Es una herejía la separación moral de la Iglesia y el estado  :   
 Se puede defender la separación económica y administrativa de ambas entidades. 
 Arriba.    01/12/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

INFORMACIÓN NACIONAL

"ES UNA HEREJÍA LA SEPARACION MORAL DE LA IGLESIA Y EL ESTADO"

"SE PUEDE DEFENDER LA SEPARACIÓN ECONOMÍCA Y ADMINISTRATIVA DE AMBAS

ENTIDADES"

Pastoral de monseñor Gurpide, obispo de Bilbao.

BILBAO; — Monseñor Gúrpide, obispo de esta diócesis, ha publicado recientemente

una Carta Pastoral sobre "la libertad de cultos y la separación de la Iglesia y

él Estado".

Analiza las clases de separación que de hecho se dan. "La primera —que es a la

vez la completa y típica—consiste en que el Estado .no hace caso alguno de la

Iglesia, en cuanto es sociedad pública. Como tal, no la protege ni la oprime, o

cuando menos no entra en su mente protegerla u oprimirla. La ignora simplemente

o, por mejor decir, quiere ignorarla."

"En la segunda forma el Estado reconoce a la Iglesia como sociedad pública: le

reconoce los derechos que como a tal le corresponden y procura evitar cuanto

tiende a restringir su libertad y su desarrollo. Incluso para subvencionarle,

por tratarse de un servicio público necesario o Conveniente a los intereses

religiosos de los ciudadanos, aunque sin establecer pacto o concordato alguno."

"Finalmente, en la tercera forma de separación, el Estado y la Iglesia

establecen "entre sí solemnes convenciones o pactós sobre aquellos puntos acerca

de los cuales las dos supremas potencias, civil y .eclesiástica, tienen

particulares puntos de vista en orden al ejercicio de su jurisdicción."

Religión y sociedad civil.

La tercera parte de la Carta Pastoral de monseñor Gúrpide se refiere al tema de

Ja religión y la sociedad civil y en ella recuerda la doctrina de los Papas Pío

IX y León XIII, que han condenádo la

teoría de los modernos laicistas según la cual el Estado no tiene qué ver nada

con la religión; el Estado puede prescindir de Dios en sus leyes, en sus

instituciones, en su manera de gobernar, en una palabra, en todo, contradiciendo

así a la institución divina de la sociedad. "El Estado—dice el obispo de Bilbao—

no podrá prescindir ni menos contrariar a sus miembros en esta ruta, que están

obligados a hacer por voluntad de Dios hacia una eternidad feliz. Más: toda la

complicada máquina de constituciones, leyes, recursos, instituciones de que

dispone el Estado, deberán ser más o menos, otros tantos auxiliares del

ciudadano en su ruta personal hacia Dios, al par que llene su finalidad

inmediata de orden temporal."

Dominio indirecto y soberanía parcial de la iglesia.

Pero hay más: los defensores de la separación moral de la Iglesia y del Estado,

no se contentan con dicha separación. "La separación los lleva a profesar otro

error también condenado por la Iglesia; "ese error es la soberanía absoluta del

Estado. Para ellos no hay nada rnás que el Estado, el Estado lo es todo, el

Estado es el Dios de ellos y la Iglesia ha de someterse al Estado. Y ese» no

puede ser."

"La tesis sostenida continuamente—y así deben interpretarse" siempre cuantos

documentos se refieran a la materia—por la Iglesia católica y por todos sus

grandes apologistas y,doctores, es la del dominio indirecto y parcial, la de la

soberanía total y absoluta de la Iglesia sobre el Estado, la que con tanto

acierto defendió Belarmino, y antes Solo y Vitoria, y que no es después de todo

un principio especial que la religión sostenga y que la Iglesia afirme, es un

principio jurídico que se aplica a las relaciones entre todas las sociedades; de

modo que cuando se afirma que la Iglesia es superior al Estado es por razón de

su fin sobrenatural."

La separacion moral, una herejía.

La Pastoral termina haciendo un resumen de la doctrina expuesta en siete puntos:

"La Iglesia y el Estado son dos sociedades perfectamente distintas por su

origen, su constitución y su ,fin.

Son soberanas e independientes en su respectiva esfera.

No pueden separarse. Deben ayudarse.

No puede admitirse la soberanía del Estado «obre la Iglesia. Es un error la

Iglesia sometida al Estado.

Sólo se puede admitir la supremacía indirecta y parcial de la Iglesia sobre el

Estado por razón de su fin sobrenatural.

Es un error, una herejía la separación moral de la Iglesia y del Estado. Luego

es un error´ la sociedad civil atea, laica, arreligiosa.

Se puede defender la separación económica y administrativa de la Iglésia con

respecto al Estado."

 

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