Declaración del Episcopado. 
 Monseñor Añoveros no pretendió atacar la unidad nacional ni sembrar la discordia     
 
 Informaciones.    11/03/1974.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO

"MONSEÑOR AÑOVEROS NO PRETENDIO ATACAR LA UNIDAD NACIONAL NI SEMBRAR LA

DISCORDIA"

ES COMPETENCIA DE LA SANTA SEDE JUZGAR CON AUTORIDAD LAS ACTUACIONES PASTORALES

DE LOS OBISPOS ES NECESARIO QUE EL DIALOGO ESTE PRESIDIDO POR LA SERENIDAD Y LA

LUCIDEZ.

MÁDRID, 11. (INFORMACIONES.)

«Es falso que monseñor Añoveros y su vicario de Pastoral pretendían con la

homilia atacar la unidad nacional y sembrar la discordia entre los ciudadanos.

La homilia sólo pretendió, iluminar cristianamente, lejos de cualquier intención

política partidista, las conciencias de los católicos sobré un tema que requería

una orientación "pastoral. La Comisión Permanente manifesta su fraterna y

cordial comunición con el obispo de Bilbao» y recuerda "el derecho que tiene

cualquier obispo al libre y pleno ejercicio de su poder espiritual y de su

jurisdicción.» Las interpretaciones dadas a la homilía «resultan especialmente

dolorosos e inaceptables para guien, como monseñor Añoveros, ha demostrado

siempre su constante amor a España y el respeto a la unidad nacional». «Es

competencia de la Santa Sede juzgar con autoridad las actuaciones pastorales de

los obispos. Si el poder civil creyera encontrar en alguna de agüellas

actuaciones concretas una violacion del orden jurídico, a. él correspondería

ejercitar su actuación, utilizando los cauces concordados.» Estos son los puntos

salientes de la declaración de la Comisión Permanente del Episcopado, hecha

publica el sábado por ía taras, a propósito del «coso Añoveros». El texto de la

declaración es el siguiente:

«En el dia de ayer, viernes 8 de marzo, y con carácter extraordinario y urgente,

se reunió en Madrid la Comisión Permanente del Episcopado, con el fin de

estudiar la situación existente en la diócesis de Bilbao, como consecuencia de

hechos sobre los cuales los medios de comunicación social vienen informando en

¡os últimos días, asi como sus repercusiones en todo el país y más concretamente

en las relaciones Iglesia-Estado.

La reunión se tía prolongado por todo el día de hoy.

Durante la mañana del viernes, los miembros de la Comisión Permanente escucharon

la amplia y detallada Información de primera mano que les fue ofrecida por el

señor obispo de Bilbao, el señor cardenal presidente de la Conferencia

Episcopal, el señor cardenal primado de Toledo y el señor nuncio apostólico,

especialmente invitado con este objeto, sobre los hechos que se han venido

sucediendo a raíz de la lectura en los templos do la diócesis de Bilbao, durante

las misas del pasado domingo 24 de febrero, de una homilía titulada «El

cristianismo, mensaje de salvación para los pueblos».

Al término de sus respectivas informaciones, tanto el señor obispo de Bilbao

como el señor nuncio apostólico abandonaron la reunión, mientras la Comisión

Permanente oseguía sus deliberaciones.

Concluidas éstas, los miembros de la Comisión Permanente quieren hacer llegar a

todos los fieles, sacerdotes, religiosos y seglares, unas palabras llenas del

espíritu de amos y de verdad, de justicia,, de libertad y de paz, en el que se

inspir, la misión de la Iglesia en el mundo.

POSTURA DE MONSEÑOR AÑOVEROS

Lo primero que deseamos poner de relieve, en honor de la justica y la verdad,

son las siguientes afirmaciones que el señor obispo de Bilbao nos ha hecho en

conciencia, a lo largo de su exposición:

Le sorprendieron dolorosamente algunas interpretaciones hechas públicas sobre

la homimilía por él aprobada, délas cuales —si fueran ciertas— se seguiría

que, en su intención y en la de su vicario general de pastoral, con ella se

pretendía, atacar "la unidad nacional y sembrar la discordia entre los

ciudadanos. Lo cual —dijo— es falso y. no puede estar más lejos de sus

verdaderos propósitos.

