Autor: P. A.. 
   Cardenal Konig: la religiosidad del mañana     
 
 ABC.    16/02/1974.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC, SABADO 16 BE FEBRERO DE 1974.

CARDENAL KONIG: LA RELIGIOSIDAD DEL MAÑANA

Roma 15. «El hombre del mañana será, al menos, tan religioso como el de hoy», ha

manifestado el cardenal Konig, arzobispo de Viena y presidente del Secretariado

para los no creyentes, en una conferencia que acaba de pronunciar en Roma: «El

porvenir de la religión».

Durante siglos —-ha dicho el cardenal— el hombre no se ha preocupado del

porvenir de la Humanidad. En los tiempos de paz, no se creaba inquietudes; en

los de guerra, estaba demasiado ocupado en luchar por su supervivencia. Pero

ahora el progreso vertiginoso de nuestra época no puede continuar hasta el

infinito. Las fuentes de energía tienden a acabarse, la polución aumenta. Estos

dos hechos indican que el desarrollo tiene sus límites. Y si se analiza el

porvenir de la Humanidad, hay que analizar el porvenir de la religión:

¿Sobrevivirá a nuestro mundo pluralista y seculuarizado ? El carácter laico de

los Estados se extiende cada vez más y la práctica religiosa está en continua

baja.

El arzobispo de Viena ha afirmado que se habla mucho de secularización, pero que

éste no es un problema específico de nuestra época. En la Edad Media ¿no estaba

tan secularizada la sociedad que San Francisco de Asís tuvo que oponer el ideal

de la pobreza al del poder y la riqueza ? Actualmente, esta apariencia exterior

de secularización y relajamiento religioso no deben hacer olvidar ciertos hechos

que indican realmente una evolución inversa. Florece el sintoísmo, el budismo y

el cristianismo´ en Japón, se renuevan las religiones sincretistas en África y

América Latina, se desarrollan los movimientos carismáticos en Norteamérica y

permanecen las creencias religiosas en U. R. S. S. (a pesar de medio siglo de

propaganda antirreligiosa) y en los otros países comunistas; la persecución

parece dar un nuevo empuje á la religión.

¿Qué porvenir espera al cristianismo? La intervención de Dios en el mundo y en

3a Historia distingue al cristianismo de todas las religiones. Pero, guardando

fidelidad a lo que es específicamente cristiano, hay que desechar dos

tentaciones: rechazar la letra del Evangelio para no conservar más que el

espíritu, o no ver en él más que una enumeración de prescripción y condenas,

olvidando el espíritu. Es necesario distinguir entre lo inmutable de la fe

cristiana y sus manifestaciones externas. «Estas pueden y deben cambiar, pero no

desaparecer, pues el hombre las necesita para expresar su fe. Se puede someter

la Sagrada Escritura a todas las críticas y análisis posibles, pero sin

«purificarla» de sus elementos místicos, pues esto sería traicionarla. La

cuestión del porvenir de. la reliarión sobrepasa el terreno de la experiencia

científica; es esencialmente un problema de fe en Dios y en el hombre. Si la

Iglesia se muestra incapaz de dar una respuesta a los problemas del hombre

moderno, éste la buscará en otra parte».

El problema del porvenir de la Iglesia no es idéntico) al del porvenir de la

religión, ha precisado el cardenal. Todos tenemos conciencia del foso que se

abre hoy entre la fe y la práctica religiosa. Es necesario hacer revivir la idea

de una «Iglesia, sacramento de salvación». Es necesario dejar de hacer de la fe

un «asunto privado», pues así la fe pierde la dimensión comunitaria que le dio

Cristo.

La «teología de la muerte de Dios», la tentativa de salvar la fe sin Dios, no es

ya lo «más moderno», ha quedado atrás, afirmó el cardenal Konig. Ni Dios ni la

fe tienen necesidad de ser salvadas. Son los hombres quienes deben ser liberados

de su ceguera. Así podrán creer mejor, esperar y amar y asegurarán el porvenir

de la religión, en particular del cristianismo.—P. A.

 

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