Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Probable encuentro de López Rodó y Casaroli en Madrid durante la presente semana  :   
 Por ambas partes se respira un clima de buena voluntad de dialogar y resolver los problemas pendientes. 
 ABC.    30/10/1973.  Página: 37-38. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

30 DE OCTUBRE DE 1973. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 31.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

En los meses pasados un cruce de cartas entre el Ministerio de Asuntos

Exteriores y la Secretaría de Estado habría abierto el paso a fas posibles

negociaciones para un nuevo concordato.

POR AMBAS PARTES SE RESPIRA UN CUMA DE BUENA VOLUNTAD DE DIALOGAR Y RESOLVER LOS

PROBLEMAS PENDIENTES

El tema del Concordato vuelve a saltarç al primer plano de la atención pública.

Esta vez coa motivo de los rumcres—muy probables, aunque no confirmados

oficialmente—áe un próximo encuentro de monseñor Casaroll con el señor López

Rodó.

Parece efectivamente cierto que monseñor Gasaroli—secretario del Consejo para

los Asuntos Públicos de la Iglesia, puesto equivalente en lo eclesiástico a un

Ministerio de Asuntos Exteriores—viajará entre los días 31 de octubre y 1 de

noviembre a Nueva York para encontrarse con los representantes del Concil

Foreign Relations. a efectos, según se cree, de presentar el punto de vista de

la Santa Sede en los problemas de los Santos Lugares de Palestina, En una escala

de este viaje podría, realizarse un encuentro con el ministro español de Asuntos

Exteriores, señor López Rodó. .El tema sería, sin duda, al del Concordato, cuyo

proyecto de renovación estaría ahora en un estadio previo a las negociaciones.

Como es sabido, ya hace dos años hubo un período de contactos entre Roma y

Madrid, que culminó en la elaboración fie un anteproyecto, que se abandonó sin

haber convencido ni a los ambientes políticos españoles, ni a los medios

eclesiásticos, ai a la opinion pública, por tratarse de un simple «refrito» del

Concordato de 1953, que para nada resolvía los verdaderos problemas de hoy. La

Conferencia Episcopal, que estudió el anteproyecto, se pronunció sustancialmente

contra él y manifestó la preferencia mayoritaria por tía sistema de acuerdos

parciales y graduales.

Tras dos años de estancamiento, el tema rebroto con motivo de la entrevista

celebrada el pasado 12 de enero por e1 ex ministro Lopez Bravo con Pablo VI.

Aunque esta entrevista, según informaciones que pueden calificarse de

fidedignas, pudo calificarse de especialmente tensa, y difícil, sirvió, sin

embargo, para desbloquear el problema. En ella, el señor López Bravo perentó al

Papa una carta del Jefe del Estado—cuyo texto permanece secreto— en 5a que,

según parece, se expresaba el deseo de iniciar la negociación.

La respuesta del Papa—aunque, según se cree, estaba redactada ya en el mes de

marzo— no fue enviada a España liaste después de! encuentro celebradlo en

Helsinki entre monseñor Casaroli y el señor López Rodó. En ella, monseñor

Casaroli habría expresado al ministro español que en Roma no se excluía la

hipótesis de un nuevo estudio de la posibilidad de un Concordato o ¿fe la

revisión bilateral del de 1953.

En este sentido es probable que se expresara la respuesta de Pablo VI —una

amplia carta llegada a Madrid en agosto.

Como ampliación de este encuentro en Helsinki se produjo —siempre según

Informaciones no oficiales— una carta del señor López Rodó a la Secretaría de

Estado señalando las tres condiciones previas del Gobierno español a toda

negociación:

1. Designación de un «interlocutor válido» por parte de la Santa Sede. Esta

cláusula trata de hacer claridad en un problema serio por parte eclesiástica:

2.

¿Cuál ha de ser la intervención Se la Conferencia Episcopal en el problema?

¿Parte negociante o simple asesor del Consejo de asuntos públicos romano? ¿y

cuál la intervención del nuncio? ¿Los contactos deberían mantenerse:

—como en el anterior anteproyecto frustrado— a través de la Embajada española en

el Vaticano, a través de la nunciatura en Madrid o por medio de ambas?

2. Elaboración de una lista de temas a tratar y discutir. Segundo problema

difícil que abre varias posibilidades desde un posible acuerdo genérico

inicialconcretable en acuerdos posteriores hasta la elaboración de una lista

radicalmente nueva que revise todos los problemas actuales.

3. Manifestación por parte de la Santa Sede de una «voluntad de negociar»,

que admitiría también dos interpretaciones: la de la simple voluntad de

conversar o la más amplia de compromiso previo de concordar.

Tras esta caria del ministro español hubo, según parece, y en este sentido

circularon muchos rumores, un proyecto de venida de monseñor Casaroli a San

Sebastián en el pasado mes de septiembre. Los hechos posteriores mostraron que

se juzgó preferible un previe viaje del presidente y vicepresidente de la

Conferencia Episcopal a Roma para precisar los puntos de viste del Episcopado y

lograr un acuerdo pleno entre las autoridades romanas y la jerarquía española.

