El Concilio impone una revisión a fondo de las relaciones Iglesia-Estado  :   
 Conferencia del subsecretario de Justicia. 
 ABC.    10/11/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. VÍERNES 13

«EL CONCILIO IMPONE UNA REVISIÓN A FONDO DE LAS RELACIONES IGLESIA-ESTADO

Conferencia del subsecretario de Justicia.

Una importante conferencia sobre las relaciones iglesia-Estado fue

pronunciada ayer en la Academia de Jurisprudencia de Valencia por el

subsecretario de Justicia, don Alfredo López. Tras subrayar que sus palabras

eran pronunciadas a título puramente personal, y como tales debían ser

interpretadas, «Son Alfredo López se refirió a la inserción en la política

religiosa, de los Estados y en su ordenamiento de la libertad religiosa, el

reconocimiento especial de un grupo religioso y la confesionalidad. Refiriéndose

a ésta ha sostenido que los propósitos que ella entraña, no pueden recibir la

forma de obligaciones que, llevadas a un documento bilateral como es un

Concordato, engendren a favor de la Iglesia correlativos derechos. El Magisterio

de la Iglesia y su derecho de formular juicios morales, no puede quedar

supeditado a un Acuerdo entre el Estado y la Iglesia. Sólo cuando existiera una

norma doctrinal, determinada coa suficiente precisión, podría producir la

declaración de confesionalidad, efectos jurídicos.

En la segunda parte de su conferencia, el subsecretario de Justicia se ha

referido a la revisión del Concordato.

En un procese juicioso de nuestra política religiosa, el paso subsiguiente a un

Concordato que ofrece la imagen de una Iglesia sobrecargada de privilegios, no

es la ausencia de Concórdalo, sino uno nuevo & la revisión a fondo del actual.

En la nueva situación concordataria, los privilegios concedidos por el Estado a

la Iglesia deben desaparecer en cuanto contraríen el principio de no

diserminacion por motivos religiosos, salvo aquellos que resolten justificados

por las circunstancias peculiares del pueblo español y el bien común del mismo.

Ya en noviembre de 1966, los obispos de España expresaron, can viva complacencia

por parte del Romano Pontífice, su total y favorable disposición a 1a renuncia.

En cuanto al nombramiento de obispas, la prenotificación, praxis habitual de la

Sania Sede con tódos los Estados para darles lugar, comprensivamente, a que

puedan formular con eficacia observaciones de carácter político, parece fórmula

suficientemente satisfactoria.

Habiendo dicho el Concilio, cuando pedía a las autoridades civiles que

renunciasen a sus derechos o privilegios sobre nombramiento de obispos, que esto

se hiciera "previo acuerdo con la Sede Apostólica" y formando parte el sistema

de negociación de un contexto de obligaciones y de derechos recíprocos, el

"previo acuerdo con la Sede Apostólica" suponía, en el caso de España, una

revisión del texto concordatario para que todo él, y no sólo el artículo

referente al nombramiento de obispas, fuera puesto al día a la luz del Vaticano

II: El deseo de que desaparezcan situaciones que puedan empañar el rostro de la

Esposa de Cristo, hace pensar en la actual inclusíón en los presupuestos del

Estado, de una dotación ecónomica a favor de la Iglesia. La aplicación del

principio de subsidiariedad tan fuertemente inserto en la doctrina de la Iglesía

católica, guarda interesante relación con la desaparición de la dotación

económica, ya que, según ese principio, la Iglesia, no por privilegio, sino en

igualdad con los demás ciudadanos y sociedades, recibiría del Estado las ayudas

justas.

Destacadamente saludable y clarificadora resulta la aplicación del principio de

subsidiariedad en capítulo de la enseñanza. España tiene en esta hora el deber

de llevar a feliz término la revisión de sis sistema de relaciones coa la

Iglesia católica, tal como lo reclama un estado de opinion que desea una

revisión total a la luz de las orientaciones del Concilio Vaticanos II.

 

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