2. - Tales interpretaciones resultan especialmente dolorosas e inaceptables para

quien, como él, amando las peculiaridades de la comunidad concreta que en cada

caso la Providencia le ha deparado, ha demostrado siempre, a lo, largo de so

dilatado servicio pastoral en las diócesis de Pamplona, Malaga, Cádiz, Ceuta y

Bilbao, su constante amor a España y el respeto y lealtad debidos a la unidad

nacional.

3. - La homilía origen de estos hechos, al igual que las otras dos

distribuidas anteriormente a los sacerdotes de la diócesis de Bilbao, sólo

pretendía iluminar cristianamente, lejos de cualquier intención política

partidista, las conciencias de los católicos sobre un tema que, según el juicio

del propio, prelado, de sus colaboradores y de los organismos diocesanos

consultados, requería una orientación pastoral.

SOLIDARIDAD DEL EPISCOPADO

La Comisión Permanente manifiesta su fraterna y cordial comunión con el señor

obispo de Bilbao en una situación ,como la presente en que las acusaciones, los

agravios, los malentendidos y la turbación que está experimentar, o nuestro

pueblo por todos estos hechos inciden de modo especial sobre él y le causan

profundo dolor.

Por lo que respecta a su actuación, ademas de reconocer y poner de relieve la

rectitud de intención con que el señor obispo de Bilbao ha procedido, recordamos

a todos el derecho que tiene cualquier obispo al libre y pleno ejercicio de su

poder espiritual y de su jurisdicción, asi como el de proyectar la luz de los

principios cristianos sobre un problema temporal concreto que afecte a los

católicos de su diócesis.

Es competencia de la Santa Sede juzgar con autoridad las actuaciones pastorales

de los obispos. Si el poder civil por su parte creyera encontrar en alguna de

aquellas actuaciones concretas una violación del orden jurídico, a él

correspondería ejercitar su acción, utilizando los cauces concordados.

Conviene, sin embargo, subrayar que en el caso presente la situación resulta

particularmente delicada y difícil, porque pone de manifiesto la necesidad de

dejar bien claras las mutuas relaciones entre la comunidad política y la

Iglesia, cada una de ellas independiente y autónoma en su propio terreno. Y en

estas circunstancias se hace necesario que el diálogo sea presidido por la

serenidad y la lucidez.

Por eso, en momentos de tan profunda preocupación, pedimos al Señor para

nosotros mismos y para todos nuestros hermanos en, la fe, cualquiera que sea su

postura y su responsabilidad, la luz y él acierto necesarios para afrontar y

resolver la situación con ánimo de concordia, de respeto y de ecuanimidad.

Por muchas que sean las diferencias de criterios y de puntos de vista, hay algo

en lo que todos hemos de coincidir y que está por encima de cualquier otra

consideración, en ocasiones como esta: el bien de nuestro pueblo, al que todos

amamos, y deseamos servir.

Sobre esta base, es siempre posible un diálogo y un entendimiento, Y para

lograrlos, los obispos estamos decididos a no ahorrar ningún esfuerzo. Madrid, 9

de marzo de 1974.»

COTINUO LA REUNIÓN

Casi contra todo pronóstico, la Comisión Permanente del Episcopado continúa

reunida hoy lunes por la mañana, Se supone que, en esta segunda parte de la

reunión, iniciada ayer domingo por la mañana, tras haber hecho publica a

primeras horas de "la noche anterior la declaración sobre el «caso Añoveros», se

habrá centrado decididamente en las relaciones Iglesia-Estado y concretamente en

el futuro del concordato vigente, considerado anacrónico por unos y por otros.

Monseñor Yanes, secretario del Episcopado, declaraba el sábado que deseaba que

«todo lo sucedido sea muy positivo para las relaciones entre la Iglesia y el

Estado». En la noche del sábado, los obispos hablan recobrado su sonrisa abierta

y. al parecer, su esperanza. Eso, al menos, traslucía de sus rostros.

Mientra tanto, monseñor Añoveros continúa en Madrid, y previsiblemente

continuará hasta que concluya la reunión episcopal de la Permanente, de la que

forma parte por derecho propio. Ayer domingo salió de la residencia de las

Operarías sin traba alguna. El obispo de Bilbao, junto con el padre tibíela,

monseñor Cirarda, actual obispo de Cordoba y antes pastor de Bilbao, y dos

sobrinos, se fue a almorzar a un céntrico restaurante madrileño. Es muy probable

que monseñor Añoveros se reincorpre hoy a su diócesis.

