad debidos a la unidad nacional»,

declara que es falsa la interpretación de que Con la homilía «se pretendía

atacar la unidad nacional y sembrar la. discordia entré los ciudadanos».

Sin duda, a desenfocar y apasionar el «caso Añoveros» ha contribuido la larga y

hasta ahora poco fértil negociación entre la Santa Sede y el Estado español para

la sustitución o supresión del Concordato.

Parece que lo ocurrido debe urgir a ambas partes a resolver ese permanente

problema —la existencia de un Concordato desfasado para la Iglesia y para el

Estado—, a encontrar un nuevo nivel de relación que garantice la autonomía e

independencia de los dos poderes, el temporal y el espiritual, entregando a la

Justicia lo que es de la Justicia (el dirimir las posibles actitudes delictivas

de los ciudadanos) y a la Iglesia lo que es de la Iglesia: el gobierno

espiritual de su grey.

La crisis que ha seguido a la homilía de monseñor Añoveros, a cuya solución va

encaminada la nota de la Comisión Permanente, debe ser enseñanza que aliente a

la busca de nuevo marco Jurídico, mas real y actual, para las relaciones entre

Iglesia y Estado en España Ahí está el problema de fondo. En la incongruencia de

un Estado confesional, que concede determinados privilegios a la Iglesia en

conflicto con autorizados pastores de la Iglesia. Entre un obispo y una

autoridad civil puede haber desacuerdo, y ello será inevitable y humano. Pero lo

que ao puede considerarse como situación normal es que una diferencia, por grave

que sea, deba suponer automáticamente un conflicto entre Iglesia y Estado que

divida a la comunidad.

 

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