El jefe del Estado impone la birreta     
 
 ABC.    02/03/1965.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El JEFE DEL ESTADO IMPONE

LA BIRRETA CARDENALICIA A MONSEÑOR HERRERA ORIA.

"Con la púrpura romana—dijo el nuevo príncipe de la Iglesia—, me parece haberse

honrado a todo el periodismo español"

AL SOLEMNE ACTO, QUE SE CELEBRO EN EL PALACIO REAL ASISTIERON DOÑA CARMEN POLO

DE FRANCO, EL GOBIERNO, CONSEJO DEL REINO, CUERPO DIPLOMATICO Y OTRAS

PERSONALIDADES.

El Jefe del Estado ha impuesto la birreta cardenalicia al nuevo príncipe de la

iglesia,, rnonseñor Herrera Oria, obispo de Málaga. El acto se celebró en la

Capilla del Palacio Real. El cardenal Herrera Oria, acompañado del ablegado

pontificio, monseñor Giovanni Calieri, guardia noble príncipe Alessandro del

Drago y secretario, monseñor Justo Mullor, llegó en automóvil a Palacio,

escoltado por motoristas del Regimiento de la Guardia de Su Excelencia.

El Caudillo recibió en audiencia al cardenal Herrea Oria en la Cámara, y, a

continuación, el nuevo purpurado presentó a Sai Excelencia al ablegado

pontificio, guardia noble y capellán-secretario. Finalizado este acto, pasaron

.a la galería, por la que se dirigieron a la capilla, mientras la Schóla

Cantonan entonaba "Tu es Sácerdos Magnus".

El nuevo cardenal ocupó un sitial enfrenáis del trono bajo dosel destinado al

Generalísimo Franco y su esposa. El Caudillo fue recibido por el nuncio de Su

Santidad y el arzobispo de Madrid-Alcalá. El doctor Morcillo, dio a besar el

"Lignum Crucis" a Sus Excelencias.

Asistieron también al acto el Gobierno en pleno, Consejo del Reino, Cuerpo

diplomático, autoridades de Madrid y otras personalidades, la mayor parte de

ellas acompañadas por sus esposas.

Una vez que Sus Excelencias tomaron asiento, el ablegado pontificio se situó

frente al Trono y leyó un discurso en el que expresó su gozo al volver a "esta

noble tierra" y puso de relieve los altos valores cristianos del pueblo español,

así como su complacencia al comprobar los progresos realizados durante estos

últimos años. Destacó cómo Su Santidad ha querido dar una alta prueba de amor a

España distinguiendo con la dignidad cardenalicia al ilustre prelado de Málaga.

Terminadas sus palabras, subió las gradas del Trono y presentó el Breve a Su

Excelencia, quien lo entregó al maestro de ceremonias para que fuera leído por

el capellán-secretario. Todos los concurrentes se pusieron en pie y el

secretario se acerca a la mesa donde estaba preparada la birreta, depositada en

una bandeja de plata y portándola con ambas manos se acercó al Jefe del Estado,

quien invitó al cardenal Herrera Oria a aproximarse al dosel. El purpurado,

acompañado de su introductor se dirigió hasta el Trono y tras hacer una

reverencia subió las gradas del dosel. Su Excelencia, en pie, recogió de la

bandeja de plata la birreta y se la impuso. Estos instantes fueron de gran

emoción. El Caudillo abrazó al nuevo Cardenal y éste le devolvió afectuosamente

el abrazo.

Su Eminencia descendió las gradas, hizo una inclinación ante el trono ocupado

por tías Excelencias y después de otra inclinación ante el altar mayor, se

dirigió a su sitial, en el lado de la Epístola, y pronunció un discurso, en el

que dijo:

"Excelentísimo señor: Cuando recibí de manos del nuncio de Su Santidad las

letras en que el Santo Padre me comunicaba su designio de promoverme al

Cardenalato, los sentimientos de alegría que en mi alma se despertaron fueron de

naturaleza religiosa. Y al expresarlos públicamente en este solemnísimo acto,

las primeras palabras que salgan de mis labios serán una oración. Yo la elevo

agradecido al Dios de todas las misericordias y Padre de todo consuelo. Los

términos en que el Sumo Pontífice me escribe no pueden ser más consoladores.

