Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Información Religiosa. Monseñor Acerbi, en Madrid. 
 Los obispos, entre la revisión del Concordato y los problemas de la enseñanza     
 
 Informaciones.    18/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA MONSEÑOR ACERBI, EN MADRID.

MADRID, 18. (INFORMACIONES, por Abel Hernández.) Monseñor Acerbi, «subsecretario

de Asuntos Exteriores» del Vaticano, se encuentra en Madrid desde ayer. Llegó el

mismo día que se abría la asamblea plenario de los obispos (ver INFORMACIONES de

ayer). Precisamente en el acto inaugural, como ya informamos, el cardenal

Enrique y Tarancon expuso la posición del Episcopado español sobre las

conversaciones Madrid-Vaticano, protagonizadas por monseñor Casaroli y don Pedro

Cortina, para la renovación del Concordato. A los obispos, según dijo el

presidente de la Conferencia, les parece bien este diálogo concordatario, con

tal de que se lleve a cabo «ere un clima de sinceridad y realismo para conseguir

la mutua independencia de las dos potestades, base ineludible de una franca y

sincera colaboración».. El cardenal de Madrid aludió también significativamente

al «papel que le corresponde a la Conferencia Episcopal en la práctica de estas

relaciones entre la Iglesia´ y la sociedad civil» y subrayó que el Episcopado

néspera confiadamente que puedan superarse los conflictos que actualmente

deterioran estas relaciones». Entre los conflictos, todavía alienta el «caso

Añoveros», del que el cardenal prometió un informe a la asamblea. Es de suponer

que a estas horas ya se habrá presentado. En este contexto, la visita de

monseñor Acerbi es bien significativa.

El diplomático vaticano acompañó a monseñor Casaroli en su reciente visita

oficial a Madrid. Está, por tanto, en el secreto de la negociación. Esta mañana

ha mantenido una reunión dé trabajo en la Nunciatura con el nuncio y personal de

la delegación diplomática de la Santa Sede. ¿Ha venido a informar a los obispos

de las negociaciones concordatarias o a pedir su autorizada opinión? ¿Ha traído

algún encargo especial de la Santa Sede para el Episcopado español, o acaso es

portador de alguna propuesta o contestación de la Santa Sede, al Gobierno de

Madrid en tomo a las recientes conversaciones? Como se sabe, la diplomacia

vaticana es la más hermética y misteriosa del mundo.

EL NUNCIO APELA A LA AUTORIDAD EPISCOPAL Es curioso, de todas formas, que el

nuncio aludiera ayer en su discurso de apertura a las «vías nuevas y modos

nuevos para anunciar y para vivir el Evangelio», y sobre todo, que apelara & la

autoridad episcopal. Esta frase no ha pasado inadvertida a los observadores: «En

la diversidad es más difícil la unidad; pero con el debido respeto a la libertad

que el mismo Dios reconoce y respeta, con amor y humildad, esforcémonos en

buscar siempre la unidad, evitando posturas peculiares que no son según el

espíritu de Dios. Y cuando las circunstancias lo exijan, «tanquam potestaten

habentes» (es decir, con todo el peso de la autoridad), corrijamos con firmeza

las desviaciones, ya vengan de espíritus superficiales o débiles, parciales o

equivocados, ofuscados o apasionados.»

Las interpretaciones son para todos los gustos. ¿Se refiere el nuncio, por

ejemplo, al grupo de «cristianos por el socialismo» o a la hermandad sacerdotal,

por apuntar los dos extremos? ¿Subyace en esta llamada a la disciplina y a la

autoridad la advertencia a algún miembro del Episcopado que, quizá por

obcecación, aparece poco solidario con la Conferencia Episcopal? El tiempo quizá

lo revele pronto.

LA ENSEÑANZA, TEMA CENTRAL

Por lo demás, las sesiones de la Asamblea Plenaria se desarrollan con

normalidad.

Ya ha presentado su Informe sobre el actual momento de la Iglesia española el

cardenal Enrique y Tarancón. Previamente había ofrecido otro informe el

secretario del Episcopado, monseñor Yanes. Entre el temario específico se ha

abordado el problema de la «cooperación misionera entre las Iglesias», y esta

mañana, el de los «seminal ios», que, a juicio del presidente, están superando

la crisis y en proceso de adaptación a los nuevos tiempos y a las nuevas

exigencias de la Iglesia y de la sociedad.

Sin embargo, todo hace sospechar que (además de las relaciones Iglesia-Estado,

que será el eje subterráneo de esta Asamblea plenaria) el tema descollante será

el de la enseñanza religiosa. El cardenal de Madrid y presidente de la

Conferencia fue ayer contundente a este respecto:

«Los problemas de enseñanza vienen ocupando nuestra atención en casi todas las

Asambleas plenarias, y aunque la Comisión Episcopal respectiva, con mandato

especial de la Comisión Permanente o de la Asamblea Plenaria, en algunos casos,

ha procurado actuar denodadamente en este campo, lo cierto es que ni los

problemas fundamentales han encontrado solución, ni se ve claro el porvenir

tanto respecto a la educación de la fe en los distintos centros de enseñanza

como en la tarea educacional que realiza la Iglesia.

También en esta Asamblea habremos de dedicar algún tiempo a las cuestiones de

enseñanza, y quizá convenga que se enfoquen ya de una manera decidida las

cuestiones principales que se nos plantean:

La educación de la fe —o enseñanza de la religión— en los distintos centros:

Universidad, escuelas especiales, centros de Enseñanza General Básica, etc., no

están resuelta. Y aún se podría afirmar que en algunos de ellos —en la

Universidad, principalmente— se ha llegado a una situación que es francamente

alarmante.

Por la importancia que tiene este problema universitario en esta diócesis de

Madrid, yo he tenido que tratar el asunto con sacerdotes especializados y con

profesores de Universidad que se han prestado gozosamente a estudiar el problema

y a buscar la solución —a iniciarla, al menos— de cara al próximo curso.

Y puedo aseguraros que ese problema me produce una honda preocupación, y creo

llegado el momento de que el Episcopado, colectivamente, manifieste claramente

su decisión y procure con el mayor esfuerzo abrir caminos para solucionar el

problema. Será necesario que a la vista de la información que nos presente la

Comisión Episcopal y de las posibilidades que ella pueda ofrecernos, deliberemos

seriamente sobre el mismo.

INFORMACIONES

18 de Junio de 1974

 

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