Urge separar las funciones de la Iglesia y el Estado     
 
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URGE SEPARAR LAS FUNCIONES DE LA IGLESIA Y DEL ESTADO>.

MADRID. 23. (INFORMACIONES.) _ Don José Giménez y Martinez de Carvajal,

catedrático de Relaciones iglesia-Estado en la Universidad ele Madrid, ha

pronuncíado Una conferencia en el Círculo de Estudio de la Asociación Católica

Nacional de Propagandistas, dentro de un ciclo dedicado al examen de la revisión

del Concordato español De dicha conferencia ofrecemos el extracto siguiente:

El Concordato español de 1952. algunas de cuyas disposiciones fundamentales

provienen de acuerdos anteriores firmados a partir del año 1941 esté hoy

sometido e revisión. El Concordato no responde ya ni a la realidad socio-

religiosa española ni a los principios doctrinales admitidos hoy acerca de las

relaciones entre la Iglesia y el Estado.

FORMA DE HACER LA REVISION.

La postura más radical propugna la supresión del Concordato. Estiman

los qize la defienden que la institución concordataria pertenece a! pasado y

carece de sentido en Is moderna doctrina eclesiológica e íuspublicista. Efe

curioso que esta postura viene a coincidir, al menos formalmente, con la

doctrina tradicional de considerar al Concordato como un mal menor. Tal vez

ambas doctrinas, con sus radicales diferencias, pecan de un exceso de idealismo

al presuponer, cade une desde su punto-de vista, una iglesia y un Estado

perfectos. Los acuerdos entre la Iglesia y los Estados pueden seguir

siendo tía instrumente idóneo para dar una mayor firmeza y garantía, con la

intervención del orden supranacional, a las normas instas e igualitarias

que deben existir en el ordenamiento interno. En el mundo actual ge tiende a

reforzar y garantizar las normas justas de derecho interno mediante los

compromísos internacionales, la firma, por ejemplo, de la Convencíón Europea

para la Salvaguardia de los Derechos Humanos no constituye un Obstáculo,

sino que, por el contrario, refuerza y garantiza la tutela de eso mismos

derechos consagrados en las constituciones de los Estados firmantes, Lo

importante es que el acuerdo entre la Iglesia y el Estado no cree una situación

privilegiada para la Iglesia ni establezca normas que no respondan al sentir del

pueblo y de los fieles.

Admitida la utilidad y hasta la conveniencia de un acuerdo escrito entre la

Iglesia y el Estado, lo que no parece aconsejable, al menos actualmente en

España, es la elaboración de un Concordato tradicional en el que se regulen,

hasta en sus más mínimos detalles, todos los problemas planteados en el momento

actual.

La evolución y el proceso constitucional y normativo, tanto en la Iglesia como

en el Estado, parecen aconsejarlo. La urgencia por otra parte, de afrontar

ciertos problemas de gravedad parece exigir le firma de acuerdos básicas

parciales, dejando para más adelante —coa un estudio sereno y a la luz de las

nuevas circunstancias—- la solución de problemas más técnicos y complejos.

Algunos de los cuales podrían quedar para acuerdos a nivel de conferencia

episcopal e ínclusó de normas unilaterales de la Iglesia o el Estado, previa

audiencia de la otra parte.

CONTENIDO DE LA REVISIÓN

Lo mas urgente es una clarificación y una separacion de las funciones y

actividades propias de la Iglesia y el Estado. En el caso espáñol parece que son

tres los puntos fundamentales.

Primero.—Revisión del concepto de confesionalídad, pasando, tal vez, de una

confesionalidad expresa, doctrinal y excluyente, a otra real y sociológica,

conforme al sentir más generalizado del pueblo español.

El Estado quedaria liberado del compromiso formal de legislar conforme a los

principios cristianos por motivos doctrinales, debiendo. lo nacer en cuanto y en

la medida en que respondas al sentir del pueblo. La iglesia, en cambio, podría

libremente denunciar aquellas situaciones o normas que, en. su criterio, no

responden a ios principios evangélicos, sin que su denuncia tenga más efectos

que los de orden puramente doctrinal e intraeclesial.

Segundo.—Renuncia formal del Estado a intervenir en la vida y organización de la

Iglesia, y especialmente al nombramiento de sus pastores. La renuncia a

intervenir en e1 nombramiento de los obispos debe ser total, sin que se

sustituya el actual derecho de presentación por ninguna otra fórmula que espresa

es tácitamente constituya un derecho de veto o disminuya © entorpezca lo mas

mínimo !a absoluta libertad de la" Iglesia en ese punto.

Tercero. — Renuncia, de la Iglesia a todo privilegio o situación privilegiada

dentro del ordenamiento español. El Estatuto de la Iglesia debe ser en España el

que le corresponde —dentro de un ordenamiento justo y respetuoso con las

personas y los grupos sociales— de acuerdo con ¡a función social Que realiza.

Después de un acuerdo básico en el que los tres puntos señalados quedaran

resueltos, se podía proceder a la elaboración de otros acuerdos —algunos a nivel

de conferencia episcopal— para regular todas las otras materias contenidas en el

Concordato vigente. Regulacíón qué en muchos casos debería quedar a la

legislación de la Iglesia o el Estado, ya que no constituyen propiamente objeto

de regulacion conjunta.

 

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