Relaciones Iglesia-Estado     
 
 ABC.    02/02/1974.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC SÁBADO 2 DE FEBRERO DE 1974. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 18

RELACIONES IGLESIA-ESTADO

Uno de los temas que ocupa el primer plano de la actualidad es el dejas

relaciones entre la Iglesia y el Estado, cuya evolución está jalonada desde hace

algo más de medio año por una serie de hechos que muestran una clara tendencia

hacia la armonía.

El primer hecho que merece recordarse es la declaración programática de • 14 de

junio del Gobierno, que presidió el malogrado almirante Carrero Blanco, en la

que se decía: «El Gobierno inspirará sus relaciones con la Santa Sede en los

sentimientos de afecto filial a la Iglesia católica y en el reconocimiento de su

misión espiritual, afirmando solemnemente el principio de la recíproca

independencia entre la Iglesia y el Estado y de la leal colaboración entre ambas

supremas potestades.

Tres semanas después, el ministro de Asuntos Exteriores, señor López Rodó;

sostuvo una larga entrevista en Helsinki el 5 de julio con el secretario del

Consejo para Asuntos Públicos de la Iglesia, monseñor Casaroli. El día 10 del

mismo mes, el cardenal Tarancón mantuvo una cordial conversación con, el

almirante Carrero en la sede de la Presidencia del Gobierno.

El día 20 de julio, en su discurso ante las Cortes el presidente Carrero Blanco

afirmó: «El Estado español, deseoso de que sus relaciones con la Iglesia

católica tengan un marco ajustado a las exigencias de la era presente, ha

renovado en fecha reciente el ofrecimiento hecho en 1968 por Su Excelencia el

Jefe del Estado a Su Santidad el Papa para una revisión y puesta al día del

vigente Concordato, con el fin de perfeccionar, después del Concilio Vaticano II

y en el marco de nuestras Leyes Fundamentales, las relaciones entre la Iglesia y

el Estado español.»

El día 31 del propio mes de julio, Su Santidad Pablo VI dirigió una extensa y

afectuosa carta a Su Excelencia el Jefe del Estado.

El 20 de septiembre, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Villot,

dirigió una carta al ministro español de Asuntos Exteriores sobre la revisión

del Concordato, que fue ampliamente comentada por la Prensa española.

El cardenal Tarancón en sus recientes declaraciones sitúa cronológicamente la

distensión entre la Iglesia y el Estado en el mes de octubre. Esta distensión y

los avances conseguidos a nivel diplomático dieron lugar a la venida a España de

monseñor Casaroli durante los días 1, 2 y 3 de noviembre, quien sostuvo largas

conversaciones con el señor López Rodó y se entrevistó con el presidente del

Gobierno, almirante Carrero Blanco, por espacio de una hora. En el comunicado

conjunto publicado al término de su visita a España se hizo constar «que se

había examinado especialmente lo relativo a las negociaciones para la revisión y

actualización del vigente Concordato». «Ambas partes —dice el comunicado— han

confirmado la decisión expresada anteriormente por sus autorizados

representantes de estar dispuestos a llevar a cabo dichas negociaciones. A este

respecto se han recordado las palabras contenidas en la carta dirigida por Su

Santidad el Papa Pablo VI a Su Excelencia el Jefe del Estado español, con fecha

31 de julio de 1973, en !a que expresa el "ferviente deseo de que la Iglesia de

España, en consonancia con su propia misión e incumbencia, pueda cooperar con el

Estado al bien común del pueblo español".»

El día 6 del mismo mes de noviembre, el cardenal primado, don Marcelo González,

se entrevistó con. el presidente del Gobierno, y el día 14 tuvo lugar otra

entrevista del cardenal Tarancón con el almirante Carrero, a la que aquél ha

hecho referencia en sus aludidas declaraciones diciendo que fue muy positiva y

de ella salió muy satisfecho.

Exactamente dos semanas después de la visita de monseñor Casaroli tenía lugar en

el Vaticano un canje de cartas de fecha 17 de noviembre del secretario de

Estado, cardenal Villot, y del ministro español de Asuntos Exteriores. De ello

dio cuenta nuestro corresponsal en Roma Eugenio Montes, quien decía en su

crónica que en las cartas entrecruzadas ambas partes manifiestan su honrada

voluntad de llevar a buen puerto la negociación para la actualización del

Concordato. «Estas cartas confirman —añadía— que, en principio, la solución ha

sido encontrada y sólo es cuestión de negociar pormenores.»

En esta misma línea de acercamiento entre la Iglesia y el Estado hay que situar

la visita del cardenal Tarancón al nuevo presidente del Gobierno, don Carlos

Arias Navarro, el pasado día 17 de enero, y las visitas al Papa del cardenal

primado de España y del cardenal arzobispo de Madrid. En las manifestaciones a

la Prensa de este último a que antes nos hemos referido, alude «a las

declaraciones que, tanto por parte eclesial como por los dos últimos Gobiernos,

se habían hecho sobre el principio de una independencia mutua entre la Iglesia y

el Estado, pero con un trato y una colaboración cordial», y señala también como

«normales» los nuevos encuentros con el Gobierno, en un clima que —ha dicho el

cardenal— ya tenía en su programa el anterior Gobierno de «independencia mutua»

y «colaboración cordial».

Como españoles y como católicos debemos felicitarnos de que prosiga esta clara

tendencia al acercamiento entre la Iglesia y el Estado iniciada hace poco más de

seis meses. No se nos oculta que las negociaciones para la actualización del

Concordato serán laboriosas. Todas las negociaciones concordatarias entre España

y la Santa Sede han durado varios años y siempre cabe pensar que puedan surgir

dificultades y obstáculos de cierta consideración. Pero lo importante es que

exista buena voluntad y que no se soslaye ninguno de los problemas que plantea

un correcto entendimiento entre la Iglesia y el Estado español.

Es preciso que se aborde la totalidad de las cuestiones concordatarias con

visión de conjunto, pues quedó felizmente superada la fase en que se propugnaba

por algunos la estipulación de meros «acuerdos parciales», que no habrían sido

más que simples parches y que no hubieran hecho posible e! justo equilibrio que

ha de presidir todo buen entendimiento entre 3a Santa Sede y España. Tratar de

resucitar, corno se ha dicho en algunos comentarios, la tesis de los «acuerdos

parciales» sería un evidente retroceso después de la categórica afirmación

contenida en la declaración conjunta publicada el 4 de noviembre tras la visita

de monseñor Casaroli, según la cual ambas partes están dispuestas a llevar a

cabo negociaciones «para la revisión y actualización del vigente Concordato».

 

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