La iglesia sabe muy bien que su misión no es de orden político-social  :   
 Pastoral de monseñor Añoveros, obispo de Bilbao. 
 ABC.    18/11/1973.  Página: 29-30. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

ABC. DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

PAG, 29.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HÓY «LA IGLESIA SABE MUY BIEN QUE SU MISIÓN NO ES DE

ORDEN POLÍTICO-SOCIAL, SINO RELIGIOSO»

Pastoral de monseñor Añoveros, obispo de Bilbao.

Bilbao 17. Bajo el título «Situaciones intraeclesiales y extraeclesiales», el

Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación Social de Bilbao ha facilitado

-hoy a los medios informativos una pastoral de monseñor Antonio Añoveros, obispo

de Bilbao.

En un primer apartado de esta pastoral se dice que «está escrita desde los

primeros días del mes de septiembre», aunque se demoró su publicación «a la

espera de nuestras gestiones, como es dado a conocer en el informe colectivo de

los obispos de San Sebastián, Segovia y Bilbao», y que «se han introducido

algunos detalles sobre los últimos acontecimientos». Precisa también que no se

trata de una pastoral que entre «en el campo de las estrictas cuestiones

teológicas», sino que la. «reflexión no desea rebasar la línea de lo popular, de

lo que preocupa y ocupa al pueblo sencillo».

En un segundo apartado alude a las generalizaciones y politizaciones que se

presentan en la actualidad «No pocas veces la excepción se presenta con

categoría de principio o norma» «Se etiqueta a las personas o grupos por hechos

esporádicos con juicios cargados de temeridad.» Lo que un momento fue rumor, «a

los pocos minutos ha pasado a la categoría de noticia que conmueve a la opinión

pública, sin que los responsables se detengan a considerar las graves

consecuencias que siguen sus afirmaciones privadas o públicas»

En cuanto al tema de la politización, se pregunta: «¿quién habla hoy de justos o

de pecadores de buenos o de eficientes cristianos?»; sin embargo, «para muchos,

aun dentro de un clima religioso, los hombres y las comunidades son de derechas

o cié izquierdas, de progresistas o de conservadores, de renovadores o de

inmovilistas de burgueses o proletarios, de oprimidas o de opresores, con las

consiguientes derivaciones de carácter político. En este contexto los hombres no

se agrupan o dividen por motivos religiosos, sino más bien por ideologías

políticas que pretenden arrastrar lo eclesial a sus respectivas banderías»

«A quien pretende mantener vivo el depósito de la fe de la Iglesia se le acusa

fácilmente de anticonciliar o retrógrado. A quien evoluciona con e] Concilio,

con el renovador magisterio de la Iglesia, se le coteja de hombre peligroso que

pone en entredicho la tradición de la Iglesia. Estas tales deberían oír la

palabra concreta del Papa: «No Seríamos cristianos si no fuésemos en continua

fase de renovación.» «El cristiano posee una fortuna, la fe, ante la cual no

puede retroceder.»

DEPRECIACIÓN DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

Se refiere después el prelado a la depreciación de la doctrina del Vaticano II y

otros documentos del Magisterio de la Iglesia. Cita, en este sentido, la

depreciación que existe por parte de algunos del Magisterio del último Concilio

y del Magisterio posterior, sobre todo de las más recientes encíclicas de Pablo

VI. «Se menosprecian también tos catecismos oficiales publicados por el

Episcopado" español.»

Dice también, que el pueblo quiere «sacerdotes que a través de su actuación y

presencie, nos hagan sentir la de Cristo entre nosotros». «Cuanto puede empañar

esta actitud —añade— nos debe hacer reflexionar e inclinarnos humildemente a

rectificar lo que sea preciso para la gloria de Dios, por el bien de la Iglesia,

del pueblo, con mejor inteligencia de nuestro sacerdocio tan necesarios a estas

horas cargadas de secularismos, de laicización y desacralización.»

