Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Los jefes del Estado de España, Italia, Francia y Portugal han renunciado al privilegio de imponer la birreta a los respectivos nuncios  :   
 En adelante todas las ceromonias de elevación al cardenalato serán hechas personalmente por el papa y en Roma. 
 ABC.    16/04/1969.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. MIÉRCOLES 16 DE ABBIL BE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

PAG. 23.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY.

En España este privilegio se había aplicado también, a ios últimos prelados

españoles elevados a !a púrpura.

EN ADELANTE TODAS LAS CEREMONIAS DE ELEVACIÓN AL CARDENALATO SERÁN HECHAS

PERSONALMENTE POR EL PAPÁ Y EN ROMA

A mediodía de ayer se hizo público en Roma un comunicado vaticano, según el cual

los jefes de Estado de Francia, España, Italia y Portugal han renunciado »1

priviligio de imponer el birrete cardenalicio a los respectivos nuncios cuando

son elevados a la sagrada púrpura.

Este secular privilegio concedía a los jefes de Estado de los países más

trdicíonalmente católicos de Europa el privilegio de imponer la birreta a los

nuncios, que posteriormente se trasladaban a Roma para que el Papa les impusiera

el capelo o salero, que era e! símbolo de la dignidad cardenalicia. En el uso de

este privilegio la Reina María Cristina de Habsburgo se lo impuso al cardenal

Rampolla del Tíndaro, el Rey Alfonso XIII al nuncio Ragonesi, Alcalá Zamora a

monseñor Tedesobini y el Generalísimo Franco se lo había impuesto en 1953 al

cardenal Gaetano Cicognani, en 1962 a monseñor Anfoniutti y en 1967 al cardenal

Riberi. Juan XXIII había a su vez recibido la birreta del presidente Auriol,

siendo monseñor Roncalli, nuncio de París.

Este privilegio—que en rigor se reducia a solos los mineros—había sido ampliado

en España a los últimos cuatro cardenales nombrados en nuestro país, los

arzobispos de Tarragona y Santiago de Compostela, cardenales Arriba y Quiroga,

en 1953; al arzobispo de Sevilla, monseñor Bueno Monreal en 1958, y al cardenal

Herrera Oria en 1965.

Estos precedentes hacían pensar que este privilegio podría renovarse con

referencia al nuncio monseñor Bertoli, en París, y a los cardenales Enrique

Tarancon y Tabera, en España. Más por otro lado, suprimida por decreto del

pasado 13 de abril la imposicion del capelo, resultaba un tanto extraño que el

Papa mantuviera únicamente la imposición del anulo a estos nuevas cardenales y

esto mayormente, en un momento en el que Pablo VI trata de acentuar el carácter

exclusivamente relígioso de la función de los cardenales en la Iglesia.

Efectivamente en los ultimos consistorios el actual Pontífice ha ido recortando

gradualmente todo la que presentaba a los purpurados bajo un aspecto principesco

y acentuarlo los aspectos sacros de su cargo, convirtiendo el consistorio en una

concelebracion con el Pontífice.

En este sentido, el mismo dia en que se hicieron públicos los nuevos

nombramientos la Santa Sede curso a los Gobiernos interesados una petición en el

sentido de que renunciasen a un privilegio que hoy había perdido su razón de

ser. La respuesta según confirma el documento hecho publico ayer, ha sido

unicamente comprensiva. He aquí el texto con el que lo han comunicado ayer

oficialmente los órganos vaticanos:

"Es sabido que alaunos Soberanos y otros jefes de Estado han gozado en el pasada

del privilegio de imponer el birrete cardenalicio a los nuevos cardenales,

especialmente a los nuncios apostólicos elevados a la dignidad de la púrpura.

Aun siendo consciente de las circunstancias que antaño justificaron la concesión

par su parte de dicho privilegio, la Santa Sede ha juzgado ahora que era su

deber el hacer respetuosamente presente a los jefes de Estado interesados —

Italia, Francia, Portugal y España— que, habida cuenta del carácter exquisi-

tamente sagrado y espiritual del alto cargo cardenalicio, y también siguiendo el

espíritu del Concilio Ecuménico Vaticano II, parecía oportuno que también el

privilegio de la imposición del birrete cardenalicio debiera cesar.