HOMILÍA DE AYER EN BILBAO

Ayer domingo, y ya en las misas del sábado, se leyó un comunicado o texto

homilético en las iglesias de Bilbao, distribuido por la Vicaría Genera] del

Obispado. Dice así:

«La colaboración eucaristica en que estamos participando, es un momento adecuado

para iluminar los acontecimientos a la luz de la palabra de Dios y fortalecer

nuestras vidas en el encuentro con Cristo Salvador.

En este ambiente, pues, de fe y de unión con Cristo y con los hermanos, hemos de

contemplar los acontecimientos que en estos días estamos viviendo en nuestra

diócesis.

Con este fin, y al igual que el domingo pasado, os ofrezco, con aprobación

expresa del señor obispo, la siguiente información y reflexión.

PRIMERO. — Os suponemos enterados de 1a nota informativa de este Obispado . en

que se explicaban detalladamente los últimos acontecimientos que han, afectado a

la persona del señor obispo y de su vicario general de Pastoral, y donde se

afirmaba claramente que la homilía leída el día 24 de febrero último ha

pretendido exclusivamente una iluminación cristiana sobre algunos problemas

pastorales importantes de nuestra, diócesis, sin ninguna intención política

partídista.

El señor obispo quiere manifestar su agradecimiento a todos aquellos que durante

estos dias le han visitado, a quienes han orado fielmente ante el Señor, a todos

los que de una forma u otra se han preocupado no solo por la persona del prelado

y de su vicarío general de Pastoral, sino, sobre todo, por el bien de la Iglesia

y por la paz de nuestra sociedad.

El señor obispo agradece tambien a todos la aceptación que ha tenido su deseo,

tantas veces repetido de mantener la serenidad y el espíritu de concordia.

SEGUNDO.—Por invitación expresa del señor nuncio de Su Santidad, el jueves,

pasado el señor obispo acudió a Madrid, en compañía de su vicario general de

Pastoral, pala mantener con el representante del Santo Padre una amplia

coversación.

Como miembro de la Comisión Permanente del Episcopado, quiso aprovechar su

estañóla en Madrid para participar en la reunión extraordinaria celebrada por

dicha Comisión Permanente el viernes v sábado de esta semana.

TERCERO,—De retorno ya de Madrid para encontrarse nuevamente entre nosotros, el

señor obispo quiere recordarnos que su deseo más vivo es que se mantenga la

serenidad de espíritu y la paz entre todos; que trabajemos incansablemente por

la reconciliación de quienes hemos de ser verdaderos Hermanos, como hijos que

somos del mismo Padre del cielo.

En todo momento, pero especialmente en los momentos más delicados y difíciles,

ha de ser la oración común y el amor fraterno lo que distinga a la comunidad de

los creyentes. A ello nos exhorta el señor obispo muy de corazón, esperando

encontrar un eco favorable en el espíritu de todos nosotros.

CUARTO.—El señor obispo aprovecha esta ocasión para pedirnos que nos mantengamos

en la actitud de conversión de corazón a que la santa madre Iglesia nos llama en

este tiempo de cuaresma.

Hemos de identificarnos con el espiritu de Jesús en la montaña de la

transfiguración. Aunque turbado en lo profundo de sí mismo por las exigencias de

su misión, supo adherirse a la voluntad del Padre en total aceptación.

Esta actitud de Cristo nos invita a todos los creyentes a una decisión

fundamental: escoger los caminos de Dios, estar siempre dispuestos a vivir sólo

para el Señor sin buscar apoyo en las cosas mundanas. Esta es también la

profunda enseñanza de la vida de Abraham, el padre de los creyente» (primera

lectura). Es necesario vivir siempre en la fe ante las promesas de Dios y ante

«u plan de salvación, que, al realizarse en la Historia humana, avanza con todas

las, dificultades y balbuceos que esa Historia lleva consiga.

Solamente si vivimos en esta actitud de la llegaremos a ser transfigurados —como

dice San Pablo en la segunda lectura— por la gloria de Cristo muerto y

resucitado, y se transformará nuestra pobre condición humana en te condición

gloriosa de lós hijos de Dios.