"Como prueba —me dice el Papa— de mi peculiar benevolencia hacia ti y como

premio a servicios prestados a la Iglesia, he decidido incorporarte al Sacro

Colegio Cardenalicio," No puedo corresponder a tan alto premio más que

reiterando el decidido propósito de emplear los años que me restan de vida en el

abnegado servicio de su Divina Majestad y de emplearlos en lo que ha sido

vocación específica de mi espíritu apostólica.

Señor: España, como nación, sabe algo de este diálogo. Otros pueblos como ella

han sabido dialogar en el mundo. Precisamente en estos días se celebra el cuarto

centenario del primer diálogo de amor con las islas Filipinas. El período

histórico abierto en la Iglesia por León XIII no está cerrado, y el Papa

continúa dialogando con el mundo. Asistimos a una radical reforma de la vida

internacional de los pueblos. Oportuno es en esta ocasión exaltar la

preocupación de Vuestra Excelencia por dar a España el mayor tesoro que se puede

dar a un pueblo, que es una conciencia colectiva ilustrada sobre el nuevo orden

social; que haya creado Vuestra Excelencia, con carácter obligatorio, la cátedra

de Doctrina Social en el Curso Preuniversitario, y haber fundado en el Valle de

los Caídos un alto centro Investigador del nuevo orden, formado por maestros que

enseñan la ciencia social católica. Agradezco, Señor, el alto honor que rae

dispensáis, al imponerme la birreta cardenalicia. Es uno más de tantos como

inmerecidamente he recibido en el curso de mi vida. Y, finalmente, por el favor

y la protección que siempre habéis dispensado para predicar la Palabra Divina,

¡Y cómo olvidar en estos momentos a mis queridos hijos de Málaga, en cierto

modo, los más queridos de todos; a los pobres campesinos que viven dispersos por

las cortijadas de aquella santa tierra, los cuales por centenares de millares

hoy conocen a Nuestro Señor Jesucristo y le aman y le sirven gracias a la

protección directa de Vuestra Excelencia!"

No falten hoy unas palabras sencillas para monseñor Calleri por los elogios tan

benévolos que ha dispensado a mi humilde persona. Expreso especialmente mi

alegría por el merecido recuerdo que se hace de mis insignes colaboradores en

los varios campos de mi actividad y de un modo especial en el de la Prensa, al

oír la autorizada afirmación de que la púrpura roma» na viene a consolidar, como

si dijéramos, el ejercicio del periodismo. Me parece haberse honrado así todo el

periodismo español, que por su cultura, por su técnica y por su moral, es un

periodismo que ciertamente honra a nuestra Patria.

El cárdena! Herrera Oria terminó su discurso anunciado que irá próximamente al

Vaticano para postrarse a los pies del San» to Padre. Después entonó un "Te

Deum", acabado el cual impartió la bendición.

El Jefe del Estado y su esposa se retiraron de la capilla y se dirigieron al

salón. donde esperaron la llegada del cardenal con su cortejo. El Caudillo y el

cardenal Herrera Oria pasaron a la cámara, donde su eminencia agradeció al

Generalísimo Franco la imposición de la birreta. El Jefe del Estado y su esposa

felicitaron al nuevo príncipe de la Iglesia.

UNA MANIFESTACION CONVOCADA PARA HOY.

La Dirección General de Seguridad nos envía, con ruego de publicación, la

siguiente nota:

"Se tiene noticia de que ha circulando en determinados sectores estudiantiles

una invitación pana participar en una manifestación por las calles céntricas de

Madrid, a pretexto de hacer entrega de una nota en algunos centros oficiales.

Esta Dirección General de Seguridad está en el deber de advertir que no ha sido

solicitada ni autorizada dicha manifestación; por lo que, conforme a las leyes y

códigos vigentes, tendría la consideración de ilegal, y la fuerza publica la

disolvería por los medios reglamentarios, sometiendo a las jurisdicciones

competentes a quienes aparecieran secundando aquella iniciativa."

 

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