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 Tomó posesión el nuevo vicario general castrense     
 
   26/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Tomó posesión el nuevo vicario general castrense.

Monseñor fray José López Ortiz ha tomado posesión a mediodía de ayer como

arzobispo de Grado y vicario general castrense, en una ceremonia celebrada en la

Seal Basílica de San Francisco el Grande, a la que asistieron los ministros de!

Ejército, Marina, Aire, Gobernación y Justicia.

El nuevo vicario general castrense y arzobispo titular de la sede de Grado

(antigua circunscripción eclesiástica de Venecia), hasta su nombramiento era

obispo de la diócesis de TúyVigo. Nació en 1898 en San Lorenzo del Escorial

(Madrid), y se doctoró en Derecho Civil y Canónico, disciplina en la que logró

cátedra en las Facultades civiles de Santiago y Madrid. Se ordenó sacerdote en

1822, y después de ocupar varios cargos fue designado asesor nacional del S. E.

U.; pertenece a la Academia de Derecho y en 1966 fue nombrado consejero electivo

del Consejo de Estado.

En el presbiterio, que sei hallaba ornado con flores y tapices, ocuparon sus

respectivos sitiales el nuevo arzobispo de Grado, que, junto al nuncio, se

situaron al lado del evangelio. Al lado de la epístola asimismo se hallaban el

arzobispo de Madrid-Alcalá, doctor Morcillo, y el obispo de Avila, monseñor

Romero de Lema.

Concluidas las preces al pie del altar, el secretario del Vicariato castrense

dio lectura a las bulas pontificias por las que se nombra al nuevo arzobispo de

Grado. Acto seguido, el nuncio de Su Santidad, monseñor Dadaglio, pronunció una

breve alocución, en la que primeramente expresó su satisfacción al asistir a la

toma de posesión fiel nuevo vicario de la jurisdicción castrense, a quien deseó

toda suerte de éxitos en su función pastoral.

Luego de elogiar las cualidades personales e intelectuales de fray José López

Ortiz, monseñor Dadaglio aludió a las declaraciones conciliares sobre el

Ejército, y ensalzó el espíritu cristiano que siempre ha adornado a las Fuerzas

Armadas españolas.

Se dirigió a los fieles seguidamente el nuevo vicario general para poner de

manifiesto su amor paternal a las Fuerzas Armadas, las que deben vivir en la

gracia y paz de Cristo. Finalmente tuvo un recuerdo para su predecesor en el

cargo, el fallecido monseñor Alonso Muñoyerro, vicario que durante sa dilatada

función pastoral gozó de la confianza y cariño del Ejército español.

Nuevamente fueron rezadas varias preces, y a continuación el nuevo arzobispo

impartió la bendición papal, tras de la cual se entonó un "tedeum".—Cifra.

 

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