Pastoral del cardenal Tarancón en la campaña contra el hambre     
 
 ABC.    30/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PASTORAL DEL CARDENAL TARANCQN EN LA CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE

«Otra vez sale este año a la palestra la Campaña contra el hambre para despertar

nuestra conciencia adormecida», afirma el cardenal-arzobispo de Madrid-Alcalá y

presidente de la Conferencia Episcopal española, monseñor Vicente Enrique y

Tarancón, en. una exhortación pastoral difundida recientemente y en la que hace

referencia a esta campaña, que este año celebrará el Día del Ayuno Voluntario el

próximo 8 de febrero.

Esta campaña viene a «decirnos que. a pesar de los esfuerzos que se han

realizado hasta ahora, continúan siendo muchísimos (¿las dos terceras partes de

la Humanidad?) los que no disponen del suficiente alimento ni tienen la

suficiente instrucción, los que luchan desesperadamente contra la miseria y son

vencidos por enfermedades que fácilmente se superan ya en los pueblos

desarrollados».

Las mujeres de Acción Católica que organizan la campaña, dice más adelante

monseñor Tarancón, «han querido unir la austeridad y el sacrificio a la ayuda

que se presta en favor de los que padecen hambre. Es, me atrevería a decir, la

manera auténticamente cristiana de concebir y realizar la campaña contra el

hambre en el mundo: sentir en nuestra propia carne, aunque sea un día, el dolor

y el sufrimiento de la escasez que en ellos es miseria. Para ello —precisa— han

establecido el Día del Ayuno Voluntario, que se celebrará el día 8 de febrero

este año, y quieren que parte de nuestro donativo sea fruto de alguna renuncia

voluntaria».

Seguidamente dice el prelado: «Es una realidad que conviene recordar que nuestro

pueblo ha conseguido en los últimos años un desarrollo económico extraordinario

y una elevación notable del nivel de vida. Gracias a esto vivimos todos mejor,

aunque también entre nosotros existen diferencias excesivamente ostentosas que

debieran remediarse. Pero no olvidemos que esa mejora que nosotros hemos

conseguido aumenta, nuestra responsabilidad con respecto a las carencias casi

absolutas de algunos pueblos y a la miseria de millones de hombres.»—Cifra.

 

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