Terminamos, pues, con las mismas palabras del Apóstol:

«Hermanos míos queridos y aflorados, mi, alegría y mi corona, manteneos así en

e1 Señor.»

NOTA DEL, OBISPADO DE SAN SEBASTIAN

El Obispado de San Sebastián —según reseña dirá—, después de una reunión del

prelado de la diócesis, él obispo auxiliar y el Consejo presbiteral, ha

facilitado una comunicación para que sea 1eida en todas las misas de precepto el

sabado y el domingo. La comunicación se refiere a tes circunstancias que atañen

a la diócesis de Bilbao, a raiz de la homilía titulada «El cristianismo, mensaje

de salvación para los pueblos».

El documento expresa el sentimiento de comunión con el pastor y la diócesis de

Bilbao y el deseo de que monseñor Añoveros y su vicario de pastoral gocen de la

necesaria libertad para el ejercicio de su ministerio, «libertad —dice el

comunicado— que no sólo se debe a la Iglesia católica y a las comunidades

cristianas por su misma naturaleza,-sino que está garantizada en virtud del

compromiso solemne por parte del Estado». Por ello, añade, «solamente la Santa

Sede puede ser competente para juzgar la actuación pastoral del obispo de la

diócesis. La predicación y la enseñanza de la doctrina de la Iglesia es una de

las obligaciones pastorales fundamentales de un obispo».

«Queremos recordar a nuestros cristianos —dice el documento— que cualquier

intento de reducir el anuncio del mensaje de salvación a una» dimensiones

puramente Individuales, ignorando sus dimensiones comunitarias, supondría una

lamentable mutilación de la promesa que se nos ha hecho en Jesucristo.»

El documento finaliza con un llamamiento a la oración para que las dificultades

actuales se resuelvan en la verdad y la justicia.

ALGUNOS INCIDENTES

En varias iglesias de San Sebastián —según dirá— ¿se produjeron Incidentes en

las misas vespertinas del sábado, cuando en las mismas comenzó la lectura de

esta comunicación.

Al término de las misas vespertinas en la catedral del Buen Pastor e

iglesias de jesuitas y capuchinos, un numeroso grupo de fieles se dirigió al

Obispado para protestar por la lectura de dicho comunicado, mostrando su

disgusto y repulsa y pidiendo ser recibidos por el obispo de la diócesis. En su

lugar fueron atendidos por el secretario, quien les informó de que el obispo se

encontraba ausente.

Otras personas se dirigieron asimismo a las Redacciones de los periódicos de San

Sebastián para hacer patente la disconformidad con este comunicado.

EN PAMPLONA

También en Pamplona se leyó un comunicado-homilía del arzobispo, monseñor

Méndez, firmado también, por su obispo auxiliar, monseñor Larrauri, en torno al

caso. En. esta declaración expresan la «decidida y fraternal adhesión a la

persona del pastor y a su vicario pastoral de esa querida diócesis de Bilbao.

«Pensamos —dice la homilía— que su intervención pastoral con la citada homilía

en modo alguno ha desmentido su sincero esfuerzo por llevar a cabo esa linea

pastoral que tan claramente se define

a lo largo de su estancia en la diócesis de Bilbao .en numerosos documentos, en

los cuales ha abordado con singular acierto cuestiones tan delicadas e

importantes como el respeto y estima de las peculiaridades locales, la

independencia y cooperación para la paz, la información leal, el camino hacia la

paz y la supresión de la violencia, la recta conciencia cristiana que reprueba

la violencia, la leal cooperación con las autoridades, la independencia de todo

.poder político y económico, la humanización de las empresas, las fases para una

pacífica y armoniosa convivencia, el espíritu de í´e y caridad en la justicia,

etc.

Deseamos vivamente que el conflicto planteado se resuelva lo antes posible en

favor de aquella sana cooperación entre la Iglesia y la comunidad política

dentro de la independencia y autonomía que en todo momento deben asegurar cada

una en su propio terreno. Pedimos al Señor que la Iglesia de Bilbao pueda seguir

contando con el pastor de la Santa Sede, que la Santa Sede le ha otorgado, y

cuyas virtudes ella misma le ha puesto de relieve con ocasión de este

acontecimiento.»

 

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