Sobre esta presencia dé los sacerdotes, representantes de Cristo, afirma que, a

veces, falta la caridad en la presentación del mensaje ´cristiano, y «en

ocasiones partee que lo qué se trata es de hostigar con acritud, más que de

convocar a los creyentes a la revisión». «Es claro que nos debemos Integrar con

el pueblo hasta el límite de lo posible, pero esto no significa imitar a los

seglares en el vestir, ni alternar en espectáculos, lugares de reunión y

entretenimientos, estilo de conversaciones, epítetos.»

Escribe también que no desea que sea verdad lo que se dice popularmente: «Vemos

menos sacerdotes ante los sagrarios, menos sacerdotes que rezan, que practican

ejercicios-espirituales», aunque precisa que «sacerdocio y compromiso evangélico

es algo consustancial al mismo sacerdocio», y por eso el sacerdote debe ser

capas de amparar a los que sufren.

SERVIRSE DE LA IGLESIA

Dedica un capítulo monseñor Añoveros a los que se sirven de la Iglesia para sus

fines. En este sentido, entre otras cosas, escribe: «Padecemos una epidemia: la

pretensión de servirse de la Iglesia para evidentes finalidades políticas,

humanas ´y temporales. La escalada es cada día más ´explícita y publicitaria. Se

esfuerzan por maniobrar en este sentido misas y funerales, procesiones ,y,

funciones litúrgicas, celebraciones y efemérides de signo mariano o patronazgos

de santos. Unos se inclinan porque todo lo religioso de carácter público se

confunde en sus circunstancias concretas con exaltaciones políticas; otros,

porque todo lo político, sea de signo que fuere, tenga el respaldo religioso, la

bendición dé la Iglesia o el enfeudamiento de la misa» .

«¿Por qué tratar de comprometerla en opciones de política partidista con las

consiguientes derivaciones de parcialidad, atravesando en su noble misión de

independencia, de libertad, de madre y maestra de todos sin acepción de

personas? ¿O es que debe existir una Iglesia de derechas y otra de izquierdas,

una de vencedores y otra de vencidos?» «¡Ay de aquéllos que no buscan en la

Iglesia más que el trampolín para defender sus credos políticos, cuando su

proceder no coincide con el de sus opciones personales!» «La Iglesia quiere y

debe, ser paisa todos a fin de salvarlos.»

«Tampoco se puede reducir la Iglesia y las acciones dé los cristianos a sólo

meras actividades de culto o agrupaciones de improvisados carismáticos

denunciadores a ultranza. o a grupos cuya predominante finalidad sea acciones de

signo reivindicativo social.» «En una palabra, es la persona del hombre la que

hay que salvar, es la sociedad humana la que hay que renovar; por eso la Iglesia

sabe muy bien que su misión no es fíe orden político-social, sino religioso, y

dentro de esta entrañable característica exhorta a los cristianos, al

cumplimiento de sus deberes temporales, guiados por el Evangelio.»

Seguidamente alude el prelado bilbaíno a la fiebre de anónimos que se dirigen a

su persona u a otras y analiza el sentido del anónimo según el diccionario.,

Cita también las diversas formas de violencia que dan actualmente . «Nuevamente

—dice— se producen brotes de violencia que tan fuertemente nos preocupan, graves

atentados contra el orden público y personal, depreciación anticristiana del

principio de autoridad, ocupaciones de locales de culto y otros lugares

eclesiásticos que merecen respeto por parte de los creyentes 11 de toda persona

correcta, reacciones contra la institución de la Iglesia.»

Añade que también le llegan noticias sobre las circunstancias en que se

desenvuelve la vida de algunos detenidos, incluidos los sacerdotes de Zamora, y

se pregunta si no será la hora de una actitud más benévola en la aplicación de

los indultos. Bajarían muchas heridas abiertas, familias que sufren, opina el

prelado.

«Lamentamos profundamente —concluye la pastoral— los últimos acontecimientos

ocurridos en la cárcel de Zamora. Lo hemos dicho más de una vez, reprobaremos

siempre todo acto de violencia: pero sentimos y suplícamo que se les mire eon

benevolencia, dada la situación de estos sacerdotes.»—Europa Press.

 

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