Ofrenda de Unión Nacional Española al Apóstol Santiago. 
 Deseamos conservar la paz  :   
 Tan dramáticamente instaurada y tan esforzadamente sostenida. 
 El Alcázar.    07/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Ofrenda de Unión Nacional Española al Apóstol Santiago.

DESEAMOS CONSERVAR LA PAZ

(tan dramáticamente instaurada y tan esforzadamente sostenida)

Unión Nacional Española, que preside don Gonzalo Fernández de la Mora, ha celebrado un amplio

programa de actos en Santiago de Compostela. Entre otros actos, se reunió la Junta Nacional del Partido y

la Asamblea Regional de Galicia, estudiando detenidamente la postura ante el Referéndum. También

depositaron una ofrenda al Apóstol Santiago. Con este motivo, el Sr. Fernández de la Mora pronunció la

siguiente invocación en la catedral:

¡Apóstol Santiago!

Unos hombres que representan a otros muchos millares repartidos por la varia y dilatada geografía de la

Patria, vienen hoy en peregrinación hasta las reliquias del Patrón de las Españas, hogar del espíritu

hispánico y de la Europa mejor, para ofrecer un sacrificio y para formular tres peticiones en esta crítica

hora Nacional:

Nuestro Pueblo ha conocido guerras civiles y exteriores en tan gran número, que nunca habíamos tenido

un periodo de paz tan prolongado como el de las últimas décadas. Deseamos conservar esa paz tan

dramáticamente instaurada y tan esforzadamente sostenida. Y aspiramos a que se perfeccione cada día,

para lo cual es preciso desterrar la violencia, no sólo en su forma física, sino también en esa

manifestación verbal que, so pretexto de libertad, está reapareciendo con la peligrosa insistencia, que la

paz de los cuerpos lo sea también de los espíritus.

En su pasado tan relativamente próximo que algunos de nosotros lo hemos vivido, nuestra Nación

padeció hambre de pan y de justicia. Cada año nos alejábamos más de los niveles de vida de otras grandes

naciones, que un día no distante habían sido nuestras inferiores o nuestras iguales. En las últimas décadas,

la eficacia de unas instituciones hizo posible que la robusta laboriosidad de todos contribuyera a crear una

infraestructura económica y social que nos ha situado entre las diez primeras potencias industriales de la

tierra, y que nos ha elevado a la condición de país desarrollado. Y los bienes creados han sido distribuidos

cada vez más equitativamente entre todos, especialmente entre las gentes más modestas. Deseamos que

ese gran patrimonio nacional, fuente del común bienestar, se conserve y acreciente cada día, y que no

caigamos ni en la frivolidad que deteriora, ni en el resentimiento que destruye. Y deseamos todavía con

más fuerza que continúen desapareciendo las desigualdades injustas, las discriminaciones y los

privilegios.

Nuestros padres libraron una guerra fraticida que, en realidad, fue la culminación de radicales

discrepancias ideológicas. No fue una lucha de clases, sino de concepciones del mundo. El humanismo de

raíz cristiana se vió amenazado de aniquilamiento por un materialismo ateo, alienador y violento.

Deseamos que esa situación trágica no sea resucitada por los reacios a la generosa reconciliación y a la

razonable tolerancia, por quienes son víctimas de la vehemencia revanchista o del maximalismo

revolucionario. Deseamos el entendimiento pacífico de todos los españoles mediante el diálogo, la

moderación y la constante búsqueda del bien común.

Estos son los tres grandes bienes colectivos que también colectivamente pedimos hoy, y que prometemos

apoyar con nuestras obras en todos los momentos de nuestra vida privada y en nuestra acción pública

como miembros de U.N.E.

Que Dios escuche nuestra oración española y jacobea.

Alcázar

04/12/1976

 

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