La adhesión que los mencionados jefes de Estado han dado a la propuesta de la

Santa Sede ha sido cortésmente diligente y loablemente unánime. La Santa Sede la

ha recibido con reconocimiento y sincera satisfacción."

Será, pues, el Santo Padre quien el próximo día 28 impondrá el birrete a

monseñor Tarancón y monseñor Tabera, y quien, tras la concelebración del 1 de

mayo, les impondrá el anillo, que será de ahora en adelante el símbolo de la

dignidad de los purpurados. Y el dato, aunque de importancia secundaria, parece

un paso significativo para la clarificación de muchos otros problemas semejantes

y más importantes y argentes, siempre en la dirección de acentuar el carácter

exclusivamente religioso de la función de toda jerarquía. — P. MARTIN DESCALZO.

LAS ULTIMAS ENCUENTAS PRESENTAN AL CATOLICISMO HOLANDES MENOS AGITADO EN SUS

MAYORIAS DE LO QUE SUELE SUPONERSE

Unión con Roma, confianza en sus obispos, espíritu conciliar y actitud

revisionista son las características que definen a !os sectores mayoritarios de

los Países Bajos.

Amsterdam 15.. (Crónica del enviado especial de A B C.) Acaban de publicarse los

resultados de una encuesta encargada por el semanario ilustrado "Elseviers" (tal

vez el más prestigioso del país) al Instituto Holandés para la Opinión Pública.

Realizada durante tres semanas a fines de febrero y comienzos de marzo, refleja

la opinión de mil doscientos católicos de toda Holanda, Aunque este tipo de

información presenta siempre determinadas dificultades de objetividad e

interpretación, el sentir común de gran número de personalidades reunidas con

motivo de la IV asamblea del Concilio Pastoral es que la encuesta refleja con

bastante exactitud la situación real fundamental de la comunidad católica en los

Países Bajos en el momento presente. El cuestionario constaba de veinticinco

preguntas, agrupadas en los siguientes apartados: clero, liturgia, celibato,

episcopado, unión con Roma, "aggiornamento" de Pablo VI y de Juan XXIII,

cumplimiento dominical, pildora anticonceptiva, movilismo o inmovilismo eclesíal

y ecumenísmo. Fidelidad a Roma y absoluta confianza en el episcopado.

Puede afirmarse que el grupo de encuestados, recogidos de todo tipo de

población, es de católicos sociológicamente practicantes, ya que un 70 por 100

afirmaba haber asistido a la misa dominical en las últimas dos semanas.

Juzgándose a sí mismos, estos católicos se consideran conservadores (10 por

100}, moderadamente conservadores (31 por 100), moderadamente progresistas (41

por 100), progresistas (13 por 100), Una pequeña minoría de 5 por 100 no

responde a esta pregunta. Pues bien, contra lo que una determinada Prensa

sensacionalista ha esparcido par el mundo, el 72 por 100 de estos católicos

afirman que la unión con Roma debe mantenerse a toda costa. Frente a ellos un 24

por 100 responde que no debe mantenerse a toda costa. El resto se abstiene. Al

mismo tiempo, la inmensa mayoría de 78 por 100 no ve un peligro de cisma; 17 por

100 sí lo ve. Esta opinión positiva en sus relaciones con la Iglesia Primada de

Roma, se refuerza todavía más al preguntarse sobre la unión con el propio

episcopado. A la pregunta general de si los encuesta dos confíén en el

episcopado como enguías de la comunidad, un 88 por 100 (frente a un 9 por 100)

responde con un "si" (3 por 100 no responden). A la misma pregunta, pero ya

limitada al propio obispo, vuelve a contestar que "sí" el 86 por 100, y sube a

10 por 100 el "no". Es sumamente interesante el desglose por diócesis, que

oscila entre el 97 por 100 afirmativo para monseñor Bluyssen, el joven obispo de

Bois-le-Düc; los 90 por 100 alcanzados por el cardenal Alfrink, de Utrecht, y

monseñor Ernst, de Breda; a 77 por 100 de lo» obispos de Rotterdam (monseñor

Jansen) y de Groningen (monseñor Nierman). El que tuvo una puntuación más baja

fue monseñor Moors, obispo de Roermond (76 por 100). El obispo de Háarlem,

diócesis a la

 

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