Es bien sabido —aunque comentarios no bien informados hayan hablado de

discrepancias— que Roma y Episcopado español desean caminar acordes en éste y

todos los temas. Sería anormal que fuese de otro modo. Especialmente cuando se

conoce la decisión de Roma de no establecer acuerde alguno sin la previa

concordancia con el Episcopado del país.

Concretamente, en el reciente acuerdo coa Colombia, una vez elaborado el texto

del proyecto, .la Santa Sede lo envié a los obispos del país, señalando que sólo

se firmaría a! en tomo a él se manifestaba la unanimidad del Episcopado,

Aprobado en votación secreta por los obispos del país, Roma firmé el acuerdo.

La visita de los cardenales Enrique y Tarancen y Bueno Monreal a Roma —aunque

las informaciones oficiales presentaron los encuentros como de simple rutinaria

información— se centró, evidentemente, en el tema del Concordato. Largos y

repetidos encuentros entre los cardenales españoles y monseñor Casaroli y la

posterior audiencia Sel cardenal Bueno Monreal con el Papa sonrieron para la

elaboración de unós puntos de vista comunes, en los que no excluiría la

posibilidad de un nuevo Concordato, siempre que se respetaran todos los

planteamientos que hoy exige un enfoque conciliar.

Cuáles fueron estos planteamientos no se ha hecho público, pero parece que estos

puntos, señalados como imprescindibles por los cardenales españoles, fueron casi

literalmente recogidos en una carta que el cardenal Villot habría dirigido al

ministro español de Asuntos Exteriores.

Siempre sejrún informaciones no oficiales, los puntos fundamentales expuestos

unánimemente por Roma, y la Jerarquía española serían los siguientes:

1. Revisión del concepto de la confesionalidaa del Estado o prescindiendo de

él o planteándolo, al menos, como simple confesionalidad sociológica, tal v como

lo enfoca el Concordato con Colombia.

2. Renuncia total por parte de la Iglesia al privilegio del fuero, previo

el reconocimiento, por parte de la Iglesia, al privilegio del fuero, previo el

reconocimiento, por parte del Estado, de la libertad de la Iglesia para predicar

el Evangelio entero, con sus consecuencias sobre la vida social y cívica del

pais.

3. Renuncia total, por parte del Gobierno, al privilegio de presentación de

obispos. La Santa Sede aceptaría una prenotificación de los obispos

residenciales, siempre que se considerase que esta prenotificación no tiene

nada, que ver con cualquier forma de derecho de veto, confusión a la que se

prestarían fórmulas como la llamada «prenotificación eficaz» defendida antaño

por algunos. Respecto a los obispos auxiliares, Roma seguiría la práctica que

usa, en todo el mundo en el sentido de designarlos sin siguiera prenotificación.

4. Reconocimiento de la plena libertad de las asociaciones creadas por la

autoridad eclesiástica y de ella, dependientes dentro del campo 40 su

competencia, tanto estrictamente religioso como de iluminación evangelica del

orden temporal.

5. Reconocimiento de este mismo campo de libertad, para las

publicaciones dependientes de la autoridad eclesiástica.

6. Reconocimiento de la plena libertad de la Iglesia en el campo de la

enseñanza religiosa. Esta enseñanza, en los centros estatales, dependería de la

autoridad eclesiástica en cuanto a la designación del profesorado y libros de

texto.

7. Esta misma dependencia ae la Jerarquia eclesiástica tendrían los medios

de comunicación social de alcance nacional en lo referente a los programas

religiosos.

8. Reconocimiento de la personalidad jurídica de la Conferencia episcopal y

aceptación de sus Órganos como interlocutor válido normal en los contactos con

las autoridades del Estado.

9. Búsqueda de una «formula equitativa» para los problemae económicos del

culta y clera.

El planteamiento, como se ve, se situaría mucho más en el campo de las

libertades que en el. de los privilegios o exenciones económicas. De ser exacto

este resumen, ¿sería facíl, dífícil, probable e inalcanzable el acuerdo? Este

parece ser hoy el estado de la cuestión. La opinión con mayor fundamento se

inclinaría a aceptar la posibilidad de un Concordato, pero no a la facilidad o

rapidez vertiginosa de su negociación. Es un problema, demasiado serio para

realizarlo urgidos por las prisas. Cuando se dice ingenuamente que «él Vaticano

no tiene prisa», «meriende ver en que una especie de añagaza de la Secretaría de

Estado para dilatar los acuerdos, se ignora, algo muy sencillo: Que nadie

sensato tiene prisa en cuestiones que han de regular problemas hondos. Entre

quienes aman a España y a la Iglesia puede

haber discrepancias en torno a la conveniencia o no de un Concordato, pero nj

die que ame a la una y la otra puede desear la precipitacíón. Lo que parece

cíerto es que la «buena voluntad» de dialogar resolver los problemas

pendientes existe por ambas partes. En este sentido hay c¡; valorar los

encuentros que en estos últimos meses se han mantenido en Helsinki en Boma. En

esta linea puede preverse encuentro entre monseñor Casaroli y señor López

Rodó en Madrid si los rum res de que informamos se confirman.

P. MARTIN DESCALZO.

 

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